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Cuando Eduardo Montealegre anunció públicamente que renunciaba a sus ambiciones de candidato presidencial, cediendo el puesto al empresario radial Fabio Gadea Mantilla, invitó a la oposición a sumarse alrededor del cuentista de Pancho Madrigal.  Con el anuncio algunos vislumbraron un resquicio de esperanza para retomar la senda de la democracia. Sin embargo, el banquero metido a político no confesó, no dijo cuál fue el amarre o pacto político que suscribió con el escritor de “Cartas de amor a Nicaragua” para cederle la candidatura, todos creyeron el cuento de que la cesión política era por amor a la democracia.

Como entre cielo y tierra no hay nada oculto, en la medida en que se fue configurando en los departamentos y municipios, la Unidad Nicaragüense por la Esperanza (UNE) salieron a relucir los cantos de sirena de que la divisa de la coalición serían el consenso político y la inclusión para unir a los disidentes liberales, conservadores, sandinistas, Resistencia Nicaragüense. No obstante, la cúpula de UNE ocultó a las bases  el nombre de la persona que tendría el sartén por el mango en la designación de candidatos a diputados departamentales, nacionales y al Parlamento centroamericano, recayendo en Eduardo Montealegre, por causa y efecto de que éste aseguraría los recursos financieros para la campaña electoral.

Con ingenuo entusiasmo, diversos sectores se fueron acercando a UNE, aplaudían los discursos del candidato presidencial, cuando hablaba de democracia y de cambios. Se constituyeron los consejos políticos de UNE departamentales y municipales, se hacían mítines, asambleas y en cada una de ellas el mensaje era el de un gobierno de la honradez presidido por Fabio Gadea Mantilla.  El tema de los diputados era inevitable abordarlo, mas se le daba largas al asunto,  había que esperar el procedimiento para la escogencia. En algunos departamentos se agitaron las aguas, pues se percibía que el dedazo rondaba como un fantasma, por lo cual surgieron propuestas para que los candidatos salieran por consenso mediante una elección democrática.

Todas las propuestas de los Consejos Políticos de UNE-Departamental tuvieron como respuesta un silencio glacial por parte de Fabio Gadea y Eduardo Montealegre, lo cual no era para sorprenderse, pues la cúpula de UNE-Managua ya tenía cocinado los nombres de los candidatos. En Granada, impusieron como candidato departamental a Edgar Javier Vallejo y a Norman Zavala como segundo candidato, igual sucedió en los departamentos del país. Semejante actitud antidemocrática produjo un profundo malestar en las bases, ya que la evaluación que se tenía de los seleccionados era negativa.

Una vez conocida la imposición, los Consejo Políticos de UNE Departamentales, empezaron a desintegrase, destacados líderes de base se retiraron al observar que el discurso político de Fabio Gadea no era coherente entre lo que decía y lo que hacía, máxime cuando los “democráticos” de UNE, pasando por encima de las bases bajaron líneas verticalistas y dictatoriales, en el nombramiento de jefes de campañas, representantes legales, cedulación, etc., cargos que recayeron en la mayoría de los casos en conservadores de vieja cepa. Los nombramientos los hacían desde Managua, los señores Eliseo Núñez Morales, jefe de campaña nacional y la señora Kyty Monterrey.

En el proyecto antidemocrático de UNE, participó activamente el MRS. Esta organización había realizado una Asamblea Nacional para escoger candidatos a diputados.  En el caso de Granada, ganó la contienda una militante del municipio de Diriá, se suponía que ella ocuparía un puesto de candidata a diputada en el departamento, no obstante, la referida señora fue apartada y en su lugar se puso a un personaje de dudosa consistencia política que en la elección nacional había perdido.

El candidato a diputado PLI-UNE de Granada tiene un programa en la Radio Sultana, cada vez que lo escucho me causa risa la perorata, la retahíla y la demagogia con que se llena la boca, hablando de democracia, de dictadura, despotrica contra Daniel Ortega, critica a Arnoldo Alemán, imputándole ser el responsable de tener como gobernante al orteguismo. El flamante candidato no tiene autoridad moral para criticar, porque cuando señala con el dedo a Ortega y a Alemán, hay cuatro dedos de su mano que lo señalan a él, es un pequeño dictador en ciernes, es antidemocrático, se valió del dedazo para llegar a ser candidato, el que habla de las peras comérselas quiere. En otras palabras Edgar Vallejo, Said Zavala, Norman Zavala, Hugo Ruiz y toda esa fauna de conservadores no evolucionaron en el tiempo, son retrógrados, su pensamiento es oligárquico, en su fuero interno creen que las decisiones política la deben  tomar un pequeño grupito o privilegiados, de la cual creen formar parte, estos señores son analfabetas políticos, no conocen el alfabeto de la democracia, sienten fobia al relacionarse con la población humilde, su contactos es con la rancia aristocracia, por lo que en su diccionario no existe la palabra la democracia participativa.

*Abogado y Notario Público