Jorge Eduardo Arellano
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Con el nuevo gobierno de Zapatero, España ingresará en el exclusivo club de países con más mujeres que hombres en sus ejecutivos del que, hasta ahora, sólo formaban parte Finlandia y Noruega, ambos con una larga tradición de igualdad. Aunque, por reciente, no sea fácil abarcar todo su significado, la decisión del presidente Zapatero hará, sin ninguna duda, historia. La libertad y la democracia llegan siempre más tarde a la vida de las mujeres. Por eso, el impulso dado por el Gobierno del PSOE a esa tarea pendiente es considerado en la mayor parte de los países de nuestro entorno como un claro referente del progreso español.

En un tiempo récord, nuestro país ha conseguido recortar la enorme distancia que mantenía con la mayor parte de los países europeos en materia de igualdad de género hasta llegar a situarse en una posición de liderazgo. La Ley contra la Violencia de Género, la Ley de Igualdad, la incorporación de las mujeres al mercado laboral, la presencia de mujeres en los puestos clave de decisión política y la pedagogía del discurso y la acción del presidente Zapatero hacen que la igualdad sea, hoy, una marca española.

En estos días es noticia que una mujer inteligente, capaz, joven, y a punto de ser madre, Carme Chacón, haya sido designada ministra de Defensa. El anterior ejecutivo de Zapatero incorporó, también por primera vez en España, a una mujer como vicepresidenta del Gobierno, que es, actualmente, la política mejor valorada en todas las encuestas. Ahora España tendrá más ministras que ministros y el mensaje llegará nítido a la sociedad. La paridad en la representación pública no es un fin en sí misma, ni lo es la aplicación estricta del 50%. El equilibrio de mujeres y hombres en el poder es un instrumento para mejorar la democracia, hacerla más sólida, más ciudadana y más inteligente. Se trata de usar de forma responsable y eficaz las capacidades y los anhelos de las mujeres, marginadas históricamente del ejercicio de la política.

Las ministras que se incorporan al gabinete (y las que siguen) acumulan un caudal impresionante de conocimientos, destreza política, esfuerzo personal y compromiso. No son cuotas, son mujeres reales y sólidas a las que habrá que juzgar por su trabajo y resultados. Pero su presencia pública acompaña un potente mensaje de aliento y futuro para las mujeres del mundo y es un mazazo a la cultura machista y retrógrada que, desgraciadamente, aún cuenta con numerosos seguidores. Zapatero ha decidido incorporar, con fuerza, un valor añadido a nuestra imagen de país moderno y desarrollado. Es el valor de la igualdad, hoy, marca española
*Diputada y secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE.