Gustavo-Adolfo Vargas*
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Antes de finalizar el año, se espera que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dicte su resolución acerca de las excepciones preliminares introducidas por Colombia en el caso del Diferendo territorial y marítimo (Nicaragua vs. Colombia); proceso judicial iniciado por Nicaragua contra las pretensiones de Colombia de despojarnos del archipiélago de San Andrés y Providencia, los cayos Roncador, Quitasueño, Serrana y otros adyacentes, lo mismo que nuestros territorios marítimos y plataforma continental.

Ante el peligro de un fallo adverso y actuando de mala fe, Colombia retiró su aceptación de la jurisdicción de la Corte un día antes de que Nicaragua interpusiera su demanda, como lo hizo el Gobierno estadounidense en su oportunidad en el caso de Actividades militares y paramilitares de los Estados Unidos en y contra Nicaragua (retirando tres días antes el reconocimiento).

Sin embargo, la jurisprudencia establece un plazo razonable para hacerlo basado en el principio de buena fe. Además, conviene recordar, que de acuerdo con el inciso primero del artículo 93 de la Carta, todos los miembros de las Naciones Unidas son ipso facto parte del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, y que la Corte es competente para decidir sobre su propia competencia.

En el presente caso, la parte demandada (Colombia) introdujo excepciones preliminares ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) el veintiuno de julio de 2003 (21.07.03), solicitó a la Corte dar por “terminada” la demanda presentada por Nicaragua en virtud de los artículos VI, XXXI y XXXIV del Pacto de Bogotá (Tratado Americano para la solución pacífica de controversias).

Se entiende por excepción preliminar: una excepción que tiene como fin y efecto impedir el proceso ante la Corte, sin prejuicio de saber si el derecho reclamado existe o no. Es un medio invocado en la primera fase de la instancia, a fin de obtener que la Corte falle sobre una cuestión previa antes que examine el fondo del asunto.

De acuerdo con el Reglamento del Estatuto de la Corte, el demando puede plantear excepciones preliminares acerca de la jurisdicción de la Corte y/o la admisibilidad de la demanda, antes de que se le venza el plazo para contestar la demanda.

La alegación de excepciones suspende el procedimiento sobre el fondo, temporalmente si son desestimadas, definitivamente si son admitidas; la Corte puede asimismo dar efecto a todo acuerdo de las partes encaminado a que las excepciones sean resueltas al examinar el fondo de la controversia.

También la Corte puede de oficio unir su tratamiento al fondo si considera que las excepciones alegadas no tienen un carácter exclusivamente preliminar (artículo 79.7 del Reglamento), sino que tocan el fondo del asunto, como lo hizo en el famoso caso de Nicaragua vs. Estados Unidos (1984 y 1986).

Alimentados por los mismos o muy parecidos contenidos, los alegatos de falta de jurisdicción y de inadmisibilidad de la demanda se mueven de manera contingente y son tratados por la Corte de forma empírica, sin el menor empeño por fijar límites o distinciones conceptuales.

En todo caso, sería improcedente que Colombia pretendiera rezagar el examen del fondo del asunto, planteando sucesivas fases procesales de jurisdicción y admisibilidad de la demanda; especialmente ahora, que la Corte resolvió el Diferendo Territorial y Marítimo entre Nicaragua y Honduras en el Mar Caribe y delimitó la frontera marítima entre nuestros países.

Por otra parte, se entiende que afectan esencialmente a la competencia, las excepciones que se refieren a la aplicación e interpretación de las cláusulas jurisdiccionales en que trata de fundamentarse aquélla, y a la admisibilidad las que descansan en otras consideraciones.

Los argumentos acerca del plazo razonable y el mencionado artículo 93 de la Carta de Naciones Unidas, fueron los mismos que sirvieron para frenar los efectos de la modificación de los Estados Unidos, que pretendía un efecto inmediato, tres días antes de que Nicaragua incoara su demanda en el asunto de las actividades militares y paramilitares, caso que fue ganado por Nicaragua a pesar de todas las artimañas estadounidense.

No dudo que la Corte desestimará la intención colombiana de desconocer la jurisdicción de la Corte, poniendo en peligro uno de los mecanismos más importantes de solución de controversias, como lo es el método jurisdiccional realizado por el principal órgano judicial de las Naciones Unidas.

Cabe recalcar, que una vez que la Corte se pronuncie acerca de las excepciones presentadas por Colombia, cuya resolución no será sobre el fondo del asunto, sino relativo a la competencia de la Corte para examinar a fondo el asunto, quedaría pendiente el proceso y resolución del caso.

* Diplomático, Jurista y Politólogo.