Jorge Eduardo Arellano
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Recientemente se divulgó el Segundo Estudio Regional Comparativo 2006 de Unesco para terceros y sextos grados de primaria de 16 países latinoamericanos. Nicaragua estuvo mejor que Guatemala, República Dominicana, y Panamá; pero no superó a El Salvador, Costa Rica, mucho menos a Cuba. Este último país obtuvo los mejores resultados en estas pruebas. Es apropiado alegrarnos de no estar tan mal, pero eso no basta. Si actuamos responsablemente debemos saber qué pasó, darlo a conocer, y buscar cómo mejorar, pues más del 80% de nuestros estudiantes se desempeñó pobremente.


¿Cuáles fueron nuestros resultados en las pruebas?
Si nos imaginamos un edificio de 3 pisos y un sótano ----los cuatro niveles de las pruebas--, una mayoría de nuestros estudiantes se ubicó entre el sótano y el primer piso --niveles inferiores de rendimiento--. En cambio, la mayoría de los estudiantes costarricenses y cubanos están en los pisos superiores.

Matemáticas. En tercer grado un 91 por ciento de los estudiantes nicaragüenses quedó en el sótano y primer piso --I y II nivel--. En sexto, un 79 por ciento de los estudiantes está también en ese lugar. Cuba tiene en tercer piso a 54% de los estudiantes de 3ro, y a 51% de 6to.

Español. En 3ro, un 86% de nuestros estudiantes quedó entre el sótano y primer piso; en 6to, 23% de los estudiantes quedó en el sótano, y 51% en primer piso, para un 84% en esos dos lugares. Cuba en cambio tuvo en 3ro un 72% de estudiantes en los pisos superiores, --44% tercer piso y 28% en segundo--, mientras en 6to, colocó a 51% en tercer piso. Costa Rica tuvo en 6to a 35% de sus estudiantes en tercer piso.

Estos resultados indican que de cada 100 estudiantes nicaragüenses, entre 79 y 91 tienen insuficiente dominio de las destrezas básicas en matemáticas y español.


¿Qué se puede hacer?
Hay mucho por hacer; lo primero, asignar más fondos a educación. Más fondos permitirían incrementar el número de docentes, formarlos y pagarles mejor, e instaurar un sistema de estímulos para recompensar y retener a maestro-as que no fallan a clase y enseñan bien.

Pero, aún sin más dinero, hay cosas posibles de hacer; mencionaré algunas.


Centrarnos en las habilidades básicas
T Enfatizar lo esencial para que en los primeros tres grados, niños y niñas aprendan a leer, escribir y dominar las operaciones aritméticas simples.

T Asignar para primero, segundo y tercero al docente más motivado y capaz, orientándole que fomente el aprendizaje de todos y evite la deserción escolar de los estudiantes más necesitados de atención: los pobres.

T Hacer de la leer una diversión, distribuyendo cuentos y haciendo campañas de lectura en las escuelas más alejadas.

Un estudio que explica el éxito de Cuba en diversas pruebas, indica, que su currículo da importancia a lo esencial; los programas no cubren tantas materias, y sus asignaturas y prácticas docentes se centran en lo básico. Cuba asigna un sólo maestro-a para los primeros cuatro grados. Aquí por el contrario, tendemos a “abarcar mucho y apretar poco”, concentrándonos en reformas pedagógicas, sin enfatizar suficiente el dominio de los contenidos.

Cada estudiante con sus textos. Está probada la importancia de tener buenos maestros que se presentan a clases a enseñar, pero los textos son indispensables. Nicaragua tiene un serio déficit de textos y lo arrastra desde hace varios años, y no por falta de presupuesto.

Un estudio del Mined de 2007 indica que en primaria menos de la mitad de los estudiantes tiene textos de español y matemáticas, y por supuesto, los más pobres tienen menos. En Jinotega, la Costa Caribe y Nueva Segovia ese porcentaje disminuye. ¿Se podrá aprender sin textos y con más de 25% de los docentes no graduados? ¡Sólo con magia!
Gerencia del sistema de educación pública. Se debe evitar la improvisación y procurar que las políticas educativas sean estables y se constituyan como políticas de Estado.

Nuestra tendencia ha sido cambiar políticas educativas sin evaluarlas, ni consultarlas o consensuarlas con educadores, directores de escuela y padres de familia. Pareciera olvidarse que todo sistema educativo es un bien público, y no la propiedad de un gobierno o de cada ministro. Es clave en los resultados exitosos de Cuba y Costa Rica la estabilidad, pues los frutos en educación toman años para cosecharse. Si hacemos cambios con cada nuevo gobierno, difícilmente obtendremos mejorías.

Para salir de la pobreza debemos mejorar la calidad de nuestra educación. Los resultados expuestos indican que debemos actuar pronto. Nuestros estudiantes deben matricularse, recibir diariamente clases, y APRENDER. Esto es un desafío para todos y todas las nicaragüenses.


*Centro de Investigación y Acción Social Educativa (Ciases)