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La violencia es un fenómeno que  afecta  a la sociedad en general en su vida cotidiana pero  cada vez  se ve con más  intensidad y con mayor frecuencia cómo daña  a las mujeres,  niños y niñas, dadas  las condiciones  de subordinación que ocupamos  en la sociedad  desde nuestra  vida en el hogar  y  en los espacios públicos.

En Nicaragua la violencia contra las mujeres ha ido en aumento,  a pesar  de que somos miembros(as) de convenciones en donde nos comprometimos  a  erradicar la violencia contra la mujer, y a prevenir y sancionar la tortura,  además  de que se han hecho leyes, cantidades de proyectos  e  investigaciones,  en  los que seguramente   se ha invertido mucho y se ha avanzado muy poco en relación con lo invertido.

La cantidad de mujeres muertas se ha  incrementado, asimismo las mujeres  explotadas económicamente sin ningún escrúpulo  e igualmente  en su patrimonio familiar.  A diario podemos darnos cuenta como infinidad de mujeres son violentadas psicológicamente con intimidación, aislamiento, esclavitud doméstica, amenazadas a diario con gestos  y con la mirada, y  que son igualmente revictimizadas con comentarios burlescos, con sorna, ya que en una gran parte de los casos  el hombre es acompañado por familiares, en su loco  paso  por la vida, quienes descalifican constantemente a la mujer  son solo el reflejo del medio en que fueron formados(as), raíces muy fuertes, patriarcales, discriminatorias, usurpadoras excluyentes.

¿Cuántas mujeres  mueren  por abuso psicológico? No  existen datos, es privado,  está  oculto entre  cuatro paredes. En  este  la mujer  y los hijos están  en manos  de un tipo con desorden de la personalidad, quien no tiene principio ni fin, por lo tanto es narcisista, perverso, cobarde promiscuo…. Y por último no conoce la autoestima,  no se quiere ni él mismo,  menos  que pueda querer  a su familia, por esta razón la mujer  está indefensa,  sola y deprimida, puede llegar a desarrollar tal sensibilidad y con ello la pérdida de las defensas; después cualquier  tipo de  enfermedad las que seguramente van mermando su salud y con ello el ánimo para vivir.

Es obligación legislar en beneficio de las mujeres y la familia donde se aprueben estatutos que garanticen que los derechos de las mujeres sean reconocidos, ya que los aprobados antes en su aplicación  siguen teniendo las mismas limitaciones, como la ley 230, que por falta de recursos suficientes no ha habido personal preparado para ayudar a las mujeres a  comprobar los daños psicológicos  que estas sufren y a castigar al responsable del maltrato causado a la familia.  En Nicaragua las mujeres somos más del  51% de la población, por lo tanto, en las nuevas leyes que se aprueben el Estado debe  garantizar que estas se cumplan dando las condiciones necesarias para  hacerlo. Demasiadas vidas de mujeres perdidas, desaprovechadas por  falta de prevención, de seguimiento,  es necesario hacer todos los esfuerzos  que sean posible para mejorar, con ello estaremos  contribuyendo a renovar la sociedad en que vivimos.