Jorge Eduardo Arellano
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Se ha constituido en un serio problema para la Corte Suprema de Justicia el cuestionado y controversial “Modelo de Gestión de Despacho Judicial”, que nace como un experimento, con la finalidad de mejorar la administración de Justicia en la ciudad de Managua. El propósito es lograr una expedita administración de justicia, con lo que se pretende suprimir las coimas, los sobornos que supuestamente practican los usuarios de la justicia, con algunos secretarios de actuaciones y jueces del poder judicial. El proyecto inicia en el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), donde el Magistrado Presidente, doctor Gerardo Rodríguez Olivas, es el principal promotor y defensor del modelo, quien ha expresado que éste ha funcionado en el TAM con logros que son invaluables, por tanto el funcionario del Poder Judicial rechaza tajantemente todas las críticas que los abogados litigantes han venido expresando contra el proyecto.

Por su parte, los abogados litigantes de Managua, desde que el Modelo empezó ha implementarse, resintieron el cambio, ya que antes todos sus escritos de demanda o peticiones los presentaban directamente en el despacho del Juez Civil o Penal; el litigante tenía acceso al expediente para revisar las diligencias, sólo pedía al secretario de actuaciones el expediente; si las peticiones del acusador o demandante no habían sido atendidas por el Juez, el litigante pedía despacho para hablar con el Juez; si en el expediente encontraba un auto o proveído sin que se haya notificado a las partes, gestionaba la notificación con el secretario o con el oficial notificador, con estas gestiones el abogado litigante daba respuesta a su cliente sobre la demanda, cobrando sus honorarios como profesional del derecho.

Con el nuevo modelo de gestión, el trabajo del abogado litigante se volvió traumático y desesperante. Por una parte, para poder presentar sus escritos de demanda o peticiones tiene que hacer una larga fila, esperar turno por largas horas para que el funcionario encargado le ponga el presentado; el escrito del litigante no es trasladado de inmediato al Juzgado respetivo, sino que el mismo aguarda hasta que termine la jornada laboral, por esa práctica, muchas veces el bendito escrito pasa días y semanas para que llegue del secretario del despacho judicial; por tanto las peticiones no son atendidas en tiempo y forma. Son innumerables las quejas de escritos y expedientes extraviados, perdidos, confundidos, ha habido casos de escritos que aparecen en otro expedientes y en otros juzgados. El personal que atiende al público bajo el nuevo modelo es impotente para dar respuesta a la problemática. Con el modelo de despacho judicial los abogados litigantes y dueños del pleito ya no tienen acceso al Juez, es decir, no tienen contacto ni con el secretario que lleva el expediente. Con el modelo se ha puesto de moda el secretismo dentro del Poder Judicial.

Con el nuevo sistema no sólo han sido afectados los abogados litigantes de la rama Civil, sino que también los usuarios de la justicia penal. Los escritos de los fiscales del ministerio público, abogados, sean defensores o acusadores, tienen la misma suerte que en lo Civil. Las audiencias orales y públicas, con el nuevo sistema han tenido tropiezos, afectando con ello los términos judiciales, con lo cual los derechos de las partes, víctima o acusados han sido seriamente afectados.

Los profesionales del derecho, ante la anarquía observada en el modelo, han protestado de diversa manera, yendo a los medios de comunicación social, denunciando la violación a su derecho al trabajo; haciendo marchas ante la Corte Suprema de Justicia, demandando y exigiendo que se elimine el Modelo de Gestión y Despacho Judicial; se han reunido en varias ocasiones con magistrados de la Corte Suprema de Justicia, exponiendo los problemas; amenazan los abogados litigantes con irse a una huelga de hambre si los magistrados de la Corte Suprema no les dan respuestas a sus peticiones; algunos magistrados de la Corte Suprema han reconocido públicamente que el modelo de gestión de despacho judicial presenta serios problemas de funcionamiento, lo cual no se esperaba por parte de los impulsores del proyecto.

