Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

La situación política y económica en general de Nicaragua ha venido deteriorándose marcada y peligrosamente desde que Usted asumió la presidencia. Talvez los 16 años que Usted no estuvo mandando directamente desde arriba sean los culpables de que Usted haya perdido el Norte político y la noción de gobernante. Todos somos humanos y podemos cometer errores. Pero ya que Usted en su campaña electoral habló mucho de formar un gobierno de Paz y Reconciliación, ahora podría ser el momento más oportuno de implementar sus promesas hechas como candidato.

Las innecesarias fricciones con Carlos Mejía Godoy, entre otras, podrían tener eventualmente un fin elegante y convertirse en un inicio para la verdadera reconciliación que el país tan urgentemente necesita. No dudo que Carlos tenga la buena disposición para deponer sus justos reclamos. Por su parte, Usted como secretario general del partido de gobierno, es quien más está moralmente obligado a dar el ejemplo y demostrar que tiene verdaderas intenciones de gobernar para todos, para quienes lo eligieron, para quienes no lo eligieron, y también para quienes a estas alturas están arrepentidos de haberlo elegido. Tengo un par de sugerencias que hacerle en este sentido. Creo que serían negociables con Carlos en aras de la Paz y la Reconciliación:

1) En toda documentación oficial debe de restituirse nuestro escudo nacional de manera seria. La época de los hippies, que concordaría con el “escudo” psicodélico que Usted ilegítimamente ha impuesto, tuvo su cima hace exactamente 40 años. Nicaragua jamás fue un país de hippies. Nuestro pueblo ha sido siempre trabajador y nunca ha tenido dinero extra como para sumarse a movimientos hippies o similares, como ha sido el caso en los países capitalistas o, para utilizar las palabras que Usted prefiere: “países imperialistas”, a los que Usted ahora, cuarenta años después, ridículamente imita.

2) Pida perdón al pueblo nicaragüense por haber mancillado nuestro pabellón nacional, utilizándolo como la capa de Batman durante su pasada campaña electoral.

3) Pida a su hermano Chávez de Venezuela que le devuelva los manuscritos originales de Rubén Darío. Si el problema actual con Carlos Mejía es el hecho de que Usted considera que su obra (de Carlos) es Patrimonio Nacional, cuánto y más debe respetar Usted las obras de Darío, que sí son Patrimonio Nacional, lo quiera Usted o no lo quiera. Creo que su colega y amigo Chávez sabrá comprender esto y no se opondrá a restituir al pueblo de Nicaragua lo que es del pueblo de Nicaragua. Fue un error de Usted, señor Presidente, haber entregado a un no nicaragüense lo que es Patrimonio Nacional de toda Nicaragua. Reconozca su error, aplique la Paz y la Reconciliación, y vamos adelante.

4) Creo que si Usted le ofrece a Carlos Mejía cumplir con los tres puntos arriba mencionados (especialmente el punto tres), él podría acceder a retirar la demanda, aunque esto no signifique, de ninguna manera, que él está cediendo sus derechos. Esto sería sencillamente una especie de “armisticio“ político. Si Carlos se ve obligado a continuar con su demanda, él va a ganar. El perdedor no va a ser Usted, sino el pueblo nicaragüense, pues seguimos siendo el hazmereir de la comunidad internacional, Usted nos hace quedar gratuitamente en ridículo con sus discursos ambiguos y agresivos. ¿Dónde quedó, señor Presidente, el gobierno de Paz y Reconciliación que Usted tanto pregonó durante su campaña electoral?

No todo está perdido aún. Pero Usted es, querámoslo o no, el primer ciudadano del país. Es a Usted a quien corresponde dar el buen ejemplo y dirigir el destino de la Nación. Como nicaragüense, no le estoy pidiendo un favor. Sencillamente le estoy exigiendo que cumpla con su obligación.


Atentamente,

*Ingeniero electrónico.