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El 19 de octubre se celebra a nivel mundial, la lucha contra el cáncer de mama que cuando se detecta tempranamente brinda oportunidades de curación y evita la mutilación de la mama.

En Nicaragua ocupa el segundo lugar en incidencia. Las pacientes se presentan a las unidades de salud en estados avanzados en un 46% de los casos, con mayor incidencia antes los 50 años en un 44.8 %.

El cáncer de mama trae varios problemas que huellan profundamente en la mujer. Partiendo del hecho de lo que significa este órgano para nosotras. El estigma en torno al cáncer, enfermedad encarada, destructora e invencible a veces, produce actitud refractaria a la búsqueda del diagnóstico precoz. En nuestra sociedad, los senos son considerados, en la construcción del cuerpo femenino, uno de los principales cimientos en que se asienta nuestra imagen. Así pues, al extirparse la mama ocurrirá un cambio en la imagen corporal de la mujer, lo que podrá acarrear una disminución de la autoestima, generando sentimientos de inseguridad.

Todas las que han sufrido esta enfermedad saben del impacto que tiene en el  hogar, en la familia y en su vida laboral, en su relación de pareja.

Como médico que he trabajado día a día con estas mujeres, conozco cada una de sus historias, todas diferentes, pero con algo común  el dolor, la  pena,  la desolación  ante un  tratamiento prolongado, doloroso, casi insoportable hasta las entrañas de su ser, agotador para ellas y para sus familias , pero con fe en Dios de que les concederá fortaleza y bendición para seguir adelante.

Nunca se sabe cómo se reaccionará ante esta situación, a veces es tan dura la noticia, les embriaga un sentimiento de dolor, angustia, miedo y luego la desesperanza, toma tiempo recuperase.  El miedo a la muerte está ahí, y al final la aceptación y el propósito de hacerle frente a la enfermedad y asumir con ímpetu el tratamiento.  La manera por la cual  la  paciente acepta la información de tener cáncer y el tratamiento Quirúrgico, la quimioterapia con la  caída abrupta, terrible e impactante del cabello, radioterapia con las dolorosas quemaduras que le acompañan, depende de su filosofía de  vida  y lo más importante de la Fe que tiene en Dios

Luego  viene el  proceso del tratamiento quirúrgico  en la mayoría de los casos rutilantes, por lo avanzado del cáncer, la desolación de una mujer cuando le digo hay que quitarte toda la mama, quizás tenga  35 ó 40 años, muchas veces menos, y sienten que le arrancas su vida, su ser, su identidad.  Esto causa una vida de angustia e inseguridad, pues, esa mujer tendrá que convivir con la idea de la pérdida de esa parte del cuerpo y con el cáncer, el miedo de otras pérdidas que están envueltas en ese proceso, como el miedo de sentir dolor, de lo desconocido, del sufrimiento, prejuicio y la  muerte.

La mastectomía por tratarse de una cirugía mutiladora, que afecta profundamente  la autoestima de la mujer, llevando una reducción en su satisfacción corporal, hace que la mujer tenga miedo del rechazo por parte del marido, vergüenza de mostrar el cuerpo e inseguridad en la relación.   En algún momento me decía una paciente no puedo verme al espejo y no permito que mi esposo me vea, mi hijo de 13 anos no sabe que me quitaron la mama, por ese motivo es tan importante el apoyo del marido junto a la mujer.     

Para el marido también es un shock, muchas veces él no sabe cómo reaccionar delante de una situación como esa, aunque su participación en ese proceso sea de fundamental importancia.     

La reanudación de la vida conyugal después de la cirugía es un punto fundamental, pues ejerce fuerte influencia en la fase de readaptación de la mujer. La participación e iniciativa del marido constituyen una fuerte determinación en la calidad de la relación conyugal.

El pánico causado por la enfermedad, el miedo de las pérdidas también se extiende a los hijos, finalmente ellos están envueltos en ese proceso. En esa fase la mujer se queda fragilizada, pero el amor y el cariño que los hijos demuestran por la madre, ayudan a la misma a enfrentar la situación con más coraje y confianza. O sea, para esas mujeres los hijos representan una importante fuente de soporte emocional, ofreciendo a ellas afecto, y la sensación de ser amada.  La familia debe mostrarse solícita a través del respeto mutuo y de la comprensión y no medir esfuerzos para profundizar la relación, al final es una enfermedad que sufre la mujer pero que también la padece la familia, pues todos se vuelven involucrados en la vorágine del cáncer.

El cáncer de mama es sin duda una enfermedad destacada y desgastante que afecta profundamente el bienestar físico, emocional, sexual y social de la mujer.

Este día y los que vienen que sean para que las mujeres nos expresemos amor y atención a nosotras mismas, auto

examinarnos  una vez al mes y una mamografía anual después de los 40 años nos puede salvar la vida.

También se vale hacer un HURRA por todas aquellas mujeres que libraron la batalla contra el cáncer, el coraje, valor y  fortaleza que mostraron para luchar por su vida ,  también he compartido con ellas  momentos de gloria y satisfacción cuando terminan un tratamiento y de otras muchas que con el pasar de los años lo ven como una experiencia dura, alejada, pero presente y hoy se declaran sobrevivientes .Y como una vez me dijo una de mis pacientes terminare haciendo mías sus palabras el cáncer puede hacer muchas cosas pero no puede oxidar mi fe , destruir la esperanza , apaciguar mi valor , ni dominar mi espíritu.

*Mastóloga  (Especialista en Cáncer de Mama)