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Quiero recordarle algo: que no hay desarrollo sin educación. Todos sabemos que ningún país          del mundo ha salido de la pobreza sin invertir en serio en la educación de su pueblo.

En los primeros días  de octubre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) alentaba a los presidentes de América Latina a invertir más dinero en educación para llegar al desarrollo de sus países y ponía como ejemplo a Brasil, que por invertir en educación había tenido grandes éxitos en la lucha contra la pobreza.

Es notable a simple vista la diferencia del desarrollo de Costa Rica y Nicaragua. Por eso hay casi  medio millón de nicaragüenses trabajando allá. Pero ellos comenzaron a invertir en serio en educación desde finales del siglo 19, y nosotros ya bien entrado el siglo 21 no hemos comenzado a invertir en serio en la educación. En el año 2009 aprobó nuestra Asamblea Nacional  el 3.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en Educación No Superior. El año 2010 aprobó el 3.7%. Este año  2011 aprobó nuestra Asamblea Nacional el 3.6%. Lo trágico es que esta cifra es menor que la del año 2010 y que la de 2009. Cada año invirtiendo menos en educación.

Los organismos que trabajamos en educación en Nicaragua, en consulta con economistas independientes, estamos de acuerdo en decir que por ahora se debe invertir  en Nicaragua el 7%. Es posible, sólo falta una decisión política, es decir, sólo falta querer. Además teniendo en cuenta que hemos tenido sobre-recaudación de impuestos; Bolivia que es un país pobre invierte  6%, y hasta en África, Zimbawue invierte  el 6%.

Cada niño nicaragüense al nacer ya viene con el derecho inalienable de recibir una educación de calidad, pero se les está negando totalmente este derecho a una enorme cantidad de niños nicaragüenses. Le escuché al anterior Ministro de Educación, Miguel de Castilla, que en Nicaragua hay medio millón de niños fuera del Sistema Educativo y que había medio millón más en condiciones educativas precarias: en multigrado (un maestro para tres o los seis grados a la vez), con maestros empíricos, sin textos escolares, muchas veces sin pupitres, en el campo el maestro sólo llega algunos días a la semana a dar clase. Podemos decir que hay actualmente un millón de niños nicaragüenses que no encontrarán un futuro, no podrán conseguir un trabajo digno que les consiga una vida digna para ellos y para su familia, y que no aportarán nada importante al desarrollo del país.

Esto es UNA bomba de tiempo. Cuando estos niños se conviertan en jóvenes, muchas veces tendrán como posibilidad buscar su futuro en otros países fuera de Nicaragua, esto es terrible para ellos, o si no, fácilmente caerán en la tentación de la delincuencia, que es también terrible para ellos y también es terrible para el país. Tienen que sobrevivir, y atacarán  a la gente. En Fe y Alegría tenemos un slogan: “Un niño, una niña sin educación es un  peligro para todos”. No es un problema del Ministerio de Educación, esa bomba de tiempo cuando explote nos puede dañar a todos en Nicaragua. Nosotros vemos los extremos terribles de la violencia a la que han llegado los países del norte de Centro América, con sus famosas “maras”. Ahora nosotros en Nicaragua estamos mejor que ellos en cuanto a seguridad nacional, pero la bomba de tiempo explotará (si no tomamos las medidas necesarias para evitar que eso suceda) y podemos llegar a una sociedad parecida a ésas del norte de Centro América.

Hay que recordar que no sólo es cuestión de invertir dinero. Éste es necesario pero no lo es todo. La Educación de Calidad, a la que tienen derecho todos los niños nicaragüenses (y es la única que les puede abrir un futuro), se consigue con un conjunto de factores en un proceso, que tiene como elemento fundamental la capacitación de los  maestros y maestras, la motivación de los maestros y maestras que pasa por recibir un salario digno (ellos tiene el salario más bajo de Centro América), textos escolares para todos los maestros y para todos los niños y niñas, un proyecto educativo adecuado a nuestro contexto y que no se esté cambiando cada tres años.

Yo como ciudadano nicaragüense tengo el derecho de exigirles a ustedes que aspiran a la presidencia de este país, que tomen en serio este pequeño resumen sobre la problemática de Nicaragua.

Todo lo que afirmo aquí es verdad. Tengo derecho de exigirle que se manifiesten públicamente sobre este tema con soluciones concretas y serias para este problema que es muy importante para todos los y las nicaragüenses. Les exijo  a ellos soluciones concretas y serias.