Jorge Eduardo Arellano
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Para que la ex guerrillera y lidereza política del Movimiento Renovador Sandinista, Comandante Dora María Téllez, haya empezado una huelga de hambre que ya lleva varios días y que le está minando la salud gradualmente, algo debe estar sucediendo.

No es lo que sabemos todos, no son los rumores ya conocidos, no son las componendas entre las dos fuerzas políticas que dominan el escenario de la política criolla, no es el tiro de gracia del CSE contra los partidos políticos MRS y PC, no son los males presentes que aquejan al país, la razón de la huelga de hambre de Dora María.

Creo que esta lucha emprendida por la comandante Téllez predice un futuro nefasto, negro, un futuro teñido de violencia cívica, en la que quizás Dora María no desea ver, ni quisiera participar.

Haber tomado este tipo de decisión, de ir a una huelga de hambre, requiere un momento de meditación, como el que me imagino habría tenido cuando decidió incorporarse a la lucha armada, a la guerrilla desde muy joven.

Requiere momentos de reflexión, como el que habría tenido cuando fue la negociadora en la toma del palacio, aún cuando esta toma fue militar, la carabina que portaba en ese momento nunca fue garantía de su vida, su futuro nunca se lo garantizaron las balas; la Dora María de ese entonces sabía que en medio de su lucha estaba de por medio su vida y de la que igualmente estaba dispuesta a desprenderse, a como lo está hoy en su huelga de hambre.

Definitivamente que esta decisión de ayunar anteponiendo su vida es más que cualquier expresión de lucha, incluso no comparada con la disposición que tuvo en la década de los años 70, cuando la muerte se decidía en un combate.

Hoy para ofrendar la vida sin que medie fusil alguno requiere de una buena razón, un sólido argumento; porque hoy la muerte no la define un tiro, hoy la muerte está definida por las ideas.

Con Somoza la lucha fue tormentosa, pero relativamente más cómoda, a la tiranía Somocista se le habló en su lenguaje militar y se bajó a balazos.


Sin embargo hoy los tiempos han cambiado, la lucha es de ideas y principios, contra un adversario difícil, esta dificultad hace que la contienda sea más dura y si por esa lucha hay que ofrendar la vida ha de ser porque la entronización de las equivocadas ideas y las formas de expresión de estas desde las perspectivas del gobernante de turno, nos llevan al despeñadero, a la instauración de un régimen más peligroso; porque no se trata sólo de las ideas, sino del loco que las hace suya torpemente para mantenerse en el poder.

Ofrendar la vida en una guerra sin balas y desde la forma de la auto inmolación, requiere de tener la certeza de enfrentar a un adversario enajenado.

Que la Dora María haya tomado esa decisión desde su condición de lidereza política del MRS, requiere el haber percibido un inmenso peligro político ideológico devenido desde las alturas del poder de este gobierno.

Ojalá que la Comandante Téllez esté equivocada, ojalá que no lleguemos a verla morir con las botas puestas, es comprensible su lucha al igual que la de sus compañeros, pero hoy el adversario requiere que se le enfrente en el campo político ideológico en el que se mueve equivocadamente, creo que es más importante aunar esfuerzos junto a todos los que creemos en la lucha ideológica, estoy seguro y más que convencido que su forma de lucha se justifica por tantos atropellos, pero entregar la vida de esta manera y en este momento es dejar en este país a un loco peligroso que anda suelto, haciendo de las suyas.


Mi solidaridad a usted, Dora María.


pedropcardoza@yahoo.com