Jorge Eduardo Arellano
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A mis diecisiete años me he preguntado un sinnúmero de ocasiones, por qué un país tan hermoso, lleno de riquezas naturales y de calor humano, está hoy en día sumido en esta gran crisis; y estoy segura que si planteara esta misma interrogante a otras personas, su respuesta sería en muchos casos la misma: la clase política, el alza del petróleo, etc., etc., etc.

Debo decir que no se puede tapar el Sol con un dedo y que ciertamente, muchas de las posibles respuestas anteriores tienen validez. Sin embargo, a pesar de todos los conflictos que atravesamos, siempre habrá algo que podemos hacer para revivir a nuestra tierra de lagos y volcanes.

Creo firmemente que si preservamos como uno de nuestros grandes tesoros, la fe en nosotros mismos y en nuestra patria, estaremos contribuyendo de forma enorme a nuestro desarrollo como nación; tenemos que desentumirnos y comenzar a emprender nuevos horizontes, a buscar el verdadero sentido de nuestra existencia, a tener metas y objetivos, a estimular nuestra auto-confianza, porque solamente pensando positivamente y tratando de hacer a un lado todas nuestros “peros”, es que realmente podremos salir adelante.

Como nicaragüense, exhorto a todos los jóvenes a que cada vez que comience un nuevo día nos fijemos objetivos a alcanzar. Es de gran importancia que adoptemos nuevas actitudes frente a la vida, tratemos de ser mejores cada día. Los jóvenes tenemos que tomar las decisiones; comencemos pues haciéndonos escuchar, exponiendo de forma cívica nuestras opiniones, demostrando a los demás y demostrándonos a nosotros mismos que no somos ajenos a la realidad de nuestra Nicaragüita. Elevemos nuestras voces, exijamos nuestros derechos, cumplamos nuestros deberes como ciudadanos, aboguemos por el buen uso de las leyes, rescatemos la democracia que nos ha sido arrebatada; unámonos en una sola fuerza.

Saquemos de nuestras mentes la idea de que la lucha es sólo de partidos políticos como el MRS o el PC; que la lucha es sólo de Dora María. La lucha es de todos, para todos y ante todo para la democracia. Es ya el momento, el futuro es hoy; digamos presente, comencemos pues por fijarnos metas a cumplir, a tomar decisiones de riesgo, decidamos aprender no sólo de nuestros logros, sino también de nuestras equivocaciones; dejemos de quejarnos y enfrentemos las piedras en el camino con una gran sonrisa, y preguntándonos a cada paso que damos: ¿cuál es el miedo?

*Estudiante
luciaurrutia17@hotmail.com