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Para algunas personas, la huelga de hambre de Dora María y las movilizaciones de quienes compartimos su lucha tienen que ver con un pleito partidista más. Y en nuestro país, los partidos en general están muy desprestigiados. “Los políticos no son los que me han dado de comer”, dice nuestro pueblo. Sólo unos pocos políticos honestos, consecuentes se salvan de este juicio.

Por eso es importante hacer ver que la lucha de Dora María no es sólo por un partido determinado, sino por la democracia, por el derecho a pensar, a expresarse, a protestar, a comer con paz y dignidad.

Y para visibilizar esta relación, es preciso hacer un poco de memoria de lo que ha sido el presente gobierno y cómo poco a poco, con mentiras, manipulaciones, astucias de ratón, nos va dejando sin trabajo, sin gallo pinto, sin dignidad…. y sin democracia…. ¡si nos dejamos!
Para comenzar, “ganó” las elecciones pasadas de manera fraudulenta, aunque difícil de ver para los y las observadoras internacionales, porque el fraude no se hizo el día de las votaciones, sino que se fue construyendo desde años atrás, pactando entre delincuentes, eliminando la posibilidad de que existan candidaturas por suscripción popular, estableciendo alianzas con partidos que, en el fondo, tienen los mismos intereses económicos y de poder. Han ido copando los poderes del Estado, entre ellos el Poder Electoral. El detalle de los hechos sería largo.

Con tal de llegar al poder, y violentando el principio constitucional que establece un Estado laico, condenaron a muerte a las mujeres que tengan un embarazo que ponga en riesgo su vida y su salud, al penalizar el aborto terapéutico.

Una vez en el poder, se arrodillan a los pies de Hugo Chávez, de quien reciben petróleo abundante, dinero y otras ayudas que no ingresan al presupuesto nacional, de las que no rinden cuentas… pero cuya deuda el pueblo tendrá que pagar.

Inventa la seudo democracia de los llamados CPC, que no son más que organizaciones dirigidas por militantes incondicionales, encargados de repartir las migajas de comida y viviendas de mala muerte (sobre todo en el período preelectoral, como de seguro veremos dentro de poco).


Montan un cerco amañado en contra del acalde de Managua, sólo porque éste se atrevió a criticar una orden de la primera dama. Esto, sin importarles la salud de la población capitalina, que navegaba en basura.

Los y las damnificadas por el huracán Félix se quejan de que gran parte de la ayuda ha sido robada, negociada, vendida por algunos de los mismos funcionarios que debían repartirla. Y por supuesto, la impunidad sigue reinando.

Engañan con falsas promesas a los campesinos envenenados con el famoso nemagón. Engañan a los transportistas. Y es importante destacar que estos dos sectores se ganaron el respeto de la población por intentar protestas sin violencias.

Los movimientos sociales son acosados, declarados “enemigos” de la “revolución” (???). Lo mismo que los intelectuales, los medios de comunicación, las ONGs (como escribió un destacad intelectual gobiernista que ha perdido el respeto por él mismo)
Las leyes se violan a gusto y antojo de los pactistas. Los magistrados viven en mansiones de un lujo increíble, que resultan un insulto para la miseria de este pueblo. Sin hablar de aviones particulares y otras infamias.

Un gobierno “fecundo en ardides”, como diría Homero.

El hambre sigue apretando sus garras en los estómagos del pueblo. Los alimentos suben de precio día a día. Cada vez más personas “viven” con menos de un dólar al día. El desempleo aumenta, aumenta la desesperación.

¿Queremos protestar? ¿Cómo? Los espacios se van cerrando cada vez más.

El Consejo Supremo Electoral --luego de maniobras vergonzosas para adelantar o retrasar las elecciones según los intereses de los pactistas-- finalmente sella la desvergüenza quitando la personería jurídica a dos partidos que no se han sumado al pacto de la infamia.

¿Cómo, dónde, protestar por el hambre, contra la corrupción, por la democracia?
Por eso, el gesto generoso de Dora María Téllez es por Nicaragua. Abre un espacio a la protesta por la dignidad, la democracia y la comida. Un espacio para quienes no queremos ser gobernados por corruptos, para quienes no tienen ya trabajo ni esperanza.

Esta lucha es de todos y todas.

¡Por el gallo pinto, la democracia y Nicaragua!