Jorge Eduardo Arellano
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Ella apenas arrimaba a sus 17 años, mientras él traspasaba los 25, cuando se enamoraron y empezaron su noviazgo a escondidas de los padres de la joven, quien cursaba el segundo año de secundaria en un colegio capitalino.

No hubo visitas ni pedida de mano para formalizar aquel noviazgo. Él la esperaba en la parada donde ella llegaba religiosamente de lunes a viernes a tomar el bus que la llevaría a su centro de estudios.

Pero no la dejaba montarse. La guiñaba del brazo y la dejaba que perdiera los buses. Entre atrevidas caricias, pellizcos, mordiscos, codazos, torceduras de brazos y manoseos, se la llevaba con su mochila al hombro y su uniforme azul y blanco de la mano, por los lugares más solitarios de Managua.

Cuántas veces Gabriela Ninoska regresó con el corazón roto a su casa, debido a que su novio la cortaba, terminando el noviazgo, porque se negaba a tener relaciones sexuales con él. “Voy a buscarme otra. Ya es demasiado. ¡Toda la vida vamos a pasarla de novios! Vamos a un hospedaje, sino al monte, ahí nadie nos mira”, eran las propuestas indecorosas provenientes del novio.

La violencia proseguía con frases como: “¿O es que ya no sos virgen?”. “Al tiempo mi novio y yo nos reconciliamos, porque lo amaba. Me volvió a hacer una y tantas propuesta, pero con más presión. Me llevó a la casa de un amigo, me hizo que caminara desnuda de un lado a otro mientras se masturbaba delante de mí”.

¿Noviazgo cimarrón?
Para la licenciada Auxiliadora Aguilera, sicóloga del Centro de Mujeres Ixchen, el noviazgo es un terreno fértil para el germen de la violencia en el noviazgo. “Las tramas de la ruptura del noviazgo de ellos para con ellas, no es más que un mecanismo de presión para conseguir lo que se proponen: relaciones sexuales”, dice.

Preocupada por esta situación, Ixchen-Granada desarrolla el Proyecto “Noviazgo Cimarrón”, para prevenir la violencia en el noviazgo, en esta localidad y en el departamento de Boaco.

Cuando una adolescente se enamora, se abre una rosa y se cierra un clavel. Son los primeros susurros al oído, las primeras caricias. El arte de la violencia está en la sutileza de la expresión del amor expresado en chupetes, mordiscos, pequeños empujones, pellizcos, ligeras prohibiciones, presiones y manipulaciones para que la adolescente se doblegue a tener relaciones sexuales.

Auxiliadora Aguilera:
“Cuando se entrega todo por amor”

Cuando el amor toca las puertas de los y las adolescentes, tanto los padres como las madres deben de ponerse “ojo al Cristo” con esta relación, debido a que los varones traen consigo valores negativos tanto de las padres como de las madres. Los adolescentes que abusan de sus novias, repiten esta conducta proveniente de los adultos. Esta acción es calificada igualmente grave como la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja o matrimonios. Los signos del maltrato son desconocidos. La mayoría de las jóvenes cuando se enamoran, no se dan cuenta que están viviendo violencia en el noviazgo, ya que la violencia es tan sutil que se confunde con las caricias (besos, chupetes, pellizcos, mordiscos, etc.). Ellas se sienten amadas pero dominadas.

Las adolescentes manejan mitos y creencias, como las del amor eterno, el amor romántico, incondicional, ciego, que no permite reclamos, ni cuestionamientos, sino que siembra el miedo y el temor en la pareja.

En esta relación aparece “la prueba de amor”: el novio exige a su novia que le tenga un hijo, como una forma de amarrarla o comprometerla con él para toda la vida. Son relaciones riesgosas.

Desde la familia, y en un contexto más amplio de inequidad social, la población adolescente se relaciona reproduciendo las desigualdades. Así, el noviazgo puede convertirse en un caldo de cultivo para las actitudes violentas dirigidas, sobre todo, hacia las mujeres.

Aún no existen estadísticas para conocer el alcance nacional de la violencia durante el noviazgo, la cantidad de mujeres maltratadas psicológica y físicamente. Estudios realizados demuestran que el abuso físico o sexual forma parte de una de cada tres relaciones en las escuelas secundarias.

Tome Nota: ¿Cómo saber si su novio la violenta?
La cela hasta con su propia sombra; deja marcas en la piel como chupetes, mordiscos, pellizcos; controla su vida; provoca escenas en público que la hacen sentir mal; cambia de comportamiento; amenaza con quitarse la vida; transmite miedo; irrumpe su privacidad, revisa bolsos, agendas, celulares, correos, etc.; guiños de brazos, bolso; rompe el vestido; dice que se va y no lo hace; la besa y acaricia sin su consentimiento, presiona para tener relaciones sexuales; prohíbe vestirse, cortarse el pelo, maquillarse.

* Periodista.