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Al acercarse cada proceso electoral se había tornado común que la oposición utilice el llamado al voto inteligente, hoy, esa oposición no comete semejante insensatez, me refiero a la oposición en contienda política, porque no son tan sonsos  como para no entender que el término es ofensivo a la persona del votante, pero alguno que otro cura, jerarca de la Iglesia Católica, ha retomado el odioso calificativo para indicar al pueblo nicaragüense que debe votar contra Daniel y el FSLN el próximo seis de noviembre.

La Iglesia ha cambiado mucho, casi en su totalidad, pero algunos sacerdotes y monseñores  creen vivir los tiempos de la Edad Media, cuando su palabra era irrebatible y su decisión era ley, y retoman la adarga del desprecio a los pueblos para llamar al “Voto Inteligente”. Con que odio hacen tal llamado estos jerarcas porque olvidan o desconocen no por ignorancia sino por soberbia, que ningún ciudadano vota con inteligencia, que el “Voto Inteligente” no existe, que al momento de marcar la boleta el ciudadano lo que hace es depositar su confianza, su corazón, en la opción política que es de su agrado; aquella opción que considera la garantía de sus sueños y la esperanza del progreso. Esos jerarcas, a quienes ni siquiera vale la pena mencionar por su nombre, al hacer tal llamado ofenden a la gran cantidad de sacerdotes y monseñores que prestan su apoyo al programa político que representa el FSLN, con Daniel y Rosario al frente, a pesar de ser miembros de la misma iglesia.

¿Cómo decirle a las miles de familias que recibieron su título de propiedad que su voto es inteligente si lo hacen contra el único gobernante que les solucionó el problema? ¿Cómo hacer creer a las miles y miles de familias beneficiadas con el Bono Solidario, con una casa digna, o con un techo digno que su voto será inteligente si lo hacen contra quien les dio esa dignidad? ¿Por qué las fuerzas de oposición que ya estuvieron en el poder 16 años no tuvieron el alcance de dar al pueblo lo que esta administración le ha dado? Y no es simple publicidad política, es la verdad. El pueblo no es tonto, no lo engañan curas ni sacristanes, ni la verborrea barata de los candidatos de oposición que desgastan su publicidad en compararse con Daniel, afirmando  cada uno ser el idóneo para vencerlo, sin comprender que lo que hacen es elevar en nuestro caudillo el nivel de vencedor que en verdad ya tiene.

En lo personal no desperdiciaré mi voto con los líderes de la derecha, lo haré por Daniel, pero quien lo haga por ellos la hará con el corazón, y lo felicito que así sea, porque merece todo mi respeto como ciudadano con derecho a elegir. Y el voto de ese ciudadano no será más o menos inteligente que el mío, sólo será su sagrado derecho de simpatía política.

Entonces… El 6 de noviembre todos a votar.

*Abogado Penalista