Jorge Eduardo Arellano
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Jóvenes que creemos en otros
jóvenes-Chinandega

Hablar de Abuso Sexual es hablar prácticamente de los mitos más destructivos para un sobreviviente, entendiendo como sobreviviente a una persona que fue o sigue siendo víctima de este problema social.

Sin embargo, estos mitos se vuelven más agresivos cuando la víctima es un varón, ya que, como primer mito nos enfrentamos a que los abusadores sólo pueden ser hombres y las víctimas sólo mujeres, lo cual es un error en el momento del cuido de los niños y una oportunidad que aprovechan muchos abusadores para atrapar a sus víctimas (niños varones) ya que saben que el mito los protegerá, ejemplo de la frase común: ¿Cómo yo siendo un hombre voy a violar a un niño si tengo a mi mujer? Éste es el primer razonamiento que hacen los abusadores cuando son acusados por un menor. Después, cuando se le encuentran pruebas suficientes para creer más en el niño que en el abusador, entonces recurren al buen aprovechamiento de los mitos que involucra al niño como cómplice o más específicamente como culpable del hecho, y se refieren a: “Es que el niño es homosexual y me provocó, yo no quería pero él insistió; no es mi culpa”. Esta frase la escuche frecuentemente en un caso de abuso sexual a un menor de un centro técnico en granada, donde el niño acusó a su abusador y éste aprovechó el mito para desacreditar la acusación. Pero, ¿qué contiene este mito? Simple, he analizado en diferentes momentos la frase de este mito y me ha llenado de mucha preocupación, ya que he descubierto algunos mensajes destructivos y absurdos.

En primer lugar al decir el niño es homosexual involucra (a demás de la aparente homofobia de una persona irracional) la absoluta justificación para abusar de cualquier persona que tenga preferencias sexuales pasivas, y en este particular me provoca pensar de acuerdo a mi razonamiento que las mujeres tendrían la obligación, deber y compromiso social de ser abusadas por sus agresores, ya que nacieron para ser penetradas. Así que prepárense mujeres para ser abusadas sin derecho que reclamar. Claro, no sólo las mujeres deben prepararse, sino toda persona con tendencias pasivas (entendamos pasividad a la persona que asume ser penetrada). Pero lo que me preocupó más en este caso es que el abusador tuvo y aún tiene defensa a su favor, y la mayoría mujeres, y en este sentido sólo se me ocurren dos reflexiones para ella: o son cómplices del abusador, lo cual las involucra en el proceso judicial, o simplemente asumen su papel ignorante de proteger al abusador por amistad o evitar el escándalo social. ¿Qué les pasa?
Por otra parte, en la frase del mito está el señalamiento de la homosexualidad, pero no queda claro el asunto. La justificación es absurda ya que primero acusa al niño de ser homosexual evidenciando la homofobia, y después justifica el abuso que cometió precisamente por la supuesta homosexualidad del niño. Entonces, ¿quién es el homosexual? Si el niño no quiso pero el abusador sí, está clara la preferencia sexual del abusador; sin darse cuenta se pone en evidencia aún estando en un closet sin puertas. Pero las autoridades no lo ven, y no juzgo la preferencia sexual del abusador (porque tenemos libertad de opción) sino el abuso en sí, y todo la doble moral que se oculta en la defensa. Este mito lo único que causa es más daño al menor, ya que será señalado por una conducta sexual que a nadie le consta y a nadie le interesa, y si así fuera, eso no justifica el abuso, de ninguna manera, a no ser que seamos tan ignorantes como el agresor para pensar así.

Pero bueno, aún hay más, para el futuro. Según nuestro siguiente mito los niños abusados (si no son homosexuales ahora) serán homosexuales cuando crezcan; existe una predisposición social a pensar de esa manera. Pero, ¿dónde jodido dice eso? ¿Quién lo asegura? ¿Por qué se asumen actitudes como si vivimos esa experiencia y damos fe de que así será? En realidad la homosexualidad de una persona no está ligada a su historia de abuso, y si fuera así, ¿por qué hay personas homosexuales que son muy abiertas y en su historia de vida no hubo abuso? O, ¿por qué hay personas que en su historia de vida hubo abuso y mantienen su heterosexualidad con naturalidad en sus relaciones? Entonces todo se queda en mito.

Pero entonces, ¿qué esta pasando en nuestra sociedad que se aferra tanto a mitos, costumbres, religiones, moralidades y creencias? Me provoca pensar nuevamente en la comparación: mito = ignorancia. ¿Nuestra gente sería entonces ignorante? Pero no lo creo, más bien creo que nuestra gente reacciona en base al miedo. Nos decimos un país valiente pero en el fondo el miedo nos completa. Es tan simple describir el miedo en las personas, el sólo hecho de no querer hablar del tema es señal de miedo. Tenemos miedo a sanar, a ser descubiertos y que hablen de lo que somos o vivimos, miedo a reconocer nuestra historia de vida, miedo a uno mismo, miedo al cambio.

Cuando reaccionemos ante un mito y lo convirtamos en realidad, entonces hablaremos de cambio. Mientras (si asumimos el mito), nos seguiremos evaluando y castigando por las cosas que nos cuentan y no por lo que vemos y sentimos, al fin de cuenta mi decisión es la que cuenta.


¿Y tu vida qué es, mito o realidad?

dignidadjuvenil@yahoo.es