Jorge Eduardo Arellano
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La Mariguana es una planta que se cultiva clandestinamente en nuestro país, y debe ser muy importante para nuestra economía, así como es el tabaco, razón por la cual no se hacen acciones para reducir el consumo.

De las flores secas se hacen cigarrillos para fumar, cuando se desea consumir un psicotrópico, que en este caso son los canabinoides.

Escuché al Procurador de los Derechos Humanos, Omar Cabezas Lacayo, mencionar la frase: “se la fumó verde”, con el objeto de descalificar mentalmente a un ciudadano en contienda política; y para aclarar cualquier confusión que pueda derivarse de esta expresión, es bueno que sepan que la mariguana, en cualquier forma que se consuma tiene los mismos efectos.

Es un psicotrópico estupefaciente que se inhala del humo del cigarrillo o se come, y del estómago ya en la sangre el hígado lo transforma, para que después de 30 ó 60 minutos se logren los efectos: actúa en la corteza frontal, el complejo amigdalino temporal, los ganglios basales y otros núcleos profundos del cerebro, donde los canabinoides producen alteraciones cognitivas, de la percepción, de la memoria, alteración del tiempo y de la distancia, cambios en el tiempo de reacción, un estado de analgesia, euforia, ansiedad y alteraciones en las funciones pulmonares, cardíacas, según la cantidad que se ingiera.

Como todos los psicotrópicos, la mariguana produce depresión del sistema inmunológico, y no creo que la ciencia médica la apruebe como fármaco.

Tengo una casuística de consumo de mariguana y esquizofrenia en mi práctica médica de más de 30 años. Por el Derecho Humano a la salud mental, les aclaro, que la mariguana que fumen o coman es un psicotrópico que produce daños a la salud, y eso de “fumársela verde” es una creencia de los adictos, que no aceptan que les hace daño, y cuando tienen trastornos mentales severos lo atribuyen a la mala calidad del producto.


*Gioconda Cajina López Médico-Psiquiatra