Jorge Eduardo Arellano
  •  |
  •  |
  • END

Definitivamente. EL NUEVO DIARIO es un periódico pluralista, tolerante, modelo de participación ciudadana; no excluye a nadie. Aquí cabemos todos: pensadores, escritores, los que aportan sus ideas, opiniones importantes, hasta los exhibicionistas, al mejor estilo de un tal Carlos Escorcia.

Digo esto último por cuanto los recientes cuatro escritos de este señor, publicados en este periódico, incluyendo, el aparecido el día 02/07/2008 en este mismo diario, bajo el título “Arrancándole los valores al pueblo”, así lo demuestra. Yo me alegro, pues en tanto, en lo personal trato de no ofender a nadie cuando escribo y sigo la ética del periódico, mientras hay otros que se destacan en sus diatribas.

Me refiero al escrito anterior, en el que este señor de apellido Escorcia, luce un “exquisito” lenguaje servil en defensa del abuso que se comete con la obra musical del destacado poeta y cantor Carlos Mejía Godoy. El artículo en sí es totalmente incoherente, soez, falto de lógica; y si por la forma de escribir del autor es su personalidad, estamos ante un personaje grotesco y vulgar que aparentemente trata de quedar bien con alguien.

Este personaje tiene enorme similitud con cierta especie animal, más exactamente con el Molusco Gasterópodo o mejor dicho Caracolito, por lo arrastrado, baboso y metido, características del pobre animalito; no hay otra forma de considerarlo por sus escritos.

Pero aparte de su similitud con el Caracol, el señor éste denota una falta de orientación de ideas; pretende opinar donde no debe, enredándose en temas que por lo visto van más allá de su pobre capacidad intelectual.

El señor Escorcia se confunde si cree que Carlos Mejía Godoy es lora porque defiende su canto. ¡No señor Escorcia!, Carlos Mejía es dueño absoluto de sus creaciones, las cuales gozan de un régimen de protección jurídica tanto local como internacional.

Él es libre de autorizar a quien estime conveniente o le de su regalada gana para que haga uso de su obra artística. No obstante, aquí lo que está de por medio es el abuso de su creación, por lo que hay sobradas razones para que Carlos exija el respeto de la misma.

En su escrito el señor Escorcia hace alarde de una increíble ignorancia legal, no es para menos, siendo que no es abogado; menciona en su nota a una serie de personalidades que conducen parte de la historia contemporánea que nada tienen que ver en este asunto de “vivos”, e igualmente dice que las leyes que protegen derechos de autor fueron hechas por oscuros legalistas y mercantilistas de derechos de autor.

No señor Escorcia, no hay que ser abusivo, el asunto no es así. Los derechos de autor están consignados en nuestro marco jurídico, así como en los tratados internacionales de los cuales Nicaragua es signataria y suscriptora, y no existen porque a alguien caprichosamente se le ocurrió suscribirlos, sino porque ésa es la manera civilizada en que el mundo se rige muy a pesar suyo.

Ahora bien, la lucha de los Mejía Godoy tiene una sola finalidad, y es que no se usurpe su obra literaria y musical, puesto que entre usurpación y socialización hay una enorme diferencia de peso de alguien que se está lucrando, tratando de seguir domesticando al 38% de la población.

El artículo del 02/07/08 hace referencia de que la música es del pueblo, y es cierto lo que dice; igualmente su contenido social es alusivo al partido FSLN, lo cual también es cierto; pero no menos cierto es el hecho que hoy se pretende vivir a costa de ese sacrificio usurpando los ideales y la memoria de los caídos, por parte de unos pocos bandidos que quieren hacer de la obra de Carlos su alucinante patrimonio.

Las canciones fueron hechas exaltando la gesta heroica de estos héroes y mártires que son del pueblo, por tanto es música del pueblo y nadie se puede apropiar de esa gesta tanto para beneficio como lucro personal.

Entienda que la demanda de Carlos Mejía es justa, es moral y válidamente aceptable; y para muestra lea este periódico y verá que esta lucha ha creado todo un movimiento de solidaridad de consagrados cantantes, poetas autores y escritores. Entonces no hable usted de inmoralidad del autor, la inmoralidad es suya por defender lo indefendible y de otros.


Sandinistamente,

pedropcardoza@yahoo.com