Jorge Eduardo Arellano
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El gobierno ha hecho circular el borrador cero del Plan Nacional de Desarrollo Social. En él anuncian reformas a las políticas neoliberales asentadas en la explotación laboral y en la reducción de los derechos de los trabajadores. Están conscientes que van un poco atrasados, pues lo publican 15 meses después de asumir la papa caliente. Pero hablan de que lo van a someter a consulta de los organismos y las personas, y pretenden lograr ¡el aval del FMI¡
Daremos algunas opiniones. El primer objetivo debe ser la reducción estructural de la pobreza, teniendo como principal mecanismo la transformación del mercado laboral para permitir a la población tener un empleo remunerado y de calidad. Pero estamos atrasados.

Se debe buscar el desarrollo de las capacidades que da la educación básica como condición indispensable para la integración plena a las actividades económicas, y por tanto, para superar la pobreza. Se requieren políticas que incrementen y mejoren las habilidades y capacidades técnicas para el trabajo y el autoempleo. Pero además deben impulsar un mayor acceso a la educación superior y fomentar la capacitación para el empleo y el logro de competencias; además, dar apoyo monetario para proyectos productivos. Del ALBA o de cualquier otra fuente, pero clientelismo cero.

La solución se encuentra en una combinación del desarrollo de las capacidades básicas y las superiores por medio de la secundaria y la universidad, y la productiva a través de la capacitación. Sería un error quedarse sólo en las capacidades básicas y no incluir las superiores.

Otro error sería no apoyar ampliamente a las microempresas, puesto que no hay capacidad macroeconómica de generar suficientes empleos que se manifiesta en los miles de personas en busca de empleo. Observen el constante incremento de la emigración hacia Estados Unidos, Costa Rica y El Salvador. Otra cosa es que se han mejorado un poco las guarderías y los CDI, una de las novedades en materia social de este gobierno. Pero su diseño inadecuado deja a los menores al cuidado de mujeres no capacitadas previamente, sin supervisar su trabajo. Su cobertura es baja. Sin embargo, la lógica es la misma de promover el desarrollo de las capacidades básicas como vía esencial para vivir mejor.

La política social de mejorar las condiciones de vida de las comunidades no parecen conectar lo social con lo económico, a pesar del calificativo de social productiva.

La infraestructura social básica debe ser de tal calidad que permita condiciones de vida dignas, y también el desarrollo de la actividad económica, y por otra parte, que los proyectos de infraestructura sean intensivos en mano de obra y eleven el nivel de vida en las regiones. Se deben conectar las políticas sociales territoriales con la política ambiental. Asunto imprescindible es facilitar el acceso al mercado laboral, acercar los mecanismos de ahorro a las familias pobres, generar empleo a través de obras de infraestructura, realizar acciones para el desarrollo regional y dar seguridad jurídica.

El intento de vincular la política económica con la social ha fallado. La social sigue subordinada a la económica, que impone los objetivos nacionales y es complementaria.

En general, parece que no se pretende superar la pobreza, ni siquiera la extrema, sino sólo atenuarla un poquito. Y eso es quedarse en el neoliberalismo.