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En un reciente comunicado el Banco Nacional Suizo (BNS) señaló, que el franco “representa una aguda amenaza para su economía”, inquietante afirmación considerada como un desesperado intento de las autoridades suizas, para proteger a sus exportadores de las veleidades de la crisis financiera, que podría resultarle una desgastante lucha en los próximos meses.

Eveline Widmer-Schlumpf, ministra de Finanzas de Suiza, acotó que aunque los controles de capital y las tasas de interés negativas no son tema de discusión, sin embargo, están “siendo examinadas”, es decir, que las autoridades suizas se preparan para lo peor.

Según las últimas cifras, el país está altamente expuesto a la eurozona y tras meses de batallar contra la caída del euro, la economía suiza está finalmente mostrando señales de sucumbir.

A inicios de septiembre, el Banco Central Suizo, informó que vendería montos ilimitados de francos suizos, hasta que los inversionistas trasladasen su dinero a otra parte. El franco ha sido atractivo para los inversores extranjeros. Pero el dólar (con todo y sus fallas) sigue siendo el único refugio importante, sin un banco central activo que intente disuadir a estos. Hay que tener presente, que el Banco de Japón, también emitió advertencias a los posibles compradores de yenes.

El índice de paridad de poder adquisitivo (PPA) de Suiza, se sitúa entre los quince mejores del mundo. El reporte del Foro Económico Mundial coloca su economía como la segunda más competitiva en el mundo. Gran parte del siglo XX, fue el país más rico en Europa por un imponente margen. En el Informe Global de Competitividad, nuevamente quedó a la cabeza, Singapur superó a Suecia en la segunda posición y Estados Unidos sigue descendiendo por tercer año consecutivo ubicándose como número cinco en el ranking.

Aparte de que el sector privado es inmenso, para los estándares occidentales, el país cuenta con una de las más bajas tasas impositivas de los países desarrollados.

El lento crecimiento económico de Suiza en la década de 1990 y principios del 2000, trajo consigo una serie de reformas económicas para adecuarlas al modelo de la Unión Europea. Malogrados sus esfuerzos anteriores, ahora el BNS revive una medida temporal empleada por última vez en 1978 y que al final debió ser desestimada a causa del aumento de la inflación.

En esta ocasión, resulta poco creíble que el BNS, sea más exitoso en su empeño de lo que fue en el pasado; el ejercicio es calificado como un apremiante intento de las autoridades suizas, por sustraer de la crisis financiera a sus exportadores.

En efecto, las opciones no son atractivas. El más obvio, el yen cayó ligeramente por la noticia del BNS, debido a que los inversionistas comenzaron a especular sobre si el Banco de Japón podría imitar la decisión suiza con un alto costo para los exportadores japoneses.

Si bien ubicable como segundo refugio seguro, el dólar tampoco se benefició dado que los inversionistas siguen enfocados en los riesgos de un mayor expansionismo monetario por parte de la Reserva Federal (Federal Reserve System, informalmente FED). Evidentemente el oro ha sido una alternativa para el franco, sin embargo, su precio se estabilizó pese a la sacudida que provocó la decisión del BNS. La moneda suiza por mucho, aún es un refugio seguro.

En una nueva señal, de cómo las turbulencias en los mercados financieros han trastornado la conducción de la economía global, el Banco Central Suizo, anunció la fijación de un límite al alza del franco; se trata de la medida más enérgica de la entidad para controlar el fortalecimiento de la moneda.

El esfuerzo del Banco Nacional Suizo, por contener el alza del franco en relación al euro, su osada decisión al anunciar un piso para el euro ante el franco a 1,20, generó un inmediato repunte en la moneda única. El banco central prometió defender tal nivel impidiendo que los inversores especulen en su contra; hace tan solo unas semanas, expresaban las posibilidades de que el piso se elevase a 1,25 dando un breve y nuevo impulso al euro, sugiriendo señales de apoyo que empiezan a ceder.

En la eurozona, los últimos sucesos amenazan el incumplimiento de pago por parte de Grecia, quien sencillamente aún no logra cumplir con las metas impuestas por la troika de prestamistas: la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

El alemán, Wolfgang Schäeuble, Ministro de Finanzas, continúa renuente a considerar un incremento del fondo de rescate de emergencia para los estados periféricos de la eurozona, con Bélgica a punto de nacionalizar su mayor banco de créditos producto de su exposición a Grecia, la cautela de Suiza parece oportuna.
Por su parte, las autoridades suizas ya se preparan para lo peor, analizando cómo los controles de capital funcionarían y qué impacto tendrían sobre la economía si la eurozona comienza a desmoronarse.

No obstante, los comentarios de la ministra de Finanzas de Suiza, Eveline Widmer-Schlumpf, por sí solos constituyen un mensaje más que contundente al mercado, de que su país está decidido a respaldar a sus exportadores de los avances de la moneda, suceda lo que suceda.

*Diplomático, Jurista y Politólogo.