Jorge Eduardo Arellano
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La semana recién pasada, se llevó a cabo, con gran éxito, la Conferencia Regional sobre Educación Superior (CRES-2008) en la ciudad de Cartagena de Indias.

A diferencia de las conferencias pasadas, esta vez la CRES-2008 abarcó el análisis de la situación, tendencias y perspectivas no sólo de la propia educación superior, sino también de la Ciencia y la Tecnología.

La agenda de la Conferencia comprendió los puntos siguientes: a) Impactos de las Declaraciones de la CRES-1996 (La Habana) y de la Conferencia Mundial de 1998 (París); b) Educación Superior, Ciencia y Tecnología en América Latina y el Caribe, en el contexto internacional; c) Tendencias de la educación superior, en el contexto global y local; d) Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación; e) La educación superior en la sociedad del conocimiento, analizada desde las perspectivas de la calidad, pertinencia, diversidad y diversificación, integración e internacionalización, reformas, acreditación y evaluación, gobernabilidad y financiación.

Como fruto de sus tres días de trabajo la Conferencia aprobó, por aclamación, una Declaración final en la cual, en primer lugar, fueron ratificados los principios más importantes que surgieron de la Conferencia anterior de 1996, entre ellos el concepto clave de que la educación superior, cualquiera sea su fuente de financiamiento, “es un bien público social y un derecho humano universal”. El objetivo del desarrollo de la educación superior “es configurar un escenario que permita articular en forma creativa y sustentable, políticas que refuercen el compromiso social de la educación superior, su calidad, pertinencia y la autonomía de las instituciones.

Esas políticas deben apuntar al horizonte de una educación superior para todos y todas, tener como meta el logro de una mayor cobertura social con calidad, equidad y compromisos con nuestros pueblos, deben inducir el desarrollo de alternativas e innovaciones en las propuestas educativas, en la producción y transferencia de conocimiento y aprendizajes, así como promover el establecimiento y consolidación de alianzas estratégicas entre gobiernos, sector productivo, organizaciones de la sociedad civil e instituciones de educación superior, ciencia y tecnología”.

La Declaración, a la vez que reafirma estos conceptos fundamentales para la educación superior, señala nuevos rumbos para su desarrollo. Nos permitimos reproducir, a continuación, algunos de los párrafos más relevantes de este documento, rico en contenido, que debería ser profusamente divulgado en las universidades y otras instituciones de educación superior del país:
“- La educación superior es un derecho humano y un bien público social. Los Estados tienen el deber fundamental de garantizar este derecho. Los Estados, las sociedades nacionales y las comunidades académicas deben ser quienes definan los principios básicos en los cuales se fundamenta la formación de los ciudadanos, y velar por que ella sea pertinente y de calidad.

- El carácter de bien público social de la educación superior se reafirma en la medida que el acceso a ella sea un derecho real de todos los ciudadanos. Las políticas educacionales nacionales constituyen la condición necesaria para favorecer el acceso a una educación superior de calidad, mediante estrategias y acciones consecuentes.

- En América Latina y el Caribe, en particular, se necesita una educación que contribuya eficazmente a la convivencia democrática, a la tolerancia y a crear un espíritu de solidaridad y de cooperación, que construya la identidad continental, que cree las oportunidades para quienes hoy no las tienen y que contribuya, con la creación del conocimiento, a la transformación social y productiva de nuestras sociedades. En un continente con países que vienen saliendo de la terrible crisis democrática que provocaron las dictaduras y que ostenta la penosa circunstancia de tener las mayores desigualdades sociales del planeta, los recursos humanos y el conocimientos serán la principal riqueza de todas cuantas disponemos.

- La educación superior como bien público social se enfrenta a corrientes que promueven su mercantilización y privatización, así como a la reducción del apoyo y financiamiento del Estado. La educación no puede en modo alguno quedar regida por reglamentos e instituciones previstas para el comercio, ni por la lógica del mercado. El desplazamiento de lo nacional y regional hacia lo global (bien público global) tiene como consecuencia el fortalecimiento de hegemonías que existen de hecho”.

En el contexto de la Conferencia, la UNESO-IESALC lanzó diez nuevos títulos de obras sobre la educación superior, entre ellas la coordinada y editada por quien estas líneas escribe, intitulada “La educación superior en América Latina y el Caribe: diez años después de la Conferencia Mundial de 1998”. También el autor de este artículo recibió, junto con los doctores Jorge Brovetto, ex Rector de la Universidad de la República y ex Ministro de Educación del Uruguay, y el Dr. Marco Antonio Dias, ex Director de la División de Educación Superior de la UNESCO, una placa de reconocimiento de la UNESCO-IESALC, por haber sido los principales organizadores de las Conferencias de La Habana (1996) y París (1998), así como por “su contribución a la Educación Superior en América Latina y el Caribe”.