Jorge Eduardo Arellano
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El sistema financiero estadounidense está conformado por 1,695 grandes bancos que tienen activos por 627 billones de dólares. Los principales bancos, entre ellos Citigroup Inc., Bank of America Corp. y Merril Lynch & Co, se han visto obligados a vender parte de sus activos a gobiernos y empresas extranjeras para evitar la quiebra. Se teme desaparezcan muchas instituciones financieras.

Los beneficios de los bancos y sus acciones en la Bolsa de Nueva York, han caído estrepitosamente. La crisis financiera se refleja en una fuerte desaceleración de la economía, con efectos sobre el empleo y el consumo, la desconfianza de ahorrantes e inversionistas, y fuerte iliquidez en Estados Unidos, Europa y otros países.

La Reserva Federal, para dinamizar la economía, ha mostrado amplia disposición de liquidez; redujo las tasas de interés bancarias para que las familias tengan menores costos financieros y no dejen de consumir, y que las empresas accedan a financiamiento barato.

EU realiza múltiples esfuerzos para que el crédito y la confianza se restablezcan. La Reserva Federal permitió recientemente que los bancos de inversión reciban préstamos directos del Banco Central, facultad que sólo tenían los bancos mercantiles. Esa decisión permitió el mes pasado, rescatar de la quiebra a Bear Stearns Cos., el quinto banco de inversión más grande de Estados Unidos, ya que la Reserva Federal le facilitó una línea de crédito por US$ 30 mil millones, para que pudiera realizar la venta al JP Morgan Chase & Co.

Como esas medidas exponen los fondos públicos a un riesgo potencial, se ha acentuado la presión por una mayor regulación a los bancos de inversión y otras instituciones.

Dado que la crisis crediticia puede acentuarse, EU se propone una reforma en los mecanismos de supervisión y regulación del sistema financiero, pese a que el año pasado, el Secretario del Tesoro consideraba que la respuesta a las turbulencias no debía ser más regulaciones. La reforma, de aplicarse, será la mayor reestructuración del sector financiero desde la Gran Depresión de 1930.

Las medidas administrativas son importantes, pero no suficientes para combatir los abusos de instituciones financieras, ni controlar los nuevos tipos de complejas inversiones que quedaron en evidencia con la actual crisis financiera, y mucho menos resolver los grandes desequilibrios estructurales de la economía EU. La propuesta generará fuertes debates, y la gravedad de la crisis económica les obligará a profundizarla.


Acciones del gobierno EU
EU realiza ingentes esfuerzos para restablecer el crédito y reactivar su economía. Niega que con la reforma pretenda dar respuesta a la crisis de los mercados nacida con la crisis inmobiliaria, y afirma que las medidas se implementarán después que hayan superado dichas dificultades. Enfatiza: no se debe culpar a la estructura reguladora por los abusos y turbulencia actual.

La revisión del sistema financiero se inició hace un año, por la preocupación de empresas de Wall Street de que la carga reguladora les perjudicaba frente a sus competidores extranjeros. Con el cataclismo en los mercados, achacado a la falta de una buena supervisión financiera, dicha revisión fue profundizada.

EU considera que la estructura de la reglamentación debe estar preparada para defender el capitalismo, enfrentar el sistema financiero moderno con sus diversos actores, su innovación, la complejidad de sus instrumentos financieros, su integración mundial. Pretenden realizar una reingeniería del sistema que regula las finanzas estadounidenses, y ayudar a las compañías estadounidenses a mantenerse competitivas en una economía globalizada.


La reforma
Pretende otorgar mayores facultades al Banco de la Reserva Federal (FED), de manera que sirva como el protector de la estabilidad financiera, similar al concepto de supervisión bancaria de los Bancos europeos.

Designa a la Reserva Federal como el regulador de la estabilidad en los mercados, ampliando su capacidad de examinar y evaluar el capital, la iliquidez y las prácticas marginales de los bancos. Otorga a la Reserva Federal poder para revisar las cuentas de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de riesgo y cualquier otra entidad.

Propone trasladar las funciones de la Oficina de Vigilancia a las Instituciones de Ahorro, a la Oficina del Interventor del Dinero Circulante; fusionar la Comisión de Valores con la Comisión de Intercambio de Futuros de Materias Primas; crear una entidad reguladora nacional para las compañías de seguros; y establecer una comisión que resuelva los abusos expuestos por la actual ola de moratorias hipotecarias.

