Jorge Eduardo Arellano
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Ph.D*

Apenas ayer concluí la lectura del libro de Alfredo Gonzáles Holmann: ¡La Gran Pregunta!, quien tuvo la gentileza de enviármelo a mi oficina, el texto tiene un enfoque interesantísimo, para quien alberga en su interior un espíritu desafiante y provocador, porque aborda fenómenos tan relevantes como los causales de la pobreza y la ausencia de bienestar en un país como el nuestro, donde la cultura de la clase política constituida por valores multiplicadores de pobreza, nos tienen inmersos en un “círculo vicioso” del que parece no saldremos nunca.

La auto interpelación del autor, pone de manifiesto un abordaje de la temática muy creativa, pero a la vez desafiante, al mejor estilo de Descartes en el Discurso del método; el autor va tejiendo las repuestas a sus mismas interrogantes de manera muy bien lograda, y pone al descubierto el espíritu de conmiseración nuestra donde históricamente hemos acusado a los demás de nuestros propios males y enfermedades.

Y aunque no comparto algunas posturas, sobre todo de carácter histórico, debo reconocer que el texto pone en evidencia una realidad a la que no podemos escapar, América Latina, y Nicaragua en particular, adolece de grandes ideas creadoras, somos poco creativos y aún más se nos dificulta pasar de las palabras a la acción.

Los Nicaragüenses somos muy dados a la tertulia, a la alegría fulgurante, al apasionamiento y al sentido mágico de la vida. El nicaragüense como decía el Dr. López se impresiona con facilidad, pero sus emociones son efímeras, pasan tan rápido como llegan, no son emociones profundas son como “llamaradas de petate” que rápidamente se consumen y desaparecen.

El texto refleja con claridad, cómo históricamente hemos pasado recurriendo a la retórica apasionada y anacrónica de que los Europeos y el imperialismo Norteamericano son los principales causantes de nuestro atrasó. En pleno siglo XXI este discurso se ha constituido en el orden del día, y no es que yo pretenda absolver al imperialismo de todos sus males, las lesiones causadas a nuestro país son reales y no producto de nuestra imaginación. ¿Pero esas constantes acusaciones verbales nos ayudarán a resolver el problema de la pobreza? ¿Será que esa postura violenta y furibunda nos acerque más a la comunidad internacional?
Vietnam, el país más oriental de la península de indochina en el sudeste asiático, es quizás el país más intervenido en la Historia Universal, invasiones Chinas, Francesas, Japonesas y norteamericanas se prolongarán por más de mil años; pero hoy Vietnam es parte de las economías. “Próximos once” es la forma cómo en 2005 el Banco de Inversiones Goldman Sachs denomina a aquellas economías que son promisorias para la inversión y el crecimiento económico. Los criterios utilizados por la Goldman Sachs son los siguientes: Estabilidad Macroeconómica, Madurez Política, Apertura Económica, Clima de negocios apropiado para la atracción de inversión de todo tipo y calidad de la educación.

Y efectivamente Vietnam tiene un crecimiento económico de alrededor del 9% anual. Para 2008 se proyecta un crecimiento del Producto interno bruto (PIB) del 10%, y su ingreso per cápita de 3,255 dólares, se ubica muy bien en términos de desarrollo humano; es el segundo país de mayor crecimiento en el lejano Oriente y el primero del sudeste asiático.

Yo creo que conociendo la historia vietnamita sería comprensible que hoy tuvieran un discurso violento frente a China, Francia, Japón y sobre todo contra Estados Unidos: tres millones de vietnamitas murieron en aquella guerra infernal que culmino en 1975.

Pero los líderes vietnamitas comprendieron que sólo tenían una opción inteligente: educar a su gente, reformar su gobierno, atraer conocimientos, establecer relaciones amistosas con sus antiguos verdugos y ponerse a trabajar. De ahí su éxito económico. ¿Por qué Vietnam y Nicaragua no?

*Coordinador de Investigación y Desarrollo de la Facultad de Administración, Comercio y Finanzas- Upoli.