Jorge Eduardo Arellano
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Este 19 de mayo inició en Washington la Asamblea Mundial de la Salud, organismo que coordina la acción sanitaria en el sistema de las Naciones Unidas, y es el responsable de desempeñar una función de liderazgo en los asuntos sanitarios mundiales, de configurar la agenda de las investigaciones en salud, de establecer normas, de articular opciones de política basadas en la evidencia, de prestar apoyo técnico a los países y de vigilar las tendencias sanitarias mundiales.

Durante esta semana se pretende promover el desarrollo, fomentar la seguridad sanitaria, fortalecer los sistemas de salud, aprovechar las investigaciones, la información y los datos probatorios, potenciar las alianzas y mejorar el desempeño, ya que la salud ha adquirido un protagonismo sin precedentes como impulsora clave del progreso socioeconómico.

El desarrollo sanitario se rige por el principio ético de equidad: el acceso a intervenciones que salvan vidas o fomentan la salud, no es algo que pueda negarse por razones injustas, en particular por razones económicas, sociales o políticas. Sin embargo, esto no se está cumpliendo, porque uno de los países que solicitó el ingreso para participar en la Asamblea es Taiwan, y nuevamente le fue negado este derecho, a pesar de ser uno de los países que más trabaja para mejorar la salud y elevar la calidad de vida de sus habitantes.

Además, este año se abordará un tema que afecta a todos los países del mundo: la necesidad de proteger la salud de los efectos negativos del cambio climático y tratar de centrar los debates mundiales sobre este aspecto, ya que es una amenaza creciente para la seguridad sanitaria mundial.

Si todos los países trabajan en conjunto para combatir las enfermedades, incluyendo por supuesto a Taiwan, la comunidad mundial estará mejor preparada para hacer frente a los problemas sanitarios, relacionados con el clima que se presenten en todo el mundo, ya que la salud es una responsabilidad compartida, que exige el acceso equitativo a la atención sanitaria y a la defensa colectiva frente a amenazas transnacionales.

Recordemos que una de las principales funciones de esta Asamblea es ofrecer liderazgo en temas cruciales para la salud y participar en alianza cuando se requiere de acciones conjuntas, y es por ello que Taiwan no debe ser excluido, mucho menos por razones políticas, ya que están privando a la sociedad de recibir ese tipo de aporte e información sanitaria fidedigna, en consulta con destacados expertos, para fijar normas, formular opciones de política basadas en la evidencia y vigilar la evolución de la situación sanitaria mundial, lo que les permitirá evitar y mantener alejadas las enfermedades.

Todo esto nos muestra un claro indicador, de que los derechos de salud del pueblo de Taiwan están siendo violados por motivos políticos, y para tener un futuro más seguro debemos contar con una seguridad sanitaria pública global, que es donde radica la importancia de compartir información y de la cooperación entre naciones a la hora de combatir las enfermedades.

Además, la salud debe ser considerada un tema de interés social, totalmente independiente de asuntos políticos en cualquier país del mundo. Estos principios han sido debilitados por la OMS, ya que está creando una grieta en la red sanitaria a nivel mundial
*La autora es periodista y docente de la Uhispam y de la Uenic.