Jorge Eduardo Arellano
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En EL NUEVO DIARIO del 19 de abril de 2008 leemos que un señor de apellido Borge dice: “El socialismo se da en Nicaragua en nuevas condiciones, en el marco de un régimen capitalista que hay que transformarlo con lentitud y con cuidado, a diferencia de cuando se produce una revolución”.

En pocas líneas, hemos trascrito multitud de disparates significativos que, sin embargo, al analizarlos, nos ayudarán a asimilar lo que está pasando en Nicaragua. Es una práctica socialista soportar teóricamente la línea política que adelanta el partido, para reafirmar el carácter de clase de cada propuesta. En otros términos, la línea política socialista que se adelanta en la dinámica de la lucha de clases debe ser siempre coherente con los principios socialistas; y la militancia, conciente, está activamente pendiente de que así sea. No hay un solo socialista que ponga al partido al margen o por encima de los principios.

Al leer las líneas trascritas arriba, que expresan el pensamiento del señor Borge, en contradicción elemental con los postulados básicos del socialismo, parece que puede darse la revolución, en la época moderna, no contra, sino fuera del marco capitalista. Y que Nicaragua es un caso especial en que el socialismo se da dentro del marco del régimen capitalista.

Peor aún, el señor Borge da a entender que el régimen capitalista puede ser transformado –¿aunque de manera diferente?- sin que se produzca una revolución.

¿Qué es, entonces, una revolución para el señor Borge? ¿Si no es una transformación del sistema de producción y de las relaciones que los seres humanos desarrollan, en consecuencia, del proceso productivo? Entonces, ¿de qué transformación del régimen capitalista habla?
Probablemente, el señor Borge quiso decir que la transformación del capitalismo es distinta cuando se produce sin una insurrección previa.

Entonces, ¿cuáles son las distintas transformaciones del capitalismo que pueden ocurrir en virtud de que haya o no insurrección? ¿O lo que cambia --si hay o no hay insurrección-- es el ritmo de las transformaciones?
Que haya insurrección o no depende de la correlación de fuerzas entre las clases. Con toda probabilidad, cuando el socialismo triunfe en los principales países capitalistas, la revolución se dará pacíficamente en la periferia del sistema. El resto es pura galimatías del señor Borge.

Pero, ¿por qué las transformaciones deben hacerse con lentitud y cuidado en Nicaragua? ¿Se trata de hacer transformaciones al régimen capitalista sin despertar la sospecha de alguien? Esto es confundir la intriga oportunista con la política, no digamos ya, con el socialismo, necesariamente esclarecedor, en un debate abierto. En las condiciones de mayor represión, un socialista arriesga su vida por llevar a las masas la propaganda y las consignas de movilización conciente, en lucha ideológica contra todas las corrientes de la reacción.

¿Significa, según el señor Borge, que para el capitalismo lo importante es el ritmo, y no la naturaleza de las transformaciones que sufra? Si son lentas y con cuidado, ¿para el capitalismo no hay problema que se le hagan transformaciones? Cuando alguien anuncia que engaña al capitalismo, lenta y cuidadosamente, lo seguro, más bien, es que trata de engañar a las masas explotadas.

¿Quién hace las transformaciones? ¿Quién es el sujeto de la revolución o de las transformaciones del régimen capitalista? Este sujeto revolucionario, ¿cambiaría si hay insurrección?
¿Cuándo se hacen estas transformaciones? ¿En qué condiciones? ¿Qué es lo que decide cuándo se hacen las transformaciones? Lo que sabemos, por el señor Borge, es que ahora hay condiciones nuevas. ¿Cuáles son esas condiciones nuevas? ¿Determinan un nuevo sujeto revolucionario o determinan unas transformaciones distintas?
¿Qué tiene que ver el Estado con las transformaciones del régimen capitalista? ¿Las transformaciones se pueden hacer desde el Estado burgués? ¿O lo que se transforma lentamente y con cuidado es el propio Estado burgués? ¿Quién lo transforma? ¿En qué consiste su transformación? ¿Qué nuevo tipo de Estado resulta de la transformación? ¿Cómo se da la transformación lenta y cuidadosa del Estado?
Si en lugar de frases hueras y pomposas, usamos la terminología y el método marxista para divulgar el socialismo, la confusión y las contradicciones se disipan y, a la vez, se aclarará la naturaleza del proceso que se vive en Nicaragua (en el cual, el señor Borge, con sus ideas caóticas, tiene algún grado de responsabilidad).

