Jorge Eduardo Arellano
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En vista que este 4 de junio el maestro Guillermo Rothschuh Villanueva presentará su más reciente criatura: “Sabático”, y recibirá un reconocimiento de parte la casa que lo vio nacer y crecer, la Universidad Centroamérica (UCA), quiero traer a colación su aporte a la comunicación social en Nicaragua. Su visión cambió la profesión del periodismo para siempre en Nicaragua. Su vocación por incidir en la opinión pública lo demostró desde cuando era estudiante de Derecho. Por las tardes, en vez de ir a realizar sus prácticas en un buffet jurídico, se iba a la sala de redacción, donde Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. También desde muy joven fundó la Secretaría de Comunicación de la Universidad Centroamericana. Sin embargo, sus estudios sobre sociología, un postgrado sobre comunicación en México, y los cambios estructurales de las universidades de periodismo en América Latina (análisis de José Valdivia), fueron determinantes para que hiciera un Cambio de Carril en esta profesión a su regreso por Nicaragua.

Su principal legado fue crear en 1991 la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la UCA, con la carrera de Comunicación Social. Cuando muchos de la vieja escuela consideraban que el periodismo desaparecería, más bien se fortaleció. Los frutos de los primeros profesionales de la escuela rothschusiana, convencieron para siempre a los dueños de los importantes medios de comunicación social. Muchos de ellos ahora han logrado tener incidencia en la línea editorial de estos mismos.

Su pasión por la lectura, obligó y sedujo a la mayoría de sus discípulos a seguir los pasos en el mundo de la comunicación. Su frase “el periodista debe tener un mar de profundidad y miles de pulgadas más de conocimiento”, era el principal reto de los estudiantes que deseaban seguir sus huellas. La lectura en el aula de clase se convirtió en un Permiso para hablar. Para el entendido, ésta era la frase diplomática, para el necio, “si no leíste mejor guarda silencio. Demasiado valiente te veo. El conociendo se adquiere a base de tesón, no con un regalo divino, aunque ésta sea una universidad de inspiración cristiana. El Señor tiene cosas más importantes y urgentes que hacer”. Un llamado de atención duro, pero a su vez, una lección para toda la vida, para cambiar de actitud e interesarse por leer.

La investigación en comunicación fue otro de sus grandes aportes. Éste era uno de los requisitos básicos para culminar los estudios en comunicación de cualquier estudiante. Por primera vez se realizaron estudios con metodología rigurosa sobre radio, televisión, prensa escrita, comunicación organizacional, relaciones públicas; así como las encuestas sobre medios de comunicación, las cuales se convirtieron en una de las referencias más creíbles.

La Facultad como todo inicio tuvo sus altos y bajos, principalmente en la primera etapa, definida por el propio Guillermo como “el derecho de la existencia”. En ese momento muchos de los profesionales salieron con el título de Periodismo. Luego se incorporó el término Comunicación Social, y posteriormente Comunicación Social con especialidades en Prensa Escrita, Radio y Televisión, y Relaciones Públicas. En la era de la globalización la escuela rothschusiana no fue ajena a estos cambios. La Facultad ya había logrado posesionarse y gozar de credibilidad por parte de las principales instituciones del país. La última generación tuvo los beneficios de la globalización. Los laboratorios de radio y televisión en edición no lineal fueron el principal ensayo de los estudiantes en este campo. Periodismo Investigativo, Sida y Comunicación, y Comunicación y Derecho de la Niñez y la Adolescencia, fueron los postgrados creados por el Maestro GRV.

La escuela rothschusiana también abrió el espacio para la nueva generación de profesores en el campo de la comunicación. El requisito indispensable: ser excelente estudiante y tener vocación. Entre estos docentes estaban: Alfonso Malespín, Fabián Medina, Noelia González, Félix Cisneros, Oscar García, Danilo Fajardo, Silvio Sirias, Wendy Quintero, Joaquín Tórrez, Arturo Wallace, Mario Medrano y Gonzalo Norori, entre otros.

Las Relaciones Humanas fue otro de sus aportes. A pesar de proyectar una imagen de Maestro duro con el estudiante, siempre tenía un espacio para escucharnos a todos. Su oficina eran los pasillos de la Facultad. Su memoria prodigiosa le permitía recordar los nombres de centenares de estudiantes, quienes se le acercaban con confianza. Su popularidad y aceptación entre los estudiantes llegó al punto de ser el personaje principal en la Jornada Ricardo Morales Avilés. Esta sátira provocaba risa al propio Guillermo, de su personaje interpretado por Jonathan Castro, sin duda alguna, era el mejor doble de Rothschuh.

¿Cómo olvidar la importancia de la Cátedra Abierta? Ésta fue el escenario favorito para los dueños de medios de comunicación, empresarios y políticos. También el espacio donde los estudiantes no sólo ejercíamos la libertad de expresión, sino que construíamos comunicación. Reflexionábamos, criticábamos, pensábamos y exponíamos libremente nuestros puntos de vista.

El año pasado para la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC) fue un honor ser el escenario donde presentó su penúltima obra “Prohibido para conversos”. Con “Sabático” Guillermo Rothschuh Villanueva, el científico de la comunicación social en Nicaragua, no sólo presenta su libro número 24, sino que continúa trabajando en esa visión que inició en 1991, sobre la comunicación. Esta obra, como sus 23 libros anteriores, deberá ser un imperativo para los estudiosos preocupados en conocer qué está pasando con la Comunicación y la Política, la Comunicación y la Publicidad en Nicaragua. ¡Adelante Maestro, la palabra es suya¡

*Egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación Social-UCA. Actual vice-coordinador de la carrera de Comunicación Empresarial y Relaciones Públicas- UCC.


Adrian.uriarte@ucc.edu.ni