Jorge Eduardo Arellano
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Lic. Valentín Barahona Mejía*
En el EDN del 1 de julio del corriente, salieron publicadas las declaraciones de la diputada Olga Xóchilt Ocampo Rocha (FSLN), quien luego de la elección de los Magistrados a la CSJ, por parte de la Asamblea Nacional, el pasado de treinta de junio, la infanta diputada expresó: “Los traidores y desertores nunca serán magistrados”. Obviamente las palabras vertidas, tienen un destinatario particular llamada Bancada del Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

En verdad, la elección de Magistrados a la CSJ fue una farsa, una burla y un escarnio a los deseos del pueblo de Nicaragua, de tener magistrados dignos, decorosos, independientes, a los deseos y caprichos de los dos caudillos políticos que manejan este país como una propiedad indivisa.

De nada valió que un importante número de abogados se presentaran ante la Comisión Especial dictaminadora, precedida por el Diputado Ramón González, llenaran todos los requisitos de ley, como aspirantes a la CSJ. Fueron veintiséis los candidatos que el Presidente de la Comisión presentó el día de la elección, ante el Plenario, aseverando que todos llenaron requisitos, mas todo fue inútil, pues los jefes de bancadas: Edwin Castro (mañana hijo mío todo será distinto), del FSLN, y Maximino Rodríguez, del PLC, en un abrir y cerrar de ojos, eliminaron a los postulantes, dejando únicamente como candidatos del oficialismo a cuatro del FSLN y cuatro del PLC.

La actuación de los 38 diputados del FSLN y 21 del PLC, con el apoyo de uno que otro diputado apostata, fue una aberración jurídica, quienes pusieron out a 18 postulantes, con lo cual atropellaron el numeral 7) y la parte in fine del numeral 9) del arto. 138 Cn., que textualmente dicen: “Elegir a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia de listas propuestas para cada cargo por el Presidente de la República y por Diputados de la Asamblea Nacional, en consulta con las asociaciones civiles”. “La Asamblea Nacional, a través de Comisiones Especiales, podrá convocar audiencias con los candidatos. Los candidatos deberán estar debidamente calificados para el cargo y su postulación deberá acompañar de la documentación que se le solicitare”.

El precepto constitucional es meridianamente claro, pues en este tipo de elección los candidatos presentados por el Presidente de la Comisión Especial, es la lista de la Asamblea Nacional, por ende, el Plenario del Parlamento, de conformidad al informe rendido a lo inmediato, debió dar inicio a la elección de cada magistrado, tomando como aspirantes a todos por igual.

Por ninguna parte en la Constitución consta como procedimiento, que determinado diputado por muy jefe de bancada que sea, pueda presentar una lista única de candidatos, el adefesio llega a su culminación cuando la propuesta de los comisarios políticos es aprobada por una mayoría espuria, para de ese modo dejar fuera de la competencia a los candidatos.

Para futuras elecciones de Magistrados a la CSJ habrá que suprimir del texto constitucional la farsa, la ridiculez y la pantalla de formar una Comisión Especial dictaminadora; ésta que haga una convocatoria pública; que los abogados interesados presenten documentación; que se realicen entrevista con organismos de sociedad civil; finalmente que el Presidente de la Comisión Dictaminadora rinda informe ante el Plenario de la Asamblea Nacional, ya que las bancadas de ambos caudillos hacen lo que quieren con el texto constitucional y procedimiento, como quedó demostrado el pasado treinta de junio recién pasado.

Sin perjuicio a lo expuesto en cuanto a violación a la Constitución Política, por parte de los padrastros de la patria, este artículo quiere referirse a lo dicho por la diputada Ocampo Sánchez, quien se refiere diputados opositores, que los Traidores y Desertores nunca serán Magistrados. Para la parlamentaria, para no ser considerado como desertores y traidores por parte del oficialismo, hay que aceptar el pacto maquiavélico del FSLN y PLC sin descalificaciones de ningún tipo; hay que aceptar la repartidera de cargos que ambos grupúsculos políticos hacen en los Poderes de Estado; hay que aceptar los actos de corrupción de manejo discrecional de 500 millones de dólares que hace el Ejecutivo de la ayuda venezolana, así la que campea en todas las instituciones gubernamentales, en particular en la CSJ.