Sólo el magistrado Gerardo Rodríguez Olivas, Presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua, es quien a capa y espada defiende el modelo, rechaza obcecadamente que el problema sea el Modelo, expresa que la problemática estriba en las más de setenta mil causas o juicio que llegan a los juzgados, que ésa es la razón por la que el modelo no ha podido funcionar. Lo dicho es una contradicción, pues el Modelo lo que busca es resolver esa carga de trabajo en los juzgados de Managua. El Magistrado a ultranza se opone terminantemente a que los abogados litigantes tengan acceso a los jueces y secretarios, expresando que en todo caso deben hacer su petición por escrito, para luego ver si el juez se decide a atenderlos. Uno de los argumentos del magistrado Rodríguez es que los abogados reclamantes se oponen al modelo porque con el anterior sistema sus causas las movían bajo el impulso procesal del dinero, con el nuevo modelo ya no pueden hacer eso. Dice que el modelo no viola la Constitución Política ni el código de procedimiento civil, como lo aseveran los abogados litigantes.

Pienso que ante la infuncionalidad del Modelo no hay que ser tan obcecado ni obstinado. El sistema de despacho judicial, efectivamente en Managua ha sido un total y completo fracaso, los reclamos de los abogados litigantes así lo confirman, nunca en Managua se había visto la movilización del gremio. Si el nuevo sistema funcionaria, nadie estuviese exigiendo su eliminación. Si los abogados sin mayor contratiempo presentarán sus escritos; si los Jueces atendieran sus peticiones en tiempo y forma, si los judiciales dictaran proveídos en las veinticuatros horas que manda la ley (Arto. 95 LOPJ), estoy seguro de que los primeros en aplaudir y celebrar con bombos y platillos el modelo serían los abogados litigantes. No creo que un abogado esté de acuerdo en dar dinero a costa de sus honorarios a un juez o secretario, cuando un nuevo modelo de justicia le garantiza y dice que ya no es necesario hacer eso. Tampoco creo que un abogado litigante tenga necesidad de estar solicitando y esperando horas y horas para que un Juez le conceda un despacho, si sus peticiones son atendidas en tiempo y forma. Cuando el abogado no recibe respuestas a sus pedimentos hechas por escrito a un juzgador, en esas circunstancias es que el litigante se ve obligado a pedir despacho judicial. Muchas veces el silencio de los jueces a las peticiones es interpretado en el foro como un mecanismo de presión en contra del Abogado litigante, lo que genera suspicacias en materia de transparencia judicial.

En cuanto a que los jueces no están obligados a atender a los abogados, le sugiero al Magistrado Rodríguez que lea el arto. 92 y 93 de la ley No. 260 que dice: “La Corte Suprema y los Tribunales de Apelaciones señalarán el horario del despacho en el ámbito de su competencia, pudiendo autorizar horarios especiales para determinados despachos. Durante el horario que se fije, los magistrados y jueces atenderán obligatoriamente a los abogados y litigantes en el horario reglamentado”. “Los jueces atenderán en la sede de su despacho judicial y destinaran diariamente al menos cuatro para audiencias”.

En cuanto a las causas por las que no funciona el Modelo de Despacho Judicial en la ciudad de Managua, es un tema que tiene que ver con el Sistema de Centralización de la Justicia que tiene el Poder Judicial. Es imposible que un municipio que tiene una población de 935,531 habitantes (censo de 2005) siga manteniendo un esquema centralizado de justicia de hace cincuenta años, cuando Managua tenía una población mucho menor. Es preciso que la ciudad de Managua, como municipio con sus comarcas, en materia de justicia, sea dividida en Circuitos o Distritos judiciales, es decir, tomar el modelo que tienen la Policía Nacional y el Ministerio Público, que los casos civiles y penales sean atendidos judicialmente de acuerdo al lugar de ocurrencia. Una vez hechos los cambios, de crear los Distrito Judiciales, en otras palabras que cada juzgado tenga su propia competencia por territorio, cuando eso exista implementar el modelo de despacho judicial, posiblemente el nuevo modelo tenga una oportunidad de sobrevivir, pues así como está su futuro es el completo y total fracaso.


*Abogado y Notario Público