Jorge Eduardo Arellano
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Roberto Currie decidió jubilarse de las pláticas de caminantes, alegando que gustosamente se incorporaría cuando lo visitáramos en El Arenal. Watson había descubierto la verdad: en secreto se iba a acoger de los beneficios de los jubilados pragmáticos, y en esta comprensible deserción lo acompañaba José Antonio Sanjinés. Por su parte Enrique Alvarado anunció un retiro temporal, para poder cumplir con una dieta de engorde a base de libros. Comenzó por comerse uno sobre Xabier Gorostiaga que le había prometido al de Managua. Así las cosas, Caresol y Watson escuchaban con suma atención la plática que aquella mañana sosteníamos el de Masatepe y yo: “Mañana será el Día de la Madre -les decía- y nuestra sociedad de consumo se ha dedicado a pregonar que no únicamente ese día, sino todo el mes está dedicado a la madre. Quienes recogen basura en La Chureca probablemente se encuentren pedazos de periódicos con anuncios incitando a los buenos hijos, hijas y maridos, a comprarle una casita a la adorada madrecita, o una camionetona a la altura del amor materno. En verdad no sé cómo las empresas comerciales miden el amor materno y la reciprocidad que hay que tener con ese amor. Para mí que es muy difícil sopesarlo en términos consumistas”. La pausa fue aprovechada por el de Masatepe: “Lo que son las casas, ya se las pagamos a la pléyade de constructores danielistas; sólo hace falta ir a recogerlas donde hayan fallas geológicas y dárselas a mamá en su día. En cuanto al amor por la madre, éste debiera de ser todo el año, sin faltar un segundo y sin una sola mano alzada de parte de sus compañeros, quienes en lugar de un beso les dan una sopa de muñeca, después de celebrar ese día o todo el mes de mayo, mes de la madre y el amor, en total estado de ebriedad”.

“La comercialización del amor materno -retomé la palabra- es un ejemplo del trasfondo de un engaño nacional. La oligarquía nos oferta carros, casas, almuerzos y cenas. La oligarquía de izquierda nos oferta la pesadilla de ser presidentes de un reino donde los gobernantes y su entorno, son tan salvajemente capitalistas como los de la oligarquía tradicional. Es un combo siniestro que incluye un aberrante pacto para sobrevivir por los siglos de los siglos. El verdadero pueblo presidente posee repartos construidos con el sudor y la sangre del ya sin duda pueblo esclavo. El socialismo del siglo XXI está enflorado y atiborrado de colores chichas y sicodélicos. En las tribunas donde el rey instala sus monólogos, hay flores para las madres que clandestinamente abortan en las letrinas. Nadie las exime de una culpa compartida, eso sí, con quienes nos observan como microbios desde sus alturas enfloradas y con aire acondicionado. Las madres de las letrinas no han llegado a recoger sus flores en todo su mes, ni lo harán mañana. Se quedarán tan calladas como muchas ricas que, por no perder su status, se hacen las ciegas ante sus maridos abusadores. Son canjes en donde lo económico, junto al poder, va en una escalada proporcional a la devaluación moral. En esos niveles en los que la moral agoniza e incluso recibe la extremaunción de algún Cardenal, es que nace la conspiración del silencio”.

Como todos callaban apesadumbrados, continué: “Esto ocurre en la Madre Patria: La abusada; la de las letrinas; la de La Chureca congelada ante el esplendor siniestro de una tribuna enflorada. Y esta Madre-Patria es así, porque sus padres, los llamados Padres de la Patria, son sus abusadores pactistas; quienes la condujeron a que se viera obligada a abortar en una letrina que es como el símbolo de donde están yendo a parar los hijos de Nicaragua. Es cierto que en el país en donde por razones políticas no existe ya el aborto terapéutico, no todas las mujeres se desvelan para abortar clandestinamente. Las hay quienes pudiendo hacerlo se van fuera del país y punto. De la misma manera que no soy juez de las segundas, pido que no nos convirtamos en inquisidores de las primeras, porque aquí juega un papel determinante la cultura de la pobreza. Pero si por acortar distancia queremos encontrar a los verdaderos culpables, busquémoslos en esas tribunas enfloradas; en la Corte Suprema; en el CSE; en la Secretaría; en la Asamblea Nacional y en las nuevas paralelas históricas. Pese a todo, una madre siempre nos enternece. En Nómada, la revista argentina que dirige Jorge Boccanera, un anuncio de Medicus con la fotografía de un bebé dormido, trae este texto: Te levantás de noche creyendo que lo oíste llorar, y está durmiendo. Es porque sos mamá hasta en tus sueños”.


luisrochaurtecho@yahoo.com

Jueves, 29 de mayo de 2008