Jorge Eduardo Arellano
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Me gustan sus escritos Ing., porque al menos demuestran que todavía hay estudiosos del marxismo, a pesar de la desinformación aplastante del capitalismo satánico (nunca salvaje). Es muy reconfortante leer temas abordados con propiedad, porque nos motivan a seguir en la lucha. Pero hay algo que no encaja en su discurso, algo que huele a vanidad y arrogancia. Cuando se refiere al señor Borge por ejemplo, aparenta desconocer a este personaje, que ya forma parte de la historia reciente de Nicaragua.

Le recuerdo Ing. Bárcenas, que el comandante Tomás Borge Martínez es el único fundador del FSLN que aún vive, quien además, en su terco afán de hacer la revolución, dedicó los mejores años de su vida a crear las condiciones subjetivas en nuestro pueblo para dar al traste con la dictadura somocista, ya que las condiciones objetivas estaban dadas. Durante esa larga, tenaz y dura lucha, el hogar del comandante Borge fue destrozado, sus hijas sufrieron hambre y su esposa fue asesinada. El propio Tomás sufrió cárceles, torturas, huelgas de hambre, etc. Por esta patriótica y heroica historia creo que el comandante Borge merece respeto, ¿no lo cree Ud.?
Aclarado lo anterior, debo referirme brevemente a lo sustancial de su artículo publicado en END el 01/05/08, sin pretender invalidar lo expuesto, sino tratando de explicar cómo la praxis revolucionaria debe hacer uso de la teoría marxista adecuadamente.

Cuando el comandante Borge dice que el socialismo se da en Nicaragua en nuevas condiciones, en el marco del régimen capitalista, no contradice ningún principio marxista, porque la construcción del socialismo en cualquier país es un proceso que pasa por diferentes etapas propias de cada realidad. Ese proceso se inicia precisamente en las entrañas del capitalismo, y su aceleración es función de la interpretación correcta del momento histórico que se vive, y de la capacidad real de transformarlo, haciendo uso de los espacios políticos arrebatados de la derecha. ¿Acaso es necesario pasar por una discusión bizantina para reconocer que tales condiciones son indispensables? Si a pesar de todo aún existen dudas, al menos debemos aprovechar los espacios que nos brinda el control político del poder.

Un ejemplo irrefutable a favor de la argumentación anterior es la caída de la URSS, que prueba que la toma del poder político revolucionario, no significa que el país donde se produce tal hecho pueda gobernarse automáticamente bajo el sistema socialista; no, apenas se ha cumplido la etapa que faculta a la dirigencia revolucionaria para que construya ese sistema, siempre y cuando se apliquen correctamente las leyes revolucionarias; que no fue el caso del PCUS, porque de haber sido, a esta altura de la historia la URSS ya hubiera llenado todas las etapas del socialismo y estaría en las puertas del comunismo.

Por otro lado, el marxismo nos enseña que para tomar el poder político revolucionario es absolutamente necesario e indispensable, que teoría y práctica revolucionaria vayan de la mano alimentándose mutuamente; pero para que esta interrelación dé sus frutos, se requiere la interpretación correcta de cada realidad en cada momento histórico, especialmente lo relacionado con las condiciones objetivas y subjetivas, más la correlación de fuerzas nacionales e internacionales. Esta correlación de fuerzas ha cambiado tanto después de la caída de la URSS, que aún los más connotados marxistas del mundo no saben cómo reiniciar la lucha, mucho menos dar recetas teóricas irresponsablemente para ser aplicadas como dogmas en todas las circunstancias.

Le recuerdo también, que actualmente la institucionalidad internacional no tolera la toma del poder por la fuerza. Si a esto agregamos la incursión de fenómenos desestabilizadores en el panorama político, tales como los problemas de combustibles, ambientales, energéticos y de alimentación; la lucha es cada día más difícil para las fuerzas de izquierda. ¿Qué hacer, entonces?: involucrarnos en la lucha si somos realmente marxistas, sin descalificaciones sectarias y sin prejuicios de clase, para, de esta manera, sumar fuerzas que nos acompañen en la lucha por la construcción de una nueva sociedad.

También, si interpretar correctamente la realidad nacional es difícil, mucho más difícil es su transformación, máxime si consideramos el bajo nivel educativo y la débil organización de nuestro pueblo. Pero el mayor obstáculo que enfrenta cualquier cambio en proceso o acabado, es la contradicción siempre presente entre principios vs. intereses personales, porque el egoísmo nace con el ser y se potencia en la infancia, mientras que los principios se adoptan voluntariamente o se rechazan en la adultez; y ya sabemos que los hábitos de la infancia tienen mucho peso. Precisamente, este imperceptible desnivel en la balanza de la contradicción entre principios vs. intereses, lo capitaliza la derecha para golpear o desarticular a las organizaciones revolucionarias, sea mediante incentivos económicos o alimentando el ego de sus dirigentes.

Así se explica Ing. Bárcenas las veleidades de analistas políticos e intelectuales, no digamos ya de líderes supuestamente revolucionarios, quienes, todos, con aire de respetabilidad y haciendo uso de un lenguaje doctoral y ambiguo, defienden sutilmente los intereses de la derecha. Reiteradamente insisten, por ejemplo, que se debe respetar la institucionalidad del país, cuando Ud. y yo sabemos que tal institucionalidad representa los intereses de las clases privilegiadas.

También se explica que estudiosos como Ud., sean presa de un protagonismo enfermizo avasallante, demostrado en sus últimos escritos publicados en END, en los que pretende, entre otras cosas, descalificar a comandantes de la revolución sandinista que ya dieron su cuota de sacrificio a la revolución oportunamente, aunque hayan cometido o sigan cometiendo uno que otro error. ¿Hasta cuanto está Ud. igualmente dispuesto a sacrificarse por la causa? Al respecto pienso que Ud. sería muy útil en el desarrollo de las condiciones subjetivas de nuestro pueblo, si se bajara de las nubes y decidiera correr la suerte de nuestros compañeros de lucha.

Finalmente creo que abordar temas tan polémicos como el que nos ocupa, con tanta vanidad y omnisciencia, lo deja a Ud. en desventaja, porque a pesar que trascribe al carbón lo expresado o escrito por sus grandes creadores, no aplican inflexiblemente en la caótica realidad del momento histórico que vive nuestro país.


*Ingeniero Civil