Jorge Eduardo Arellano
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Hoy en día, en muchos países del mundo el abuso sexual cometido contra niñas, niños y adolescentes es considerado como un grave problema social y de salud. Investigaciones realizadas en los últimos años han demostrado que hasta una de cada 4 niñas, y uno de cada 6 niños en España y los EU, sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 17 años. En Nicaragua, un estudio hecho en León, en el año 2000, reveló datos similarmente escalofriantes.

En el caso de los niños y adolescentes varones que son abusados sexualmente, los abusadores casi siempre son varones adultos, quienes frecuentemente son familiares y/o conocidos de los abusados. Este fenómeno conduce a que mucha gente haga una relación equivocada entre el abuso sexual y la homosexualidad, hasta creer que todos los homosexuales son predadores y abusadores de niños.

La estigmatización de hombres homosexuales como abusadores sexuales radica en el odio irracional y el rechazo de la homosexualidad, que caracteriza a las sociedades patriarcales y que es conocido como “homofobia”. Durante siglos las religiones, los Estados y las ciencias naturales y sociales, han condenado la homosexualidad mediante doctrinas, decretos y seudo investigaciones que la han definido como pecado, enfermedad, anormalidad y aberración.

De acuerdo a la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA), en el año 2008 “son no menos de 86 los Estados miembros de Naciones Unidas que todavía criminalizan los actos sexuales consensuados entre personas adultas del mismo sexo, promoviendo de esta forma una cultura de odio. De entre ellos, 7 tienen una legislación que prescribe la pena de muerte como castigo”.

De esta manera, se sigue promulgando la homofobia, reforzado los mitos, estereotipos y prejuicios sobre la homosexualidad, y el odio hacia las personas homosexuales. Como resultado, millones de personas homosexuales han vivido y siguen viviendo insoportables niveles de miedo, marginalización y discriminación, y cantidades incalculables han sido víctimas de crímenes de odio que a menudo terminan en la muerte.

La opción sexual de los hombres en sí, sin embargo, no los predispone al abuso sexual, y entre los abusadores de niñas, niños y adolescentes se encuentran tanto homosexuales como heterosexuales y bisexuales. Más bien, es el modelo patriarcal, machista de ser hombre, que produce abusadores sexuales.

Todos los hombres, independientemente de su opción sexual, son socializados para ejercer poder sobre personas que el sistema machista considera inferiores, quienes son: las mujeres, las niñas y los niños. En este sentido, el machismo promueve y tolera actitudes y prácticas de dominio, control y explotación por parte de los hombres que conducen directamente al abuso sexual.

A la par, como aspecto fundamental de su socialización, todos los hombres aprenden a rechazar la homosexualidad (y de allí, implícitamente, la feminidad), y son empujados a desarrollar actitudes, valores y conductas que demuestran inequívocamente que ellos no son homosexuales y que no son mujeres. Como resultado, el machismo en ellos es endurecido y las conductas de dominio, control y explotación de mujeres, niñas y niños, particularmente en el ejercicio de su sexualidad, son reproducidas y reforzadas. De esta manera, tanto la misoginia (el odio y el rechazo de las mujeres) como la homofobia, son factores nocivos que cuando están presentes, propician las condiciones para el abuso sexual.

Desde hace varios años el 17 de mayo es celebrado mundialmente como el “Día Internacional contra la Homofobia”, cuya eliminación es necesaria para garantizar los derechos humanos de las personas homosexuales en toda su diversidad de identidades y expresiones. Pero aportará, también, a la erradicación del abuso sexual, ya que permitirá en la sociedad el desarrollo de actitudes, valores y conductas equitativas en los hombres, y el establecimiento de relaciones sanas y saludables de género y generacionales, reemplazando el odio con el amor.

*Miembro de la Asociación de Hombres Contra la Violencia
Movimiento Contra el Abuso Sexual- Nicaragua