Jorge Eduardo Arellano
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Así ha sido la respuesta que me dan ciertas colegas a quienes yo invitaba a inscribirse. En lo particular me pareció novedosa la conformación del Colegio de Periodistas en Nicaragua. Acudí a inscribirme pensando que contribuiría a fortalecer, a desarrollar y a dignificar el gremio, pero qué lejos estamos de cumplir con esa premisa.

Ya se había comentado públicamente sobre esta debilidad, y esta vez se pone de manifiesto dejando a la luz que va mas allá de la falta de desacuerdo entre sus directivos. La presente experiencia me ha llevado a reflexionar que hemos contribuido a crear espacios desde donde seguimos empañando nuestra imagen.

Sabemos que los Medios de Comunicación desarrollan la labor de informar, educar, entretener y generar opinión, contribuyendo a la transformación social de una manera positiva.

El Colegio de Periodistas de Nicaragua resulta ser un conglomerado social que creó como instrumento legal la Ley 372, que como DISPOSICIÓN ÚNICA “regulará el ejercicio del periodismo en Nicaragua”

En el OBJETO Y FINALIDAD está “promover la superación, la tecnificación, la protección y regulación de la profesión periodística en Nicaragua. ¿La superación de quién? La finalidad es “Defender la libertad de expresión, representar y defender los intereses legítimos de sus integrantes ante cualquier circunstancia que se relacione con el ejercicio de la profesión”, sobre todo estimular el espíritu de unidad de los periodistas, pero qué espíritu de unidad puede promover su presidenta si no hay consenso entres los directivos.

Remití a la Presidenta y a miembros del Colegio de Periodistas una solicitud de representación ante una entidad gubernamental que a través de su funcionaria CAROLINA TÉLLEZ RIVAS, emitió un memorando con argumentos negativos y que a la vez enviaba a mi expediente. Le explicaba a la Presidenta del Colegio que inmediatamente apelé a tal atropello y que de ello resultó el despido.

La Presidenta del Colegio demostró su acostumbrada apatía, y negándose a conocer del caso, porque la funcionaria es su hija, y orientar a los miembros a revisar, expresó personalmente: “El Colegio no se mete en eso”. Ante su reacción le pregunté: ¿Qué hace el Colegio? ¡Anda, lee la ley!, respondió
Respondo a la Presidenta del Colegio de Periodistas de Nicaragua que ella debe leer la Ley 372, ésta es la razón de la mala administración de la organización, está trabajando para ella y su familia. No está obrando a como encomendó el conglomerado de periodistas que la eligió.

¡Ah!, las mentiras en que vivimos, creíamos que como profesionales, conglomerado social o familia veníamos avanzando, desarrollándonos cualitativa, cuantitativa y moralmente.

No obstante, vemos a una Presidenta que no le muestra a su hija que el Arto. 3, inciso G, del capítulo II, sobre OBJETO Y FINALIDADES de la Ley 372, Ley Creadora del Colegio de Periodistas de Nicaragua, expresa: “Estimular y mantener el espíritu de unidad de los periodistas”. Además no le pide que sea respetuosa y que no pisotee a nadie, menos a otra periodista que confía en que ella está dignamente representándola.

Ah, pero somos profesionales y con licencia para actuar en contra de nosotr@s mism@s. ¿Usted observa alguna diferencia de aquellos colegas que no pasaron cinco años en un aula en la especialidad de comunicación y que enfrentaron un tribunal para defender sus títulos? No la hay… Me doy cuenta de que por ser profesionales manipulamos mejor las situaciones. ¿Qué pasa periodistas?
Pisoteamos a las generaciones que alimentan nuestras historias periodísticas con esta apatía, como liderar un apoyo para Auxiliadora Lezama u otras compañeras periodistas que han luchado durante años para realizarse en esta profesión.

¡Qué contradicción! escuchamos y escribimos en nuestras notas de prensa los slogan de este sistema “Con voz lo hacemos mejor”, vividos por toda una década y que cultivó grandes valores, muchos hasta protagonistas de esa historia, pero fuimos incapaces de hacerlos nuestros y cultivarlos en nuestros hogares. Nos sentimos mejor derribándolos y luciendo la deshonestidad y la corrupción, de la que ya se había mencionado estaba plagado el Colegio de Periodistas.

El Colegio nació y se desarrolla en mentiras, está siendo conducido por profesionales, pero, ¿para qué?, si carecen de valores. Esto no dignifica, ¡claro que no!. No seamos los protagonistas de estas experiencias negativas e injustas, los votos fueron para que usted señora presidenta trabajara por su gremio y no para que generara impunidad.

Hago un llamado a tod@s l@s Periodistas, basta de prevalecer en la mentira y de preocuparnos solo por nuestra subsistencia personal, cambiemos nuestra historia, somos instrumentos de transformación, luchemos por el bienestar de nuestro colectivo, propongamos combatir la apatía con que trata la Presidenta, que resulta en un daño como regla general y no como excepción.

Ésta es nuestra líder electa por nosotros operando bajo la premisa de que somos sus subordinados y de que debemos rendirle pleitesía. Señora Presidenta del Colegio de Periodistas de Nicaragua, yo me quedé sin empleo, pero tuve el valor de dirigirle una solicitud de apoyo brindándole la oportunidad para que se disculpara como madre de CAROLINA TÉLLEZ RIVAS , quien adulada por el poder de mando puso en práctica una medida disciplinaria precipitada, sin medir consecuencias.

l combatiente Walter Mendoza Martínez, caído el 7 de julio de 1979 en la lucha por la Liberación de Nicaragua*