Pretende ordenar el sistema de vigilancia y regulaciones de bancos, instituciones de ahorro y uniones de crédito. Propone reforzar la supervisión y el control a los originadores de hipotecas, precisar normas de concesión de licencias para los corredores de hipotecas, y establecer normas para la protección del consumidor. Considera urgente garantizar una mayor transparencia, cumplir estrictamente las políticas y criterios de evaluación, y revelar los conflictos de interés en que puedan incurrir las agencias de calificación crediticia.


Algunas reacciones:
más o menos regulaciones
El debate sobre la propuesta enfrenta, por un lado a quienes están ávidos por renovar un sistema arcaico, combatir los abusos de instituciones financieras, y por el otro, a quienes creen que el sector ya tiene una regulación excesiva. Debe tomarse en cuenta el disgusto de la población, quien mayoritariamente considera que la principal causa de la crisis se debe a la falta de control de las regulaciones. La propuesta provoca diferencias en el Congreso, sector financiero y líderes EU.

Barack Obama considera que Bush no está fortaleciendo las regulaciones, ni evitando los préstamos depredatorios que son responsables de la situación económica.

Hillary Clinton considera que la reforma llega tarde y es insuficiente, ya que debe contener las crisis hipotecaria y crediticia, y frenar la creciente tasa de ejecución de hipotecas.

Mc Cain se opone a la intervención federal para ayudar a los afectados de la crisis.

Christopher Dodd, Presidente del Comité de la Banca del Senado, expresó que no responde a los problemas actuales, e insiste que es más urgente frenar la ola de desahucios.

John Reich, Director de la Oficina de Supervisión del Ahorro, que desaparecerá según la propuesta del Gobierno, garantizó por escrito a los empleados que la agencia celebrará su 20 aniversario en 2009.

Bárbara Roper, de la Federación de Consumidores de América, considera que es osado decir que la solución a la crisis es relajar la regulación.

El secretario estadounidense de Vivienda y Desarrollo Urbano renunció el mes pasado para atender “asuntos personales y familiares”, sin hacer referencia a las investigaciones que es objeto por corrupción.


Algunas consideraciones
La economía EU está evolucionando en una espiral deflacionista, producto de una caída de la actividad económica, enorme deuda, devaluación del dólar y el crecimiento exponencial del precio del petróleo. La globalización le permitió atraer ahorros de gran parte del mundo. Actualmente no fluye financiamiento externo en cantidades que puede estimular la economía, por las inseguridades y temores de inversionistas de acumular reservas en dólares.

El déficit comercial EU alcanzó un nivel récord en 2007, gran parte financiado por inversores extranjeros que compran bonos del Tesoro y otros activos de Estados Unidos. Debido al debilitamiento del dólar, puede darse un movimiento de los bonos del Tesoro hacia bonos extranjeros. Los gastos militares alcanzaron la mayor cifra de la historia, incrementando su enorme déficit fiscal. La deuda alcanzó la cifra de casi diez millones de millones de dólares. Los norteamericanos, gastan más de lo que ganan. El ahorro personal en 2007 fue negativo. La agencia de calificación de riesgo Moody, ha previsto un drástico incremento de la tasa de bancarrotas de las corporaciones. Muchos bancos centrales expresan interés de ampliar sus reservas en euros y yuanes. Algunos países de la OPEP proponen que los contratos de venta de petróleo se realicen en euros. Decisiones bruscas en este tipo de operaciones pueden agravar la crisis económica EU.

La reforma financiera contribuirá a regular los mercados financieros, pero no a recuperar la hegemonía económica mundial. Para superar su crisis, EU está obligado a adoptar medidas de ajuste profundo, tales como: reducción de los enormes desequilibrios fiscal y financieros, modificar su mentalidad y práctica consumista, establecer un programa de reducción de la deuda externa, promover el ahorro familiar, restablecer la confianza de inversionistas y financiamiento barato para el sector productivo, a fin de tener un sistema que no esté basado en buena parte en la especulación y la emisión de moneda, sin una base material sólida y eficiente.