Jorge Eduardo Arellano
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Estados Unidos enfrenta una tendencia más riesgosa que la recesión. La inflación amenaza provocando un fenómeno poco conocido, la estanflación, es decir, la combinación del estancamiento económico con el alza de los precios. Se combinan la crisis crediticia, la devaluación del dólar, el alza de los precios del petróleo y otras importantes materias primas, así como de los alimentos.

La estanflación podría extenderse a muchos países, debido a la globalización. Ese fenómeno dificulta la aplicación de la política económica, ya que subir las tasas y reducir la liquidez puede agravar la situación con una recesión profunda. Pero bajarlas e inyectar más liquidez, puede disparar más la inflación. Este panorama se agrava con el incremento del precio del petróleo. Los mercados temen más a la estanflación que a la recesión.

El desarrollo creciente de la especulación en los mercados, fortalece las tendencias existentes, desestimulando la inversión productiva y generando incertidumbre.

Al analizar la situación de 181 países en el mundo, el aumento de precios fue 50% superior en los países subdesarrollados que en los países desarrollados, destacándose el alza de precios de alimentos básicos, que en algunos casos superó el 100 por ciento.

Las principales acciones que se implementan para estimular la economía EU resultan inflacionarias, entre ellas, inyección de dinero a los bancos o la baja en las tasas de interés, el programa de reintegro de impuestos a los contribuyentes y la reducción de impuestos a las empresas.

EU ha explotado el presupuesto para reducir el impacto de la crisis. Empezó con el paquete de estímulo fiscal de 152 mil millones de dólares. Está construyendo muros de contención para el sistema financiero y el mercado inmobiliario, asumiendo o garantizando billones de dólares en hipotecas y otros créditos a través de la Reserva Federal y mediante bancos hipotecarios federales.

El dólar y el euro
Dos terceras partes de las reservas mundiales están en dólares. La comunidad inversionista observa perpleja la devaluación del dólar contra la gran mayoría de monedas del mundo. En los últimos seis meses el dólar ha perdido gran parte de su valor frente al euro.

Hoy se cuestiona al dólar como moneda de reserva, pago y valoración. Las autoridades norteamericanas cambiarán su actitud cuando observen un descenso estrepitoso en las inversiones financieras internacionales o una caída catastrófica de los mercados estadounidenses.

Durante el primer trimestre de 2008, el tamaño del conjunto de economías de la zona euro sobrepasó al tamaño de la economía norteamericana. El valor del euro al superar el precio de U$ 1.5 envió un shock alrededor del mundo. La debilidad de la economía norteamericana continuará afectando negativamente el valor del dólar y dicha devaluación se reflejará en mayor inflación, lo cual continuará reflejándose en mayor devaluación del dólar.

El euro ha desplazado al dólar como moneda de reserva en Europa y se ha consolidado como la segunda divisa de referencia en los mercados internacionales, convirtiéndose además, en escudo protector de los consumidores europeos frente a la escalada del petróleo y la inflación internacional.

Dólar, petróleo y mercados financieros
El petróleo se vende mayormente en dólares en todo el mundo. La debilidad del dólar en relación con otras monedas vuelve atractivas las materias primas cotizadas en dólares. Si el dólar vale menos hacen falta más dólares para comprar petróleo.

En 2002, el dólar estaba a la par del euro y el petróleo valía cerca de 25 dólares o 25 euros. Actualmente, el precio del crudo bate el récord y rebasa los 135 dólares u 87 euros, y el euro franquea los umbrales de los 1.6 dólares. El descenso de las reservas comerciales de combustibles en Estados Unidos y la especulación de los mercados, sirvieron de catalizador para impulsar el petróleo por encima de 135 dólares el barril.

El precio del crudo se ha venido incrementando debido a las dificultades de la producción para atender la demanda, la reducción de las reservas petrolíferas, problemas en países productores (Nigeria, norte de Irak), las tensiones políticas EU con países exportadores como Irán y Venezuela, y la participación masiva del capital especulativo.

Con el incremento del precio del petróleo, el índice industrial Dow Jones y demás indicadores de los mercados norteamericano, europeo, asiático y resto del mundo, han caído fuertemente. Las acciones en baja superan a los papeles en alza.

