Jorge Eduardo Arellano
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A propósito del espectáculo de unos bailarines de Georgia en el Teatro Nacional, recuerdo un documental de esos que pasan todos los martes por HBO (hace 4 años); donde se mostraba ésta ciudad (natal de Stalin) enorme e industrializada, y donde iba la luz hasta 12 horas diarias. Recuerdo que salía un pelo largo como de mi edad (1979), que era el representante de una empresa gringa, que vendría a ser lo que es Unión FENOSA aquí. Sin vergüenza, este muchacho peludo alardeaba del triunfo gringo sobre el sistema ruso; y que incluso era ultra normal que la energía se manejase con toda la corrupción lógica y apañada de la globalización.

Aquel muchacho decía: “Mira esta zona, aquí no le quitamos la luz porque son familiares del presidente, aquí tampoco porque éste es amigo de mi Jefe, etc.” Eso es, la corrupción pasa en todos lados.

El punto es que la crisis petrolera mundial existe desde hace tiempo, démoslo por hecho. Ahora, recordemos el proceso del cual provenimos, dándole más relevancia al análisis psicológico y las consecuencias provenientes de diversas circunstancias (nacionales, internacionales, culturales, económicas, sociales y mediáticas); y de igual manera de la tomas de decisiones de los actores políticos; que han desencadenado reacciones en base a reactores, que a su vez contribuye a una especie de desequilibrio generacional emocional.

Es decir, somos un país tan pobre que estamos para no tener luz nunca; y la gente piensa que es el Gobierno, como si fueran los ochentas, cuando el Estado controlaba todo (auto sostenible o no).

El Gobierno ha vivido un proceso de descentralización propio de las políticas neoliberales. Se vendió casi todo. Por ende, cada día el Gobierno (de cualquier partido) tiene menos probabilidades de resolver los temas sensibles de asistencia social; el sistema que nos deja la derecha no es de tendencia social.

A la gente no se le explicó que ahora tendrían que velar por sus propios huesos; por ello recuerdo cuando Bolaños decía que los maestros eran bisneros; pero la cosa sí está difícil, ¿verdad?
Los beneficios gubernamentales apenas –ahora-- constituyen un medio de remanente asistencial burocrático y protocolario. El pueblo quiso libre mercado, ahora hay que aguantar; pero si es la ley del capitalismo salvaje, el pez grande se come al chico; quien nos hizo pensar que iba funcionar distinto. Por otro lado, supongamos que la gente y la oposición apoyen al Gobierno sandinista en la búsqueda de soluciones:

1) La Esso no sólo no quiere, no le conviene alquilar los contenedores para el petróleo venezolano; mucho menos refinar.

2) La ESSO es la máxima expresión de una corporación ultra sanguinaria; nunca, NUNCA, pensará con el corazón; vale más cualquier cosa, menos la gente.

3) Vivimos de la ayuda internacional, y estos con los pocos centavos que nos dan, porque estemos claros, son centavos; nos hacen manejarnos en una burocracia de desembolso atroz, cansada y no operativa.

4) Si Bush para medio reactivar una pequeña zona de Miami por el paso de un huracán designó más de 1,500 millones de dólares, imaginemos esa plata en Nicaragua; aquí que aún no manejamos las cifras de miles de millones. Es decir, que para incentivar la economía se necesitan unos holgados 10 mil millones; ellos (donantes no prestan ni mil, ONG-Ayuda Gubernamental) y los políticos se pelean por administrar 100.

5) Es decir, todo mundo sabe, que lo que mantiene al Mercado Oriental es el flujo de capital. La justicia en el mercado se establece en la redirección de este flujo en un reflujo justo, que lograr quedar ($) en manos de los más pobres (empresas alternativas, Pymes); no así ha quedado lo poco, en los que tienen mayor acceso a la educación, con el respaldo de algún capital tradicional.


6) Aún así me pregunto: ¿Cuánto representa el Cosep, en términos de plata? ¿Llegarán --ellos-- a movilizar unos 3 mil millones de dólares bianuales?
El MRS y otros de oposición, que critican el populismo del gobierno, ahora salen que hay que aprobar subsidios. Lo primero es asumir, y he ahí el papel de los medios, de difundir y sensibilizar a la población, de que en efecto estamos jodidos. ¿Cómo resolver?, me platicaba una profesora sobre la liberación del transporte. En realidad no estamos en contra del mercado, pero no de un mercado libertino, como es UNIÓN FENOSA. El Estado debe medirle las costillas a todas estas empresas, pero bien medidas; cosa que no hicieron los gobiernos liberales. Y si no les gusta que se vayan, porque así es el mercado: siempre hay alguien interesado en obtener el trabajo que otro rechaza.

Para finalizar la idea, seguro nos preguntamos también sobre la actitud del nica ante la vida, porque en Costa Rica trabaja y aquí no. Sinceramente eso es más complicado, por el momento --creo-- estamos claros que la cosa se resuelve con plata; y sino, el pueblo unido jamás será vencido.


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