Jorge Eduardo Arellano
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Es en la década de los años 90, cuando se inicia el despertar en América Latina por alcanzar mayores niveles de calidad y excelencia en la Educación Universitaria. Esta tendencia que orienta la reforma, tiene como antecedente el cambio del paradigma de la cobertura por la búsqueda de calidad. Las constantes que acompañan el nuevo cambio son, por una parte, el aspecto legal que da legitimidad y, por otra, la evaluación y la acreditación.

La experiencia acumulada por muchos años en los sistemas de evaluación y acreditación en los Estados Unidos y Europa, puso de manifiesto la eficacia de estos procesos para alcanzar mejoras sustantivas en la calidad de la enseñanza en el nivel de la educación superior. El impulso de estas reformas, que nacen primordialmente en los sectores gubernamentales y en menor grado en las esferas privadas de la educación superior, se expresan en el apoyo financiero de los gobiernos y en la generosa ayuda internacional. Las instituciones privadas de la Educación Superior, pese a que, en numerosas países cargan con un mayor peso en la matrícula, son las que apenas reciben el apoyo gubernamental.

En un período de tiempo relativamente corto, empezaron a surgir los organismos responsables de instrumentar los procesos de evaluación y acreditación, bajo distintas modalidades según los requerimientos de cada contexto, siendo las acreditaciones surgidas de las de gobierno, generalmente obligatorias y punitivas; en tanto en las instituciones privadas, voluntarias, centradas en el autocontrol, y con un marcado compromiso social.

La región centroamericana no se quedó atrás en el afán latinoamericano por alcanzar cada vez mayores niveles de calidad en los títulos universitarios y, es así como, en la misma época que en los países del sur del continente americano y México, nace la Asociación de Universidades Privadas de Centroamérica y Panamá (Auprica), cuyo ámbito de acción está en vías de extenderse al Caribe.

Auprica ha sido la única organización de acreditación en el área centroamericana que ha prestado atención a las universidades del sector privado, bajo una filosofía de consenso, voluntariedad, participación, autorregulación, confianza, rigor científico, validez y consistencia en la gestión de la calidad, transparencia y honestidad, lo cual le ha permitido gozar de la más alta credibilidad en más de treinta universidades que hoy mismo constituyen la elite de las más prestigiosas universidades de la región.

Auprica ha privilegiado la acreditación institucional desde sus inicios, habiendo implementado dos procesos e iniciado un tercero, en el que se marca un salto de calidad, pues se inicia la acreditación por programas partiendo con las ingenierías, con la finalidad de renovar el currículo en esta área e incorporar a estas carreras toda la tecnología posible. El primer proceso de acreditación institucional es realizado en el período 1993-1997, habiendo sido liderado por la ingeniera Irma Acosta de Fortín, de Honduras; el segundo proceso es realizado bajo la dirección del ingeniero Adolfo Araujo Romagoza, de la Universidad Tecnológica de El Salvador, entre 2003-2008, y el tercer proceso de acreditación institucional y primero por programas, abierto de 2008-2012, estará bajo la dirección del master Mario Rodríguez Abud, de Nicaragua.

Este avance de Auprica de iniciar en el conjunto de las universidades centroamericanas asociadas, un nuevo proceso de acreditación por programas, se explica a partir del antecedente de haber participado en dos procesos de acreditación institucional y, por tanto, tener constancia de que las mismas cuentan con una Filosofía o Visión Institucional, una Misión y Objetivos claramente definidos, un Plan Estratégico que direcciona la consecución de sus metas y objetivos a partir del apoyo de una definida Organización y Gobierno. Además, un conjunto de Programas de Estudio que constituyen un atributo de calidad, bajo el soporte de un Personal Académico de reconocida calificación profesional en sus respectivos países, con los Recursos para el Aprendizaje que son requeridos para el ejercicio de sus funciones docentes, investigativas y de servicio a la comunidad, lo que les permite alcanzar la necesaria Efectividad y Logros Institucionales, verificadas mediante evaluaciones que constatan el logro de los objetivos preestablecidos.

Y, finalmente, cuentan estas instituciones con las instalaciones físicas construidas bajo los requerimientos de estándares internacionales, y los recursos financieros que favorecen el cambio y la renovación de la Universidad.

Estas son las credenciales con que cuenta Auprica para el ejercicio de los procesos de acreditación, complementadas con su reconocida integridad, pertinencia y autonomía, las que habrán de desempeñar un factor decisivo en su empeño de continuar en la búsqueda de la calidad y la excelencia académica.

Auprica la conforman 31 universidades privadas de Centroamérica y Panamá. Las universidades nicaragüenses afiliadas son siete: UAM, Unicit, Unica, UCC, Univalle, Thomas More y Uenic.


*Presidente de la Asociación de Universidades Privadas de Centroamérica.

Auprica.