Jorge Eduardo Arellano
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El 7 de julio, aprovechando un tiempo posible, me fui al Recinto Universitario Rubén Darío a resolver una inquietud que deseaba conocer de boca de las y los estudiantes universitarios.

Hace algunos días un grupo de jóvenes, supuestamente estudiantes de la UNAN en León, tiraron baldes de lodo a Dora María Téllez, quien llegó al edificio de Ciencias Básicas para participar en un evento cívico en la ciudad metropolitana.

Dora María es una notable ciudadana nicaragüense que desde sus años de adolescente se identificó con las luchas de nuestro pueblo. Su vida ha sido de compromisos cumplidos en una trayectoria impecable, reconocida hasta por enemigos ideológicos.

El grado honorífico de Comandante Guerrillera definitivamente lo obtuvo antes de la jornada que dio al traste con la caída de la dictadura somocista. Ya para entonces todas y todos los nicaragüenses sabíamos que estábamos frente a una mujer inclaudicable al frente de la lucha popular. ¿En qué mentes se podía incubar tan miserable acción? Si son estudiantes becados deberán ser excelentes alumnos y no se concibe la inteligencia con la bajeza.

Con estas inquietudes fui directamente a preguntarle a los estudiantes y trabajadores de la UNAN. Durante una mañana camine por el Recinto y me senté con parejas, grupos de muchachos y muchachos que se identificaron de las carreras de Anestesia del Polisal, Filología, Francés e Ingeniería, y trabajadores que conversaban mientras cumplían con sus responsabilidades.

La primera pregunta que les hice fue si conocían lo que había pasado con Dora María Téllez en la UNAN-León. Todas y todos sin excepción expresaron su desaprobación. Algunos dijeron que debían ser expulsados, pero que esto no era posible porque lo que hicieron fue algo montado por las autoridades universitarias y los “diz que dirigentes estudiantiles” (palabras textuales). Ante mi sorpresa por esas afirmaciones, ellos me llamaron a la observación de que en ningún momento se hizo una investigación, como tampoco se hizo sobre aquellos escenas criminales producidas en la UNI para defender “el poder estudiantil” y otras muchas barbaridades que se hacen al amparo de UNEN y del Movimiento Estudiantil Universitario.

El otro tema giró alrededor del presidente de UNEN. La mayoría nunca lo ha visto y algunos no sabían que se llama Cesar Pérez. También dijeron que es un hombre que no los representa ni como joven ni como estudiantes, porque tiene casi 40 años y nadie sabe qué estudia, pues lo que se sabe es que dirige y manipula actividades orientadas por este gobierno, como lo que se hizo contra Dora María confabulado con las autoridades universitarias.

Contaron que en la historia del movimiento estudiantil dominado por el danielismo, estos “líderes” han golpeado, enviado a la cárcel a otros estudiantes por disentir. Algunos me dijeron que era urgente cambiar esta situación terrible en la UNAN. Yo les dije que solamente ellos podían cambiarla. Sus respuestas llenas de miedo fueron unánimes, en que es muy peligroso manifestarse contra esa mafia ya que no sólo ponen en riesgo su carrera, sino también su vida.

Estoy segura que los imberbes muchachos que cometieron semejante irrespeto, ni siquiera saben que fue precisamente en León donde Dora María dirigió la ofensiva final que hizo salir en estampida a la Guardia somocista. Ella como muchos revolucionarios junto a su pueblo, se apuntaron para siempre a la consigna gloriosa del General Sandino: PATRIA LIBRE O MORIR. Muchos nicaragüenses, sobre todo jóvenes, con este grito regaron generosamente la tierra con su preciosa sangre santa.

Semejante demostración de una juventud dispuesta al sacrificio jamás pudo producir una generación dañada, cobarde, corrupta. ¿Cómo pudieron convertir a la UNAN en semejante escondrijo de delincuentes y malhechores, si todavía persiste en el recuerdo de la gente la imagen de esta Alma Mater al servicio de las causas más sentidas de la comunidad universitaria y del pueblo? ¿Dónde quedaron las verdaderas luchas estudiantiles y la autoridad moral de una comunidad universitaria ante la que el mismo dictador temblaba, no quedándole más que el asesinato?
Los estudiantes de menores recursos están en la UNAN, una Universidad costeada por los nicaragüenses. Ellos dijeron que no conocen al Rector ni a la mayoría de las autoridades universitarias, tampoco a los “dirigentes estudiantiles”. Saben que hay represión contra y saben que hay corrupción con el 6%. Contarles las historias nefastas que conocen es otro capítulo.

Después de estas historias contadas de viva voz por estudiantes y trabajadores, pude explicarme que la brutalidad contra Dora María es una muestra de lo que pasa dentro de la Universidad, dentro de lo que pasa actualmente en Nicaragua.

Es un deber volver a hacer válido el lema de la UNAN: A LA LIBERTAD POR LA UNIVERSIDAD; ser consecuentes con el legado del Dr. Mariano Fiallos Gil y con la autonomía universitaria. No es posible que el danielismo termine de podrir un espacio vital en la formación de juventudes al servicio de la sociedad.