Jorge Eduardo Arellano
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En cuanto doblan repican. Un día critican la supuesta regulación de la exportación de frijoles a El Salvador, porque viola las sacrosantas normas del mercado, para al día siguiente callar cuando los transportistas piden controles estatales.

Como un desorientado boxeador que no consigue penetrar las defensas de su contrincante, las autodenominadas “fuerzas democráticas” de la virulenta oposición antisandinista no logran descifrar la trama de la defensa política, magistralmente articulada por el presidente Ortega.

Un análisis de la realidad revela la desorientación y el ridículo que hace la derecha antisandinista en su desesperada carrera por sabotear todo lo que hace Ortega. Si los programas gubernamentales favorecen a la población, mayor la ira de la derecha.

La premisa básica de la oposición consiste en no permitirle a Ortega quedar bien con el pueblo, porque esto redundará en mayor simpatía hacia su gestión y tal “clientelismo” es inaceptable, según ellos. La supuesta vocación democrática de la oligarquía es del diente al labio, porque a fin de cuentas el partido que ganó la contienda electoral también ganó el derecho de implementar su agenda ofertada al electorado.

Esa plataforma de gobierno, sometida al pueblo en elecciones internacionalmente reconocidas, es la que legítimamente y con todo el derecho del mundo implementa el Presidente. En una actitud antidemocrática, antipatriótica y anticonstitucional, la oposición disparatada e irresponsablemente trata de sabotear y obstruir el programa de Ortega.

No hallan que inventar. Un día se rasgan las vestiduras por las flores que engalan los actos oficiales. Otro día inventan planes siniestros como el supuesto asesinato de los diputados más tapudos, a quienes en un novelesco mamotreto mediático, sin aportar prueba alguna, bautizaron como “los 12 apóstoles”.

Los propagandistas de la derecha neosomociana vilipendiaron a Daniel porque elogió en su momento los beneficios de producir etanol a base de caña de azúcar al inaugurar el ingenio Victoria de Julio. Se cuidaron de no aclarar que la oposición del Presidente era a la producción de etanol a base de maíz.

Jamás explicaron la diferencia entre producir etanol a base de caña de azúcar y producirlo a base de maíz. La diferencia es del cielo a la tierra, pero los politiqueros de la derecha trataron de ridiculizar a Ortega bajo premisas falsas e irresponsables.

En agosto de 2007, una misión gubernamental iraní visitó Nicaragua. Se firmaron diversos convenios de cooperación. No pudiendo negar los obvios beneficios, un diario local publicó un tendencioso y mentiroso artículo. Dicho artículo contenía dos gravísimas aseveraciones. Proponía que la Asamblea Nacional usurpara las funciones del poder Ejecutivo, pidiéndole al legislativo denunciar ante el Consejo de Seguridad de la ONU, la presencia en Nicaragua de la misión iraní, proponiendo violar la Constitución. (Ver “Irán, Nicaragua y la ONU”, por Jessica López Mendoza. LA PRENSA, 10 de Agosto de 2007)
La articulista del diario oligarca citó dos resoluciones de la ONU, las cuales efectivamente piden se notifique a ese cuerpo mundial el tránsito de ciertos funcionarios iraníes por el territorio de cualquier país. La resolución 1747 específicamente menciona con nombres y apellidos a los funcionarios que debían ser circulados. Ninguno de tales funcionarios integraba la delegación iraní. Pero ese “detalle” fue convenientemente obviado por la “jurista”.

Cuando el presidente Ortega visitó la ONU, llevaba un voluminoso informe sobre los daños causados por el huracán Félix. El presidente lo mencionó en su discurso y ordenó a sus asesores distribuirlo a los representantes del organismo mundial. La oposición antisandinista a ultranza despotricó contra Ortega por “ignorar” la gravísima situación de la población miskita. Ortega hizo algo mejor que hablar por los miskitos. “Que ellos mismos se expresen”, dijo al presentar el informe elaborado por los propios miskitos. Ni Estados Unidos, a tres años del huracán Katrina, ha devuelto la normalidad a New Orleans, pero los tarzanes de las “fuerzas democráticas” “objetivamente” aseguran que gracias al “inepto” gobierno Sandinista, la Región Atlántica Norte, RAAN, ya recuperó su normalidad.

Viven vociferando que éste es un gobierno incapaz, con programas subejecutados, pero ahora, la aislada RAAN, donde escasean carreteras e infraestructuras básicas, mágicamente recuperó su normalidad, según la disparatada oposición antisandinista. La oposición enfiló sus baterías para parlamentariamente atropellar la soberanía del poder electoral, el cual correctamente, no suspendió sino pospuso por seis meses las elecciones municipales.

Han pedido millones de veces que el gobierno no sude calenturas ajenas en el conflicto entre Colombia, Venezuela y Ecuador, para inmediatamente enrostrarle a Ortega la operación Danto 88, cuando supuestamente Nicaragua invadió a Honduras en persecución de la Contra, mientras callan sobre el regaño diplomático de la OEA contra Colombia. En su prejuiciada y selectiva memoria politiquera, no mencionan el bombardeo de la aviación somocista al poblado costarricense de La Cruz en 1978, el cual generó una condena internacional, ni mencionan que la contra fue condenada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Huérfanos de imaginación y carentes de una propuesta de nación, las “fuerzas democráticas” timbuco-calandracas cometen el delito de traición a la patria y estafan y sangran al pueblo, cobrando megasalarios, politiqueando y defendiendo sus mezquinos intereses personales, no los supremos intereses de Nicaragua.