Todos en Nicaragua, desde varios años, vienen demandado un cambio eficaz en el Poder Judicial. Lo expresado por la diputada quiere crear la falsa imagen, que el conflicto en la CSJ es por aquello de “quítate tú pa poner yo”. Que el problema no estriba en la incompetencia, la incapacidad, la ineptitud, lo infuncional que es el sistema de justicia, que la corrupción galopante, es un invento; que el desprestigio nacional e internacional que tiene la CSJ es otra falsedad.

La percepción que se quiere vender es que hay sectores de la sociedad que se desvelan por formar parte del Poder Judicial, porque tenemos modelo de justicia que está plagado de virtudes, pues Jueces y Magistrados, son capaces y competentes; en su haber curricular ostentan competencia acreditada con postgrado, maestría, doctorado; por esa capacidad es que son ejemplo de independencia al impartir justicia; que dichos funcionarios públicos son ejemplo de rectitud, honestidad y probidad; que les gusta el trabajo ya que laboran las veinticuatro horas del día. Por esa razón la justicia en el país hasta al día, no hay retardación de justicia en ninguna área; que los Magistrados de la CSJ, a los Jueces inferiores encontrados en actos de corrupción son inmediatamente destituidos y pasados a los tribunales de justicia penal, para que respondan por sus actos. Que por todas esas virtudes que tiene nuestro sistema de justicia es que muchos nicaragüenses no duermen y se desvelan por tener una oportunidad por alcanzar el honor y el orgullo, de querer formar parte de la Corte Suprema de Justicia.

Pienso que todos los nicaragüenses (disculpen mi absolutismo), en el estado actual en que se encuentra el modelo de justicia, consideran que es vergonzante y humillante aspirar y formar parte de la CSJ. Para muchos el sólo de pensar en pretender un cargo en la CSJ, constituye una deshonra, dado el desprestigio y la mala reputación del Poder Judicial; es tan profunda la corrupción que vive el sistema de justicia que los Jueces inferiores, como personas, no tienen criterio ni dignidad, ya que ellos hacen todo lo que el padrino le impone. El Magistrado de la CSJ es un pelele del caudillo político, llega al puesto no por capacidad y conocimiento de leyes, sino por congraciarse con el mandamás del partido político; el Poder Judicial considerado el principal violador de los derechos humanos. La opinión pública tiene ubicado al funcionario del poder judicial como alguien que llega para lucrarse del cargo. Muchos en poco tiempo se enriquecen ilícitamente, valiéndose del cargo, esquilma los bolsillos de los usuarios, dictando sentencias venales, ejecutando las sentencias, realizando embargos, cobrando por inspecciones oculares, etc., etc.

En cuanto al término de traidores y desertores, sería bueno revisar quiénes han sido los verdaderos traidores y desertores de los principios del sandinismo. ¿Acaso no han sido traidores y desertores los diputados del FSLN que votaron por la eliminación del aborto terapéutico del Código Penal, por cuya causa sólo el año pasado murieron más de 126 mujeres? ¿No es acaso traición a los principios del sandinismo, el pacto corrupto que ha mantenido por años Daniel Ortega con el político más corrupto de este país: Arnoldo Alemán? ¿No es acaso desertar de los principios del sandinismo cuando se avalan actos de corrupción con el manejo de más de 500 millones de dólares, no incluidos en el Presupuesto General de la Republica? Cuando se vaya a hablar, no hay que escupir arriba, pues la saliva nos puede caer encima.

*El autor es abogado y notario.