Jorge Eduardo Arellano
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Fui uno de los que vivieron y sufrieron el primer embate de la dictadura del Pinochet en contra del pueblo de Chile. También estuve junto a otros nicaragüenses 32 días en el Estadio Nacional, convertido en campo de concentración, la muerte y tortura nos rodeaban a cada metro. Luego estuve ligado a la resistencia más de 3 años. Conocí muy bien el funcionamiento de la dictadura y su terrible lógica de violencia.

Una vez que regresé a Nicaragua de Perú, donde continuaba mis estudios, fui preso, a raíz de la toma de la casa de Chema Castillo. Nuevamente torturas en los sótanos de la presidencial, capucha, esposamiento a silla y pata de los catres, 4 días sin dormir, sin comer y de pie. Ahí vi a René Núñez con el cráneo destrozado, pero vivo, lo cual denuncié en Costa Rica cuando salí libre.

En Perú, había un gobierno militar, el del General Juan Velazco Alvarado, que liberó a todos los presos políticos (Hugo Blanco, Bejar, etc.), nacionalizó el petróleo, dignificó al campesino, centenariamente aplastado y excluido.

Lo curioso es que ahí la izquierda se debatía en cómo caracterizar al gobierno militar y un buen sector la caracterizaba como “dictadura social fascista”, desde su pobreza conceptual. Allende decía años antes, refiriéndose al gobierno militar de Juan José Torres, que con gobiernos progresistas como él, era más fácil tratar lo de la salida al mar de Bolivia. Ulteriormente, serían asesinados por la derecha y sus instrumentos represivos. Sé que tu papá (Adolfo Báez Bone) pertenece a la estirpe de hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura dinástica, aunque muchos de ellos instrumentalizados por intereses oligárquicos.

Eduardo, amigo, cuando vos te escandalizás ante mi llamado al Presidente Ortega a saludar a Dora María cuando estaba ayunando en su champa, lo hice desde mis convicciones pacifistas ecuménicas, pues la reconciliación no se da entre amigos.

El llamado a ir donde ella, no significaba sólo un acto mecánico de estrechar su mano, sino encontrarse, escucharla, porque siempre, aún en el peor de los enemigos (que no es su caso), anida algo de verdad y de legitimidad en sus intereses y percepciones. Siempre en el diálogo late un compromiso. “Los hombres encuentran en las mismas crisis las fuerzas para su superación…”, nos dice Sábato. Pero, acordate que justamente esto, escucharla lo que llaman Galeano, Gelman, Chomskym, Maiselles, Dorfman en su reciente pronunciamiento.

Tenés razón al indignarte, cuando ya habías aceptado ser concejal del MRS y de repente ser cortado de un tajo.

Desde la caída de Somoza, ningún gobierno ha estado ausente de la tentación autoritaria. El FSLN en los 80´s, según la propia Dora María Téllez, tendía al monopartidismo por razones ideológicas y todas las desviaciones represivas que impuso la guerra, pero también una mentalidad tendiente al autoritarismo. Allí nadie, ningún intelectual tuvo los tanates para señalar con firmeza aquellas desviaciones, sólo el poeta Anastasio Lovo, con sus Sonatas del Poder. Toño Lacayo fue el lado feo del gobierno de Doña Violeta, quien privatizó el patrimonio del Estado en favor de los grupos de poder de la oligarquía, inaugurando en Nicaragua el neoliberalismo; negó la cultura y reprimió a sangre y fuego a los estudiantes que luchaban por el 6% constitucional (muertos, mutilados, heridos, etc.). Del gobierno de Alemán ya se ha documentado bastante su debilidad por el erario público. De Bolaños, el más entreguista y no menos corrupto.

Pero, no acabo de entender la facilidad con que se caracteriza al gobierno de Ortega de dictadura, a menos que se le haya prestado el concepto al ultraderechista Vargas Llosa (excelente novelista), sobre el gobierno del PRI de México y que motivó una viva polémica con Octavio Paz. Tampoco acabo de entender la facilidad con que se quiere --por desinformación, ignorancia o interés político-- achacar la crisis económica que vivimos, nosotros y el mundo, al gobierno del Presidente Ortega. Como que no se alcanza a ver que existe una guerra en Irak, un alza de petróleo galopante, un proteccionismo del capitalismo global, una recesión en Estados Unidos que en cifras que nos da Edward Kennedy, te muestro algunas: hay 5 millones más de pobres, 37 millones bajo el nivel de la pobreza, 14 millones de niños con hambre, reducción de impuestos a los ricos, 1 de cada 4 trabajadores que se sindicalizan son echados de sus trabajos, poco menos, y esto también se le achacaría a Ortega si se pudiera. Esto se da en Estados Unidos, sin un Programa de Hambre Cero ni de Usura Cero, sino más bien donde los bancos se han quedado con más de un millón de viviendas de ciudadanos norteamericanos.

Creo que la caracterización de un gobierno y sus expresiones institucionales pueden verse desde el punto de vista de la correlación de fuerzas políticas, y desde la orientación de sus programas, el carácter de sus proyectos y la voluntad política para implementarlos.

Estamos por una política de transparencia y altamente participativa. Ya hemos hecho propuestas especializadas al gobierno sobre política de comunicación, incluso basadas en experiencias mundiales.

Hemos estimulado desde hace meses la realización de un diálogo nacional propositivo y una coherencia entre política interna y política externa. Hemos sido responsables al canalizar nuestras iniciativas y críticas directamente y no públicamente con propósitos de politiquerías y manipulación, sino enfatizando las salidas constructivas y la resolución conjunta y pacífica de los problemas por todos los actores antes confrontados.

Recibe nuestro abrazo fraternal.

*Director del Instituto “Martin Luther King”-Upoli
imlk@upoli.edu.ni