Jorge Eduardo Arellano
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Sepamos que el día de hoy o en cualquier día de los próximos años, la ciudad de Managua se verá estremecida por un terremoto de gran magnitud. Esto es un evento natural recurrente debido a las fallas sísmicas que subyacen en la región del pacifico, especialmente en Managua; y con la actual infraestructura y el número de población de la capital, podría convertirse en un desastre de grandes proporciones para nuestro país.

Recuerdo en el año 1972, que después del terremoto carecimos del agua por mucho tiempo, además de la falta de alimentos y energía. No obstante, con la ayuda internacional se logró obtener lo esencial para esos días, y en especial, las tiendas de campaña donadas, donde los damnificados podíamos dormir con más seguridad ante el miedo de las replicas de sismos fuertes.

Hoy en día, yo me pregunto adónde vamos a dormir los
managuas en ese momento; cada día hay menos terrenos baldíos donde tender “champas”, y si tenemos suerte también tiendas de campaña, además que la población se ha triplicado en comparación con los 400 mil habitantes en el año de 1972.

Este sismo telúrico cobró la vida de aproximadamente 10 mil personas, que nunca se imaginaron que dejarían de existir con semejante cataclismo.

Asimismo, recuerdo los terribles relatos de mi abuela que sobrevivió el terremoto de 1931 en el mercado, el cual sucedió un Martes Santo a las nueve de la mañana. Espero que el próximo sismo de esa naturaleza no sea en pleno día, ya que el número de víctimas sería mayor. Asimismo, ojalá que no se repita lo que sucedió en China recientemente, donde edificios de mala calidad aterraron a un gran número de víctimas, especialmente a niños en colegios.

Exhorto a las autoridades correspondientes para que apliquen rigurosos requerimientos en la construcción, y que los edificios sean verdaderamente antisísmicos. Es necesario recordar que los edificios importantes, o sea, centros comerciales, hoteles, salas de conferencias y otras oficinas, generalmente son utilizados y visitados por gran cantidad de empresarios e intelectuales, y público en general.

En estos sitios deben ponerse avisos en lugares visibles, en cuanto a los pasos a seguir para que este tipo de fenómenos naturales no se conviertan en grandes
desastres.

Por otra parte, hago un llamado a las personas que construyen un segundo piso en los barrios, colonias y asentamientos, para que pongan suficiente hierro y materiales de calidad. Quizás esto salve sus propias vidas y las de sus familiares. Igualmente, no colocar objetos pesados, vidrios y espejos cerca o encima de las camas para dormir.

Si su casa es totalmente cerrada, los miembros de su familia ya deben saber cuál es el lugar más seguro de la vivienda, y la importancia de apagar los cilindros de gas y los “breakers” en caso no se interrumpa el servicio eléctrico; de esa forma se evitaría una gran cantidad de incendios.

Hay que tener presente que ante un fuerte terremoto, una gran parte de las calles de Managua no serían transitables, debido a la caída de rótulos, árboles, tendido eléctrico y muros. Al mismo tiempo, probablemente debido a la saturación de llamadas, no habría forma de llamar por celular a los bomberos o a la Cruz Roja.

He aquí la importancia de almacenar agua y alimentos secos en la medida de lo posible, así como un pequeño botiquín.

“El que no conoce la historia está condenado a repetirla”, dice el adagio. A veces a los mayores nos falla la memoria, o bien las nuevas generaciones no tienen la menor idea de lo que significa un terremoto. Tengo la esperanza que este artículo nos pueda evitar males mayores en el futuro.


e_tellez2@hotmail.com