Luis Rocha
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Los caminantes apenas podían disimular su ansiedad porque el de Managua iniciara cuanto antes su relato sobre Ramiro "Tipitapa" Cuadra, a lo cual éste accedió gustoso: "Nació Ramiro, según datos que me suministró Gilberto, en San Juan del Sur el 15 de mayo de 1912, y falleció en su querida Tipitapa el 6 de diciembre de 1978, siendo enterrado en Masaya. En la calle principal de Tipitapa, que era la mismísima carretera, casi llegando a la salida de Chontales, vivía Ramiro y en la pared de su casa había una placa como la de cualquier abogado y notario o médico y cirujano, que decía: Ramiro "Tipitapa" Cuadra, Ebrio y Pendenciero. Hace muy poco estuve en el Instituto de Tipitapa, acompañado del pintor Orlando Sobalvarro y del genealogista Noel Vargas, dando una charla sobre Manolo Cuadra y Francisco Pérez Estrada, pero cuando hablé de Manolo y les recordé a profesores y alumnos que Ramiro, quizás el habitante más famoso que ha tenido Tipitapa, había sido hermano de éste, triste fue comprobar que nadie, hoy que hay más comesalteado que nunca, conocía del juglaresco paso de este glorioso Juan Charrasqueado de mentira por este mundo, y lo que es peor, ni noticias tenían sobre sus azarosa existencia en este municipio.

Yo viví e Tipitapa en casa de Ramiro por ser padre de mi amigo el poeta Roberto Cuadra quien, en 1962 cuando me perseguía la Guardia Nacional de Somoza, me llevó a su casa donde fui acogido por "Tipitapa" Cuadra como si fuera otro de sus hijos. Inolvidables son las tertulias con ese Ramiro fantasioso, siempre lleno de historias que evidentemente inventaba pero que contaba como reales acariciando su poblado mostacho. Las noticias sobre las consecutivas capturas de mis compañeros del Movimiento Nueva Nicaragua, así como de las armas que teníamos en la casa del Coronel Francisco Gaitán, padre de nuestro inolvidable responsable el compañero Germán Gaitán, era la especulación política del momento pues por aquella casita, situada en Casa Colorada, pasaba la carretera Panamericana a cuyo lado estaban también las casas de Luis y Anastasio Somoza. Las armas, eso a mí me consta, las queríamos para entrenamiento y después para llevarlas al norte e iniciar una guerrilla, sin embargo la gente especulaba que se trataba de un abortado plan para ajusticiar a los hermanos Somoza Debayle, y lo peor que eso fue lo que al comienzo pensaba la OSN, y acorde con tal pensamiento era el tratamiento que le dieron a los primeros capturados, entre ellos a Germán Gaitán a quien además de torturar lo confinaron a San Juan del Norte. Mientras todo esto ocurría, Ramiro "Tipitapa" Cuadra con su conversación me levantaba el ánimo diciendo que esas operaciones no eran para muchachitos y que las armas mejor se las hubiéramos dado a él y a su Partido de los Comesalteado.

Casi dos meses pasé hospedado en casa de Ramiro "Tipitapa" Cuadra antes de que me capturaran en Managua, pero esa ya es otra historia. Mi agradecimiento y afecto para Ramiro son en mi vida muy especiales. Algo así como un punto de referencia vital. Años después, ya de regreso de España casado con Mercedes, estábamos en el Mercado Oriental cuando sorpresivamente se apareció Ramiro. Fue en 1966 y desde luego, con gran alegría le presenté a mi mujer, y mientras yo iba a comprar algo que se nos había olvidado, él se quedó conversando con ella, y a mi regreso vi que reían como viejos amigos. Aquella noche Mercedes me contó que la conversación transcurrió más o menos de la siguiente manera: Qué bueno que Luis encontró con quien casarse, porque aquí en Nicaragua le hubiera sido muy difícil dada su fama. Fíjese que yo lo tuve escondido en mi casa como un año y empleada que llegaba empleada que embarazaba. A tal punto que en Tipitapa hay todo un barrio de Cuadra que en realidad son Rocha, pues él ni siquiera les quiso dar su apellido y les tuve que dar el mío a su chorrera de hijos. Pero no se preocupe, porque ahora lo veo bien y hasta parece que se ha compuesto. Pero mire Doña Mercedes, ustedes las españolas son muy ingenuas, y por si las moscas no se le vaya a ocurrir contratar empleadas jóvenes en su casa. Yo le puedo recomendar unas viejas horribles pero bien trabajadoras. Como le digo, ahora lo veo bien hasta físicamente. A propósito. ¿Ya no le molesta el ojo de vidrio? Es que, por si no sabe la historia, cuando estuvo preso un guardia le vació el ojo derecho de un culatazo, pero sus amigos hicimos una colecta para comprarle el ojo de vidrio derecho, que fuera casi igual al izquierdo. Yo pensé que esta anécdota no iba a pasar de simpática, sin embargo, al menos por unos días, cada vez que podía, con disimulo Mercedes miraba hacia mi ojo derecho".