El ABC del socialismo nos enseña que las condiciones objetivas de una revolución social vienen determinadas por crisis propias del sistema de producción. Marx, en “Contribución a la Crítica de la Economía Política” escribe que “la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan o, por lo menos, se están gestando las condiciones materiales para su realización”.

También nos enseña que la conciencia del proletariado --de la cual, por alguna buena razón, contraria al socialismo, no habla el señor Borge-- es necesaria para que las revoluciones se realicen. Pero, esta conciencia, aunque desempeña un rol decisivo en el proceso revolucionario, no puede romper por sí sola, en cualquier forma y momento, las condiciones materiales que la han producido.

Para los socialistas, los cambios históricos son producto de la lucha de clases (no de la lentitud y del cuidado que alguien se tome en transformar el régimen capitalista).

Por ello, un estratega revolucionario debe definir la dinámica de cambio de la correlación de fuerzas entre las clases, en circunstancias de confrontación social. No sólo por la madurez objetiva de la crisis del sistema, sino, también, por el nivel de organización y de conciencia del proletariado. Esta conciencia, sin embargo, no es estática, sino que se ve influida, de manera dinámica, por el efecto de la crisis en sus condiciones de vida, y por la línea política con que la enfrenta y la transforma, a su vez, hacia un cambio radical de sistema, en lucha contra todas las corrientes políticas de la burguesía.

Como parte del proceso vivo de concienciación, el proletariado adquiere confianza en el partido obrero y en su dirección, en la medida que experimenta su capacidad para dirigir la lucha política concreta de los trabajadores. Esto es, si gracias a su formación teórica y a su experiencia, la dirección del partido traza una política acertada que fortalece a los trabajadores y a sus aliados en
cada coyuntura, y los prepara para el asalto final contra el orden burgués.

El contenido de esta conciencia se materializa en el curso de la lucha, en órganos de poder. Es una democracia obrera más amplia que surge de la confrontación política, en la cual, se seleccionan y remueven delegados (sin más trámites), para integrar de abajo hacia arriba las estructuras del nuevo Estado proletario, con el fin de avanzar, centralizadamente hacia un nuevo sistema de producción.

Estos delegados se escogen en función del peso de cada partido obrero en los Comités Políticos de Acción Obrera (no por elección de individuos). Así, cada partido obrero aporta su cuota correspondiente de delegados, por selección propia de sus mejores cuadros. ¡Éste es el poder soviético de los tiempos de Lenin! Y el que la experiencia histórica del proletariado nos ha legado, junto a la Comuna de París, como un elemento esencial del programa de la revolución socialista mundial.

Fuera de la acción del movimiento obrero, no hay socialismo. Las transformaciones que algún grupo burocratizado hace al régimen capitalista, en cualquier momento y circunstancia, en el marco del mismo régimen capitalista, desde el mismo Estado burgués, lenta y cuidadosamente, tiene todas las características del reformismo. No de una revolución.

Y si lenta y cuidadosamente se transforma la democracia burguesa, eliminando libertades democráticas aún dentro del partido de gobierno (¿no es así?), para conformar un Estado absolutista, con privilegios de los funcionarios estatales, con un líder omnipotente, y con pactos con el gran capital, entonces, ese proceso tiene todas las características del fascismo. No del socialismo, cuya esencia consiste en abolir la esclavitud asalariada en un proceso político, por el cual, la clase obrera se emancipa a sí misma.


*Ingeniero Eléctrico