Jorge Eduardo Arellano
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Nunca fui militante del FSLN, pero sí, me reconozco como sincera y abnegada colaboradora de un proyecto de justicia y equidad que generosamente encabezaron los mejores patriotas nicaragüenses de esa organización, aún a costa de su propia vida.

Por mi edad y circunstancias familiares viví la época del somocismo, y conocí gente realmente honorable y de buenas costumbres, aún bajo ese régimen oprobioso de la dictadura, de tal manera que cuando se dice “somocismo” peyorativamente, yo no lo interpreto como corriente partidaria de un sector del liberalismo, sino como una actitud corrupta, deshonesta, devota del caudillismo opresor que somete conciencias y que infelizmente puede repetirse en cualquier partido.

Por tanto, al hablar de “acabar con el somocismo” aún dentro del proceso revolucionario que viví, lo entendí como la necesidad de erradicar comportamientos y actitudes oportunistas que se daban también en ese contexto.

Una vez le dije a una amiga: “para mí lo peor que hizo la familia Somoza no fue robar y querer apropiarse del país entero, como hacen todos los dictadores, abusadores del poder, sino el haber envilecido a gran parte de la población, el haberle puesto precio a sus conciencias”.

Por esa razón, las imágenes que recientemente vi por televisión me indignaron, cuando un grupito de estudiantes becarios del partido en el poder, tiraron agua con lodo a una heroína nacional como es Dora María Téllez, y a un ciudadano que ejercía su derecho de defender a su partido político, como Alejandro Bolaños Davis, nica, chele y ojos azules que no escapará del epíteto de burgués con el que alecciona todos los días a sus huestes el gobernante Daniel Ortega.

Dora María es una heroína que precisamente en León integró el frente occidental contra la dictadura, que tuvo como contraparte una fuerza militar armada y entrenada.

Estos jóvenes que la agredieron ayer, no tienen la menor idea de a quién ultrajaron. Las autoridades universitarias deben rendir explicaciones públicas a Dora María, a Alejandro, a quienes les acompañaban y al pueblo honrado de León, y enviar a estudiar su historia a quienes, aprendices de prebendarios, suman sus cuotas de salvajismo a favor del gobierno para que les paguen sus estudios. ¡Que caro están pagando su educación!
¡Vivan los estudiantes independientes!
¡Vivan las marchas por la democracia!
vidaluz@ibw.com.ni