Jorge Eduardo Arellano
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El día 18 de junio en este espacio de OPINIÓN, el abogado y notario público Víctor Boitano Coleman, código 12285, escribió: “Ortega y Somoza, la misma cosa”. Desconozco dónde se habrá graduado de abogado el coronel ® Boitano Coleman, pero no debió ser en alguna Universidad de prestigio, ya que me sorprenden algunos elementos aparentemente desconocidos por este Abogado y Notario, que son necesarios responder.

Probablemente el abogado Boitano nunca estuvo presente en las clases de Derecho Constitucional, donde nos enseñan que Dictadura es un gobierno que, invocando el interés público, ejerce inconstitucionalmente el poder de un país; no representa la voluntad general, acumula las funciones legislativas y ejecutivas, nombra y remueve libremente a jueces y magistrados, y no permite ninguna oposición política; de hecho a quien preside este gobierno se le llama “Dictador”.

Y por otra parte nos dice Cabanelas que Tirano: “Es aquel que por la fuerza quita la libertad a la nación…”. Estos preceptos no concuerdan con la realidad de nuestro país, por el contrario sabemos que el comandante Ortega fue electo Presidente de la República en noviembre de 2006 con más de 854 mil votos válidos (38%) mediante el sufragio universal, igual, directo, libre y secreto, a como lo consagra nuestra Constitución Política en su artículo 146, el cual además deja claro que son elegidos Presidente y Vicepresidente “quienes obtengan la mayoría relativa de votos”, y eso fue lo que sucedió con el actual mandatario de la nación. Por otra parte le recuerdo que la oposición es mayoría en la Asamblea Nacional.

Quizás mi preocupación no radica en los conceptos errados, o mejor dicho desconocidos por el ilustre abogado Boitano, más bien por el mensaje subliminal expuesto en su escrito, que cito textualmente: “…porque de lo contrario cualquier héroe de los que calladamente permanece en nosotros podría tomar acción en cualquier momento, y de la manera menos esperada hacer justicia por el decoro nacional. El dictadorzuelo sabe perfectamente a qué me refiero”; lo que también me hace deducir que nunca estuvo presente en las clases de Derecho Penal.


Los códigos penales de muchos países sancionan la incitación, provocación, instigación o inducción a cometer un delito. El hecho consiste en instigar públicamente a cometer un delito determinado contra una persona o institución, incluso, sin que el hecho instigado se ejecute. Lo que se requiere es la voluntad de inducir a la comisión de un delito determinado, actuando sobre la voluntad de otro. Este delito tiene que estar delimitado jurídica o fácticamente en cuanto a alguna figura delictiva (homicidio, asesinato, etc.). También deben estar señalados por el instigador la persona o institución contra quien deben dirigirse los hechos (“El fin de Ortega, será igual al de muchos tiranos”, nos dice Boitano --yo no conozco a tirano alguno que no esté muerto--).

Nuestro Código Penal actual, en su Título XI “Delitos contra el Orden Público”, se refiere a este delito en sus Artos 494, 495 y 496, estableciéndolo como Apología del Delito al “…que de manera pública y directa incite a otro u otros a cometer un delito determinado…”, mientras que la Ley 641 (nuevo Código Penal), en su Título II, Capítulo Único, Arto 43, señala que: “Serán considerados como autores a efectos de pena, los que inducen directamente a otro u otras a ejecutar el hecho…”. Y en su Título III Penas, Capítulo II Aplicación de las Penas, Arto. 72, refiere: “… A los inductores…, se les impondrá la misma pena que a los autores del delito consumado o, en su caso, la prevista para los autores de delito frustrado o en tentativa”.

La jurisprudencia señala como requisitos: que la instigación, además de pública, sea para cometer un delito determinado y contra una persona determinada, o institución también determinada. Todos se cumplen en el escrito referido.

Por mi parte, quisiera no entender cuál es el verdadero interés del abogado Boitano con este escrito. ¿Será simplemente para llamar la atención descubriendo haberse graduado en alguna universidad de garaje? ¿O quizás realmente es transmitir un mensaje subliminal: “Dictador” “Acción”, “Justicia” “Somoza”, “Ortega”… análoga a la acción realizada por revolucionarios argentinos en contra de Anastasio Somoza en Paraguay, en 1980?
Éste no es mi campo, por tal razón serán las autoridades constituidas de nuestro país quienes tengan que contestar estas interrogantes, si es que no lo hace el abogado Boitano Coleman. El resto del escrito del señor Coleman es “reciclaje político”, de lo que dice la derecha y no vale siquiera comentarlo.

En nuestro país, somos libres de expresar lo que mejor nos parezca, y el ejemplo son ambos escritos publicados en este medio, lo cual denota el espíritu democrático de EL NUEVO DIARIO, muy cuestionado por la dirigencia de mi partido, y lo cual no comparto.

Sin embargo, si queremos cambiar las cosas debemos comenzar por respetar el orden jurídico existente y a nuestras autoridades constitucionalmente constituidas; hacer uso del ejercicio democrático del sufragio universal para cambiar los gobiernos y evitar la incitación al ajusticiamiento u otras formas erradas de lucha, que tanta sangre han costado a todos los nicaragüenses. No podemos permitir que profesionales del derecho den ejemplos antijurídicos, carentes de cualquier formación, a quienes nos venimos forjando en esta rama profesional.


*Teniente ® (Retirado)
Militante FSLN-Estudiante II Año Derecho. Universidad de Ciencias Comerciales.