Jorge Eduardo Arellano
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Pese a ser bisoño en esto de actuar en la política fuera del paraguas institucional, el Licenciado Eduardo Montealegre ha hecho aportes sustanciales a la vida política, social y cultural de nuestro país. A diferencia de otros políticos profesionales, el Licenciado da muestras fehacientes de una gran capacidad innovadora.

Comenzó con la aceptación explícita de las reglas electorales del juego --que ya incluían la victoria para quien superara el 35% de los votos válidos--, pero pegó tremendo brinco cuando no ganó la Presidencia de la República. Enseñanza del licenciado a este pobre pueblo ignorante: si las reglas me favorecen, son buenas; si no, son política y moralmente cuestionables aunque previamente haya aceptado jugar con ellas.

Siguió luego con el cuento chino del rechazo al pacto, para finalmente establecer un pacto con el PLC. Con ello aportó a nuestra cultura política, al demostrar en la práctica que el pacto es malo si lo hacen otros, pero es bueno si lo hace él. Esto nos indica que en un tribunal ético y moral presidido por el Licenciado, conformado por el Licenciado y juzgado por el Licenciado, él mismo dictaminó que los actos políticos de los demás son inmorales, pero sus propios actos políticos son prístinos, inequívocos, puros.

Ahora sorprende a Raymundo y todo el mundo con un enorme campo pagado, donde lanza el guante al Comandante Daniel Ortega. Propone olvidarse de cuentos chinos de elecciones --antes consideradas por la derecha, el más conspicuo de los indicadores de democracia-- y enfrentarse en un cuadrilátero para ver quién gana. Es decir, para nada deben contar los resultados electorales, pues si él le gana a su contendor, Daniel renuncia y deslegitima totalmente las elecciones como vía para alcanzar el poder.

Éste es un gesto teatral y ridículo basado en ilusiones del Licenciado, que lo llevan a autoimaginarse como el matoncito del barrio. En el fondo no es más que gritar: “que el mejor gallo de aquel patio se pelee con el mejor gallo de mi patio --el Licenciado, por supuesto--, y así decidimos el acceso al poder político”.

Pero resulta que en las últimas elecciones, más de 900 mil ciudadanos votaron por el FSLN, casi 700 mil lo hicieron por la ALN, 674 mil votaron por el PLC, 155 mil lo hicieron por el MRS, y un poco más de 7 mil votaron por AC.

Y ahora, Licenciado, ¿qué hacemos? ¿Le decimos a la gente que se olvide de los procesos electorales y que en el futuro el poder político se decidirá en el Gimnasio Alexis Argüello? ¿Cómo nos explica, Licenciado, la razón por la que usted cree tener un peso superior a la voluntad de dos millones y medio de nicaragüenses, que acudimos a las urnas en noviembre de 2006? ¿De dónde sale tanta grandeza? Tal vez “no la hurta sino la hereda”, porque “genio y figura, hasta la sepultura”.

Alguien dijo que la risa es remedio infalible. Y el reto de marras es un aporte del Licenciado a la salud mental de los nicaragüenses que, en esta vida enredada y compleja que llevamos, agradeceríamos una que otra payasadita para despertar al menos unas cuantas sonrisas que, si no curan el bolsillo, al menos alivian el espíritu.

Lo grave de esto, sin embargo, es que el Licenciado ha descalificado las elecciones como vía democrática para acceder al poder. Hay que tener cuidado con abrir cajas de Pandora, no sea que hagamos el muñeco para luego asustarnos del mismo.

Y en graves aprietos –supongo-- se ha metido el Licenciado, pues su buena regañada deberá recibir de muchos aliados: de la Embajada USA, que con tanto sacrificio destina uno que otro medio milloncito para enseñarnos a votar; de los representantes únicos y plenos de la sociedad civil que durante estos años nos han instado a que hagamos democracia; de los observatorios electorales y de los éticos y transparentes, que obviamente sufren insomnio por las graves amenazas que experimenta la democracia. Lo que no se imaginaron es que una de estas amenazas --la más grave por ser de fondo-- provendría de sus propias filas.

De seguro ahora atiborrarán los periódicos, las radios y los canales televisivos brindando conferencias, emitiendo comunicados, publicando campos pagados; todo con tal de tomar rápida y clara distancia del dislate del Licenciado. Es de suponer, digo yo.

*Mayor retirado del EPS.