Jorge Eduardo Arellano
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No hay duda alguna que la mujer es el pilar fundamental de la mayoría de los hogares nicaragüenses. Su labor, incidencia y participación, ha sido relevante, ya que no solamente representan un poco más de la mitad de la población de Nicaragua, sino que con su aporte se han establecido como pilares fundamentales de la economía nacional, donde se han ubicado como responsables del trabajo doméstico y al hombre del trabajo productivo, pero han estado a la par de éstos, ya que siempre se han incorporado a las actividades productivas.

El trabajo que realizan las mujeres en el hogar presenta algunas dificultades, pero su exclusión obedece meramente a planteamientos ideológicos (patriarcales) que históricamente han desvalorizado el trabajo realizado por las mismas.

En los hogares nicaragüenses se ha aumentado los índices de jefaturas femeninas de familia y de hogar, lo que implica mayores niveles de responsabilidad económica. Es por ello que su participación ha crecido notablemente, lo que implica mayores coeficientes de actividad en la economía, y por ende se constituyen como las principales proveedoras de los
hogares.

Con el objetivo de aportar a su familia y a la sociedad, la mayoría de las mujeres se han organizado a trabajar en pequeñas, medianas y grandes empresas, donde se le ha apoyado económicamente.

Las mujeres a lo largo de la década muestran su real participación en el desarrollo de la economía de Nicaragua, ya que generan el 40% del Producto Interno Bruto (BIP). Es decir, que éstas no solamente son mayoría demográfica, no solamente son amas de casa, sino que en el ámbito económico son de suma importancia, porque con su trabajo aportan casi la mitad de la riqueza que se produce en el país. Es por ello que cada día están ocupando un papel más importante y preponderante en la sociedad.

La incorporación acelerada de las mujeres al mercado de trabajo da pautas para afirmar que, en un tiempo cercano, las mujeres serán aproximadamente la mitad de la fuerza de trabajo disponible en Nicaragua, ya que en este momento los hombres tienen una participación de 68.4% por cada 100 que trabaja, y las mujeres de 75.5%.

Los datos muestran que las mujeres, al igual que los hombres, producen riqueza y demandan recursos. Sin embargo, a pesar de la fuerte inserción de éstas al mercado laboral, continúan siendo fuertes las asimetrías en lo relacionado a la entrega de recursos como tierra, crédito, capacitación y asistencia técnica, lo que indica una situación de deterioro en las condiciones de vida de las mujeres jefas de hogar, pero no sólo en su vida, sino que también en la de sus hijos, su familia y de la sociedad misma, porque es un sector que se está haciendo notar y están reclamando sus derechos.

Es por ello que si se le da empleo a una mujer, se le está proporcionando empleo a una familia y se está garantizando la sobrevivencia de un colectivo. Esto es debido a que la mujer mantiene la economía del hogar, y por lo tanto, aporta al desarrollo de la economía de un país.

Es debido a esto que hay que luchar para dotar a las mujeres de un instrumento jurídico que garantice y promueva sus derechos, y comprometer al Estado y a la sociedad a establecer medidas encaminadas a la promoción de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, a través del diseño y ejecución de políticas públicas, que contribuyan a superar las desigualdades que, por razones de género, persisten en lo económico, político, social, laboral y cultural, lo cual va en detrimento de las mujeres.

El número de mujeres jefas de hogares cada día está en constante aumento, lo que significa que éstas deben convertirse en el principal o el único sostén económico de sus hijos, lo que implica que estas cambiantes circunstancias económicas y sociales han tenido consecuencias significativas en cuanto al espectro y a la naturaleza de la participación de las mujeres en las economías de una región.

Es por ello que estos mensajes deben reforzar las acciones que se están desarrollando en el país y a nivel regional, con respecto a la promoción de los derechos económicos de las mujeres, incluyendo la promoción de acciones de incidencia de las mujeres en la parte económica, ya que es justo, necesario y urgente que esta labor sea valorada y apoyada por el Estado, para que las mujeres nicaragüenses luchen por salir adelante con sus familias y ser personas emprendedoras, con lo cual estarán aportando al desarrollo de la economía de un país, con lo cual éste se estará ubicando en mejores posiciones a nivel internacional.

Debemos trabajar en conjunto y respaldar a las mujeres en su calidad de vida independiente, ya que los hogares están siendo dirigidos por ellas, lo que significa que cada vez asumen responsabilidades particularmente importantes en las labores. Es por ello que se les debe facilitar el acceso a recursos productivos que hasta el momento les han sido negados, lo cual permitirá respaldar la participación de las mujeres en el mercado laboral.

Además de valorar la importancia de las actividades que ellas realizan a diario en sus hogares, las cuales no han sido apreciadas, ya que éstas deben desarrollarse en igualdad de condiciones con los hombres. Sin embargo, mucho queda por hacer para brindar un respaldo sistemático a las mujeres y a su dinámica intervención en la economía del país.

*La autora es periodista y catedrática universitaria.