Neville Cross y María Elsa Vogl
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I

El pensamiento humano se ha venido formando poco a poco, podríamos decir que ayudó a su desarrollo el afán de llenar necesidades materiales, tal vez ideando cómo usar las herramientas y el fuego.

De esta “nada” suponemos nacieron algunos pensamientos tratando de explicar los fenómenos para entonces incomprensibles, era poco lo que se podía crear de la nada, sin embargo, poco a poco pudimos como especie apoyarnos en quienes nos precedieron y agregar cada vez un granito de arena al desarrollo intelectual.

II

Creemos que hay que estudiar con reverencia a Rousseau, Voltaire y Diderot por sus elaborados pensamientos que en su época retaron los pensamientos dogmáticos y los poderes divinos de los reyes.

Cuestionaron el sistema social imperante por siglos y abrieron las puertas a miles de dificultades y derramamientos de sangre, pero al mismo tiempo permitieron el amanecer de sistemas sociales distintos, donde el hombre común fue tomando importancia y participación.

III

Gracias a los pensadores humanistas que nos precedieron ahora es fácil proponer tesis como que el hombre es básicamente bueno y que es posible alcanzar la felicidad en esta tierra mediante la fraternidad, la equidad y el avance de las ciencias y artes.

Nos puede perturbar el eco de las palabras “El hombre es bueno, la sociedad lo corrompe”, que no es más que otra propuesta ideológica, antagónica a la anterior y que igualmente puede ser verdad o mentira.

IV

Hay receptividad también para afirmar que el hombre no es ni bueno ni malo, y hasta que es intrínsicamente malo. Aunque pocos acepten los extremos, lo importante es que ahora todos estos criterios se pueden afirmar, razonar o contradecir.

Algunos vacilan y otros deciden entre si es mejor pagar penitencias y contribuir con diezmos para garantizarse una vida mas allá o si es mejor buscar la felicidad aquí.

V

Combatir la pobreza y las enfermedades con el esfuerzo y la ciencia, la medicina tradicional que llena hospitales; o con rezos, sanaciones, imposición de manos, energía mental, cánticos y peregrinaciones, o promesas que llenan iglesias y lugares de cultos. El hombre parece estar dudando, cambiando o combinando criterios cuando la enfermedad o la mala fortuna le llegan.

Uno de los males de la humanidad es la codicia y para combatirla pareciera que en vez de la ciencia, son más eficientes los rezos e invocaciones.

VI

La búsqueda del saber hace pensar que a menudo tiene su origen o fin en la codicia o en la búsqueda de beneficio propio. Así buscar el elixir de la vida eterna o la alquimia para producir oro, han estado íntimamente ligados a las aspiraciones humanas donde se juntan las virtudes y las maldades de nuestra especie.

En el pasado la ciencia y la magia se han confundido y en esa mezcla creemos que la ciencia salió perdiendo. Un poco de astrología y algo de charlatanería atacaba a la ciencia desde un lado mientras los dogmas y los reyes la asfixiaban desde el otro.

VII

El emperador Diocleciano, con su primer edicto del 23 de febrero del año, 303 ordenó la destrucción de los lugares de culto y de libros sagrados cristianos; se llegaron a quemar 140,000 libros en detrimento del de por sí lento avance científico.

La historia registra innumerables quemas de libros, se recuerda al Emperador Shih Huang-ti (220 a.c. aprox.) que ordenó la quema de libros, incluyendo valiosas obras de filosofía.

Dichosamente los conocimientos greco egipcios fueron parcialmente salvados por los científicos árabes y de recientes quemas también se ha rescatado la historia que se pensó quemar para reescribirla de una nueva manera.

VIII

Los hombres necesitamos del pasado para tratar de explicarnos qué es la vida. Algunos pensamos que la vida es energía, o que es amor, o soplo divino y creemos o dudamos si se extingue o sigue en otro plano.

Eternas preguntas humanas, ¿Por qué se extingue la vida? ¿Existe un más allá?, ¿Cómo es esa otra vida?, Los budistas tienen fe en el ser humano, creen en la reencarnación sucesiva hasta el Nirvana. Los taoistas dicen que la naturaleza es modelo para el hombre quien nace con el "hálito primordial" del que debe evitarse una mengua innecesaria.

Jesús nos afirmó que su reino no es de este mundo y que entraríamos con Él al reino de su Padre.

IX

Pareciera que en general en el reino animal del que somos parte no nacemos para morir de vejez. La dura ley de la naturaleza exige la sola supervivencia de los más fuertes y pasada la mediana edad se supone que todos deberíamos ser pasto de nuestros depredadores.

Aristóteles y Avicena hablaron de la pérdida de la humedad innata de la juventud como inicio de la pérdida de la vida. La biología moderna sugiere que llegamos a la cúspide de nuestras vidas a los treinta años y que a esa edad comienza el declive.

X

La Biogerontología se enfrenta a la tesis de que la muerte es una bendición.

Quizás lo ideal sería ver el proceso de envejecimiento como una enfermedad porque pocos se opondrían a usar remedios para lograr vivir unos doscientos años, mientras que la búsqueda de la vida eterna en la tierra ofende al "establishment".

Cuando analizamos desde nuestros orígenes hasta los adelantos de hoy para vivir más años, creemos que al menos a la par de esforzarnos por llegar más lejos, deberíamos dedicar tiempo y esfuerzos en pro de los demás.

XI

Con nuestro optimismo irredento, muchas veces confeso, hacemos votos de aceptar opiniones que nos contradigan y escucharlas con atención hasta cumplir nuestros cien años.

Managua, comenzando a ver el sol claro de noviembre de 2007
elsavogl@ibw.com.ni

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores