Jorge Eduardo Arellano
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“Un estadista piensa en la próxima generación, un politiquero piensa en la próxima elección.”


Winston Churchill,
ex primer ministro británico.


La huelga de hambre de Dora María Téllez no resultará en la creación de un sólo puesto de trabajo. Los campesinos no producirán un sólo quintal de frijoles más sólo porque ella está aguantando hambre. La banca internacional no nos va a perdonar un solo dólar por el “sacrificio” de la comandanta.

El galón de gasolina no va a rebajar un sólo centavo, ni la inflación se va a detener sólo porque la comandanta “DOS” está faquiriando.

Desde el instante en que Eduardo Montealegre Rivas, José Rizo Castellón y Edmundo Jarquín Calderón, aceptaron participar en las elecciones presidenciales, aceptaron también las reglas del juego tal como fueron establecidas por el Consejo Supremo Electoral. El MRS sacó el cuarto lugar en volumen de votos presidenciales. El FSLN fue el partido que más votos obtuvo de todos los partidos del país.

¿De dónde saca entonces la srta. Téllez que ella tiene la supuesta vocería o representación de la voluntad popular? Tal representación la tiene y le corresponde al presidente Ortega, porque esas fueron las reglas del juego bajo las cuales participaron todos los partidos políticos de Nicaragua, incluyendo al MRS. Observadores de la ONU, la OEA y el Centro Carter, verificaron y avalaron los resultados anunciados por el Consejo Supremo Electoral.

La huelga de hambre de Dora María, según sus propias declaraciones, no tiene nada que ver con la gravísima hambruna apocalíptica que se cierne sobre la mayoría de países pobres, pero que la propaganda mediática antiSandinista pretende achacar única y exclusivamente al presidente Ortega, y no a brutales factores de la economía global que se entronizó en nuestro país durante los tres últimos gobiernos neoliberales.

El hambre campea por el mundo, pero la comandanta sobre eso no ha dicho ni media palabra. Los nicaragüenses en Costa Rica son humillados y maltratados, pero tampoco la comandanta ha dicho nada al respecto. No ha dicho una palabra sobre la problemática del transporte y las alzas de la gasolina. Si en Estados Unidos la gasolina sube de 4 a 9 centavos cada dos días, sin que Bush pueda controlar la espiral, ¿qué se puede esperar de un país débil como Nicaragua?
Ahora la salud y la educación son gratis en Nicaragua. ¿Significa que la farmacia entera es gratuita? Por supuesto que no, ¿acaso lo fue durante los tres gobiernos títeres de Estados Unidos? Sobre eso la Dora María no se ha pronunciado. La misión milagro le ha devuelto la vista a unos 3 mil nicaragüenses, pero sobre eso la heroína Sandinista, calla escandalosamente.

Dora María está en huelga de hambre por politiquería electorera. Ella no está pensando en la próxima generación, sino en la próxima elección. No se ha pronunciado sobre los graves problemas que afligen a la inmensa mayoría de los nicaragüenses. Sólo se ha dedicado a criticar todo lo que hace el presidente Ortega.

¿Por qué no se puso en huelga de hambre cuando doña Violeta decidió utilizar como servilleta el veredicto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el cual condenó a Estados Unidos por su agresión mercenaria? ¿Por qué no protestó cuando la Sra. Chamorro renunció a la indemnización de 17 mil millones de dólares y que Nicaragua abandonó para no ofender al coloso del norte? ¿Cuántas escuelas y hospitales pudo haber construir el gobierno? Pero allí la heroína sandinista no dijo ni cuiyó.

La oposición antiSandinista ve con pánico y desesperación, como el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional avanza en la implementación de la agenda social en beneficio del pueblo. “Pavimento electorero” le llamó un despistado al plan gubernamental de calles para el pueblo. Todo lo que hace el gobierno es malo. Salud y Educación gratis, malo hambre cero, malo usura cero, malo urea venezolana, malo plantas eléctricas, malo…
Con la brújula política totalmente perdida, el principal vocero de la Oligarquía, Eduardo Montealegre, ridículamente le pide al presidente Ortega que renuncie a la Presidencia. Son malos discípulos de los gringos. En Estados Unidos durante las campañas electorales, los candidatos se insultan a más no poder, pero pasadas las elecciones, el candidato perdedor, felicita al triunfador, pero aquí la lucha sigue, como las vendetta entre familias de León en el siglo pasado hasta que se exterminaban totalmente.

La huelga del transporte fue un ensayo que no les funcionó. Intentaron aplicarle a Ortega la misma estrategia que la CIA aplicó en Chile contra Salvador Allende, durante el gobierno de la Unidad Popular. En 1973, la CIA por medio de los transportistas, logró paralizar totalmente al país. Esa fue la antesala del golpe fascista del criminal de guerra Augusto Pinochet Ugarte.

Sólo les queda entonces levantar la bandera de una ex–heroína Sandinista, cuya gloria vio mejores días. Se trata del último ensayo politiquero de la oligarquía, demostrado por la solidaridad que la dama está recibiendo de “personalidades” antiSandinistas, lo cual sólo confirma su carácter politiquero. Téllez no está hablandonos de la próxima generación, sino de la próxima elección.