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IDEUCA

La completitud del Derecho a la Educación tiene implicaciones profundas y complejas. En artículos precedentes abordábamos los atributos de una Educación Asequible, Accesible y Aceptable. La Pertinencia o Adaptación y la Responsabilidad Social, son atributos que cierran este ciclo, para que la educación merezca ser considerada como un derecho natural de todos.

La Pertinencia o Adaptación pretende que la educación se adapte a demandas y características de sus usuarios. Una educación que sea flexible y responda a las necesidades de los diversos contextos ambientales, sociales y culturales diversos del país. En este orden las instalaciones educativas deben adaptarse a los educandos cumpliendo principios ergonómicos; los recursos curriculares y didácticos del proceso educativo han de facilitar que la educación responda a los diversos contextos culturales del país y, en particular, a su diversidad multilingüe y multicultural.

Frente a estas exigencias del Derecho es importante que las instituciones educativas tomen en cuenta, al diseñar nuevos centros educativos, que se adapten a la labor docente y características de los estudiantes; las sillas escolares se adapten a las características de los estudiantes, según niveles y edades; los docentes cuenten con condiciones dignas en las aulas para facilitar su ardua labor; gran parte de los centros necesitan instalaciones de agua potable, servicios higiénicos en buenas condiciones, entornos saludables y protegidos de riesgos; es también necesario velar para que las comidas y bebidas que se venden en los centros cumplan con especificaciones alimenticias saludables.

El eje direccionalizador de la Pertinencia reside en el currículum. Si bien es cierto que el Marco Curricular Nacional presenta los contenidos y valores que necesita el país, es preciso que los centros elaboren su Plan Curricular de Centro, en el que, no sólo adapten los contenidos nacionales, sino que también incorporen contenidos característicos de la cultura y desarrollo de sus comunidades, municipios y departamentos en todo el país. Esta necesidad de adaptación plantea, aún, mayores retos al currículum de la Región Atlántica, con desafíos claves para el SEAR, Subsistema Educativo Autonómico de la Costa Atlántica, que debe contar con los recursos, estructura, organización y funcionamiento que correspondan. Aún la brecha de libros de texto adaptados al país y a la región autónoma, a pesar de los esfuerzos realizados, es sumamente amplia. Si los textos son importante, no lo son menos los métodos de enseñanza; al respecto, si bien el currículum propone  métodos que facilitan la construcción de saberes, la práctica en las aulas dista de tales intencionalidades. Es cierto que el currículum plantea competencias para todos los niveles, pero la práctica de los centros no ha calado en su significado, por cuanto éstas deben integrar saberes declarativos, procedimentales, actitudinales y estratégicos.

Esta capacidad de adaptación  comprende la inclusión personas con necesidades especiales o en situación de riesgo; incluirlas con calidad y equidad demanda que maestros y toda la comunidad educativa sean preparados para brindar la atención debida, a la vez que los centros dispongan de condiciones físicas adaptadas, y se introduzcan mejoras en las Escuelas Especiales. De igual manera, niños, niñas y adolescentes en riesgo necesitan ser atendidos con currículos y métodos ajustados.  
La Responsabilidad Social en la educación tiene singular resonancia en varios países, algo reiterado por las Cumbres Mundiales de Educación. En nuestro país se vienen desarrollando esfuerzos relevantes por parte de organismos de la sociedad civil comprometidos con la educación, como el Foro de Educación y Desarrollo Humano y Organismos Empresariales conscientes de su responsabilidad social y educativa. No obstante, queda mucho más por hacer para que toda la sociedad se declare en estado de educación. Esta responsabilidad, para que sea efectiva, requiere que el Estado establezca mecanismos que aseguren monitorear y exigir el cumplimiento de este Derecho; que defina procesos participativos para discutir leyes, políticas, presupuesto educativo, etc.; configure canales expeditos que posibiliten monitorear este derecho, y se evidencie el cumplimiento efectivo y pertinente  de las políticas con sus presupuestos correspondientes.

Sugerimos algunas iniciativas que podrían abonar al compromiso y responsabilidad social por la educación por una educación de todos y con todos: Impulsar un diálogo y concertación nacional por la educación, con un modelo educativo participativo y el financiamiento necesario. Siendo la educación tarea de todos, es requisito imprescindible superar prejuicios y  abrir un diálogo franco con todos los sectores, como el mejor medio para que la sociedad se responsabilice y comprometa en la construcción de una educación de calidad de todos y para todos.

Pocos países como Nicaragua poseen una herencia educativa de avanzada tan comprometida como la que desarrollan organizaciones civiles en programas educativos, la que es preciso  aprovechar y optimizar. Sin menoscabo que la Estrategia Educativa pueda continuar avanzando en lograr sus amplias metas con calidad, el país requiere dar continuidad a la construcción participativa del Plan Decenal, interrumpido en el 2009, de tal manera que logremos articular lo coyuntural de la Estrategia Nacional con la perspectiva estratégica. La mejor prueba del compromiso de la sociedad con la educación será poder participar en ambas direcciones complementarias. Tal empeño ha de ser de todos y con todos, haciendo de la educación el mejor punto de encuentro de toda la sociedad.