Jorge Eduardo Arellano
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Este tres de mayo se celebra el “Día Mundial de la Libertad de Prensa”, principio que está siendo violentado en muchos países, porque, como todos sabemos, desafortunadamente ha aumentado el irrespeto al derecho de informar y de ser informado, contemplado en los
Tratados Internacionales, Constitución y Leyes ordinarias.

Este irrespeto lo estamos observando, por ejemplo, con los periodistas de Taiwan, que a pesar de haber alcanzado el nivel más alto de libertad de prensa en el continente asiático; desde hace cuatro años el Departamento de Información Pública de la ONU, les niega las credenciales, impidiéndoles informar sobre las actividades que se desarrollan en el marco de la celebración de la Asamblea Mundial de la Salud, lo cual constituye una clara violación a los Derechos Humanos y al Derecho de Información.

A pesar de todo, Taiwan ha mantenido, desde que fue expulsada por razones políticas de la Organización Mundial de la Salud, un interés permanente por el trabajo científico en el campo de la salud, y la solidaridad con diferentes pueblos del mundo, en situaciones de desastres, logrando mantener también las enfermedades fuera de sus fronteras.

Además, promueve la sociedad de una red internacional de salud, desplegando un enérgico método común para toda la humanidad, y así lograr un control internacional y prevención de las epidemias, ya que debemos recordar que la cooperación y el intercambio internacional en el área de la salud son unas de las mejores formas para establecer un mejor sistema de seguridad global.

No debemos permitir que consideraciones políticas reemplacen a la libertad de prensa y el espíritu de independencia del periodismo, mucho menos en un país como Taiwan, ya que es considerada como la primer república democrática de Asia y donde tienen toda su vigencia las libertades públicas, el respeto a la paz, la protección de los Derechos Humanos y la cooperación entre los Estados; principios con los cuales se fortalece la democracia de una nación.

Los periodistas debemos luchar para defender el derecho a informar, lo cual no puede ser un privilegio solo para unos, ya que debemos recordar que los medios de comunicación se han convertido en los depositarios más importantes de la credibilidad y la confianza, siendo generadores de opinión pública y provocando una reacción más crítica y consciente, tanto en los sectores políticos como en los sociales.


*Periodista y catedrática universitaria.