Jorge Eduardo Arellano
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La Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), está formada por los municipios de Puerto Cabezas, Prinzapolka, Waspam, Siuna, Rosita, Bonanza, Waslala y Mulukukú; y la RAAS, por los municipios de Bluefields, Kukra Hill, Pearl Lagoon, Desembocadura del Río Grande, El Tortuguero, La Cruz del Río Grande, Corn Island, El Rama, El Ayote, Muelle de los Bueyes, Nueva Guinea y Paiwas.

Desde que se crearon ambas Regiones Autónomas ha existido un interés de parte de muchos sectores de crear lo que ellos denominan una tercera Región Autónoma. Estas pretensiones se basan en que los municipios, con mayoría mestiza, no participan en el proceso de Autonomía y por ende no son tomados en cuenta en las decisiones que toman los Consejos Regionales Autónomos, aún cuando son parte territorio autonómico.

Este problema que fácilmente podría ser resuelto con reformas a la Ley Electoral, en donde se garantice la participación efectiva e igualitaria de todas las etnias (Kriols, Garífunas, Mayagnas, Ramas, Mestizos y Miskitos), se ha ido agudizando cuando la propuesta de una tercera región ha encontrado una extraña acogida entre dirigentes y líderes costeños, quienes ya ven estos territorios más como parte del Pacífico que como territorio autonómico.

La propuesta para la creación de una tercera región autónoma requiere necesariamente de una reforma a la Ley de División Político Administrativa (Ley Nº 59) y el Estatuto de Autonomía (Ley 28). Las reformas a estas leyes implicarían necesariamente una reforma a la Constitución Política, ya que a pesar de que son leyes ordinarias, su contenido está reflejado en la Constitución. Una eventual reforma al Estatuto de Autonomía por su parte, requiere de la aprobación de las dos terceras partes de los Consejos Regionales Autónomos en Sesión Conjunta, antes de que una propuesta de reformas pueda ser presentada ante la Asamblea Nacional. Asimismo, la propuesta de reformas debe ser aprobada por una mayoría calificada de Diputados y Diputadas de la Asamblea Nacional, cantidad requerida para la reforma a una ley de rango constitucional.

Vale recalcar la incapacidad de los Consejos Regionales Autónomos, integrados por representantes de los distintos partidos políticos nacionales y regionales, de atender los territorios que se propone integrarán la nueva región autónoma. Se debe a las irregularidades en la implementación de la Ley 445, la inexistencia de un sistema adecuado de recaudación fiscal en las Regiones Autónomas, y el hecho que desde la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1987, ningún gobierno ha destinado los recursos para el fondo especial de desarrollo y promoción social (Arto. 33 Ley 28).

De reformarse el Estatuto de Autonomía para crear una mal llamada tercera región autónoma (cabe destacar los derechos adquiridos con la autonomía fueron producto de reclamos históricos de pueblos indígenas y afro descendientes, derechos que luego se hicieron extensivos a mestizos que comenzaron a ocupar territorio a través de la historia, ha pertenecido a pueblos indígenas y afro descendientes) estaríamos voluntariamente debilitando la autonomía, al convertirnos nuevamente en una reserva autonómica, territorialmente similar a la creada por el Tratado de Managua, de 1860.

La solución que radica en la integración de estos municipios al sistema autonómico ya está siendo bien trabajada por las Universidades costeñas, al crear campus universitarios en municipios como Nueva Guinea, El Rama y Siuna, así como la concienciación de los pobladores al recordarles que ellos no son mestizos del Pacífico, sino mestizos del Caribe Nicaragüense, que por ley tienen derechos autonómicos. Asimismo, la implementación del Sistema Educativo Autonómico Regional (SEAR) y la aprobación de la propuesta costeña de reformas a la Ley Electoral y Ley de Identificación Ciudadana, para reducir el déficit democrático y garantizar una equitativa representación étnica en los Consejos Regionales Autónomos, son pasos acertados en la dirección correcta.


*Movimiento Jóvenes Estableciendo Nuevos Horizontes.