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Es hermoso ver cómo, en Chile, una joven inteligente y carismática, dueña de unos ojos verdes que endulzan la mirada de cualquier criatura sensible a la melanina en concentraciones mínimas, lidera un movimiento que se internacionaliza cada vez más y va ganando terreno entre los indignados del mundo. Me refiero, claro está, a Camila Vallejo.

Pero esta chica no brilla solo por su belleza física, sino también por su belleza intelectual. Poseedora de una lucidez refulgente y de una gran sensibilidad social, a sus 23 años de edad, es ya un verdadero ejemplo de entereza universitaria para la juventud determinante y revolucionaria de nuestra región latinoamericana.

Destacada estudiante de geografía cuyo origen es el de una familia de mediana clase social, pone a temblar con su oratoria a los dinosaurios de su país que mantienen a la columna vertebral de los Andes con el 60 por ciento de sus alumnos viviendo como si estuvieran en Angola y al 20 por ciento, como si se tratara de Dinamarca.

Fenómeno muy parecido al de Nicaragua, donde a la par de chavalos que pueden ir a Yale, hay una caterva de jóvenes pobres que con costo entran a las universidades públicas debido a la deficiente educación básica que reciben en las escuelas también públicas, donde les dan los lápices, las mochilas y los cuadernos, pero no les enseñan a escribir correctamente un ensayo lingüístico, ni resolver claramente un problema matemático, ni mucho menos tener un criterio independiente.

Los estudiantes de nuestro país son manipulados para vestir la camiseta del partido rosaducho que se encuentra en el poder y luego los mandan a poblar las rotondas con calcomanías, banderines y música a todo volumen para apoyar a un gobierno que, en vez de sacarlos de la pobreza, los saca de las aulas con una perorata populista, una limosna intelectual y un discurso basado en el culto a Daniel Ortega.

Por eso nosotros, los jóvenes nicaragüenses que observamos claramente el nacimiento de una nueva dictadura en Nicaragua, donde Ortega y Murillo pretenden eternizarse en su silla presidencial violando la Constitución y pisoteando sus páginas escritas con sudor y sangre, debemos alzar nuestro criterio propio y no dejarnos engañar por el espectro de este sesentón que habla de imperialismo y de intervención yanqui en todos sus discursos desfasados, para luego ir a montarse en su Mercedes-Benz y dirigirse a otra tarima perfumada con más flores por su misma señora, quien le aroma el camino al “hombre fuerte” de Nicaragua, al “macho alfa” y al excelentísimo presidente de la saboteada republica nacional a quien debemos, según el criterio esotérico de la primera dama, rendirle eterno agradecimiento por mantener a tantos niños pobres en las calles pidiendo centavos y a nuestra nación en harapos como el segundo país más pobre de América Latina.

Nos queda entonces seguir el ejemplo de juventudes más críticas y comprometidas como las de Chile, y aunque en Nicaragua no tenemos a una Camila Vallejo para encabezar las protestas o discrepar contra este dictadorzuelo que denigra el nombre de Sandino con su demagogia ochentera, debemos pronunciarnos para que no se siga utilizando el apellido de Sandino, el General de Hombres Libres y no de jóvenes manipulados, el General de Hombres Libres que hoy mismo sería el primero en levantarse contra la pandilla rojinegra que lo convirtió en una fría estatua montada sobre un burro.

grigsbyvergara@yahoo.com*