China y EU han llegado a un acuerdo para que el exceso de liquidez de China se invierta en Estados Unidos, lo que contribuye a reducir el impacto en los mercados. No obviar que la economía China creció 10.6% en 2007, pero con la inflación más alta de los últimos 11 años.

Impacto de los precios del petróleo
Los efectos de los incrementos del precio del petróleo sobre la economía dependen, principalmente, del grado de participación que la importación de petróleo tenga en el PIB de cada país.

El aumento del precio del petróleo provoca una subida de la inflación, ya que se incrementan los costos en todos los sectores e impacta en la tasa de desempleo. Se utiliza en el sector agrícola (fertilizantes, pesticidas, plásticos), en la industria textil y del calzado (fibras sintéticas), y en todos los productos alimenticios, medicinas, embalajes; impacta en el costo del transporte público y privado así como el acondicionamiento del ambiente.

Estados Unidos considera que los precios récord del crudo se deben a que la producción mundial de petróleo ha fallado en ir a la par con la demanda. La OPEP culpa del alza sostenida de los precios a los especuladores y la depreciación del dólar. Los países ricos tienen que revisar y ajustar su modelo consumista.

Crisis de alimentos
Se acabó la comida barata. La demanda y la necesidad de reponer las reservas incrementan los precios de los alimentos. La FAO asegura que el alza empeorará el nivel actual de carencia de 854 millones de personas. Los países ricos han reducido su ayuda a países pobres.

Según Naciones Unidas, las importaciones de naciones con déficit de alimentos se incrementarán un 40% más que en 2007. En muchos países pobres los ingresos familiares que se destinan para la alimentación supera el 50%, y los altos precios previstos llevarán a mucha gente a la desnutrición.

Los analistas achacan la subida de los precios de los alimentos básicos al fuerte incremento de la demanda en los países de economías emergentes, al aumento de la población mundial, la proliferación de inundaciones y sequías, el consumo de alimentos por la industria de biocarburantes, y el incremento de los precios del petróleo.

El precio en los mercados de productos indispensables como el trigo, se ha expandido al maíz y el arroz, que es el principal alimento de 2,500 millones de personas en el sudeste asiático. Países como Vietnam, Tailandia, India y Egipto, han impuesto restricciones a las exportaciones para asegurarse el suministro para su población.

Millones de toneladas de maíz dedicadas a producir biocarburantes implican menos alimentos para el mundo. Otorgar enormes subvenciones para producirlos es inaceptable. Destinar 4 mil litros de agua para producir un litro de bioetanol también es inaceptable.

Los especuladores y centros financieros no han dejado de apostar por este tipo de commodities, incrementando los precios. Hay fuerte presión de prohibir la comercialización de commodities o bienes vinculados a los productos agrícolas.

El modelo de producción agrícola dependiente del petróleo está en crisis. El incremento del precio de los fertilizantes es un problema mundial. La crisis alimentaria ahora no sólo es agravada por la industria de los biocarburantes y las medidas proteccionistas de los países ricos para desarrollarla, sino también por el petróleo que encarece los insumos. Esta situación abre una puerta de esperanza e ilusiones a numerosos agricultores pobres, quienes pueden beneficiarse de la subida de los precios para aumentar su producción.

La solución a la crisis alimentaria implica duplicar la capacidad de producción mundial antes de 2050. De no tomarse medidas a mediano y largo plazo, el número de millones de personas que padecen hambre en el mundo podría duplicarse.

¿Y nosotros?
Este panorama mundial tiene efecto negativo sobre nuestro país. Aunque nuestra economía crezca, y mantengamos un control sobre los balances financieros macros, la inflación de costo se incrementa por factores externos ya mencionados, lo que afecta el nivel de vida de la población. Nadie debe alegrarse y menos utilizarla políticamente y todo el tiempo contra el gobierno. Gracias a la cooperación venezolana tenemos petróleo. Empeñando grandes esfuerzos podemos producir alimentos, y aunando todos los esfuerzos podremos enfrentar la crisis con menores costos para nuestro sufrido pueblo.