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En días pasados se ha presentado en Centroamérica el IV Informe Estado de la Región, a través del cual se dio a conocer el camino que ha tomado la región centroamericana de 2008 a 2010, en temas de desarrollo humano sostenible, entre los que destacan la exclusión social, el deterioro del medio ambiente y el cambio climático, los desafíos y deterioro que representa el sistema político de la democracia, el bono demográfico y las migraciones que están generando pérdidas para la región, el avance de la integración centroamericana y los problemas que ha tenido en los últimos años.

Los temas mencionados son parte de lo que aborda el Informe, hecho “desde Centroamérica y para Centroamérica”, que detalla la problemática y compleja realidad a la cual nos enfrentamos los ciudadanos, las empresas, las ONG y los gobiernos del istmo, que según se desprende de las páginas del Informe es bastante pesimista.

Basta darle una hojeada al resumen o a la sinopsis, para darnos cuenta de que la situación es extrema, y si no se actúa de forma rápida, ordenada y conjunta desde cada una de las naciones de Centroamérica, las consecuencias en un futuro próximo no permitirán que nos desarrollemos y avancemos en temas generales como el económico, social, ambiental y político. Lo que podría generar un mayor rezago –del que ya existe- de nuestras sociedades, complicando la consecución de los Objetivos del Milenio planteados por las Naciones Unidas.

Política
Los sistemas políticos imperantes en la región que nacieron la mayoría de ellos a la democracia a inicios de los años 90, no han llevado la tranquilidad y seguridad a sus ciudadanos por la falta de transparencia, corrupción, descuido y desinterés de las clases políticas; en muy pocas y raras excepciones, nuestras naciones han avanzado por la senda de lo social, económico y político hacia nuevos estadios que han permitido un desarrollo balanceado.

La clase política, los partidos políticos de la región deben mucho, y es necesario que reflexionen para que inicien en algunos países la tarea para lo cual han sido creados y electos libremente para gobernar.

Problemas como los surgidos en Honduras tras la destitución vía golpe de estado civil de Manuel Zelaya, la nueva “moda” de reelecciones presidenciales por una u otra vía –por lo general, ilegales e inconstitucionales-, la persecución de opositores políticos, nos demuestra que existe una tendencia hacia no seguir en el marco democrático, y violentar las constituciones, leyes y marcos jurídicos existentes con tal de lograr objetivos familiares, caudillistas que marcan un paso hacia los autoritarismos que tanto daño causaron ya a la región. Además, de que las clases políticas centroamericanas no permiten reingenierías éticas y normativas en los partidos políticos, así como, tampoco dan paso a que nuevas generaciones asuman los mandos y dirijan los designios de las naciones.

Temas económicos y sociales
El Informe expresa que uno de los “dilemas estratégicos” y mayores riesgos es la exclusión social que sigue existiendo en la región, y que en vez de buscar caminos para reducirla esta ha crecido alarmantemente en las sociedades centroamericanas.

La exclusión social se ve incrementada por las barreras políticas, económicas y culturales aún persistentes en los países que conforman Centroamérica. Con grandes y marcados problemas para dar cabida en el sector formal a la mano de obra, que constituyen un gran porcentaje de la fuerza laboral centroamericana, lo que a su vez dificulta su inclusión en los programas sociales de los estados.

Nuevamente, la clase política detentora del poder y las opositoras en cada país, deben procurar los arreglos y apoyos necesarios para disminuir estas graves y altas tasas de exclusión social, que en muchas ocasiones deviene en las migraciones masivas de las personas hacia otras naciones, tanto intrarregional como extrarregional.

Cambio climático
El tema ambiental más problemático, nos dice el Informe es el cambio climático,  que según estudios científicos afectará de manera fuerte al istmo, con mayor presencia de “fenómenos hidrometereológicos” –valga decir que Centroamérica tiene ya dos semanas de experimentar fuertes cambios en sus climas, lo que ha generado lluvias y pérdidas humanas y económicas-, por lo que los efectos ya se sienten y están causando estragos en las redes de infraestructura vial, habitacional y en la producción agrícola.

Los esfuerzos deben ir dirigidos hacia culturas de prevención y conocimiento del daño que se sigue causando a la naturaleza y que finalmente más temprano que tarde ese daño se revertirá en retrocesos serios para el desarrollo socioeconómico y humano de la región.

Visión futura
El Informe Estado de la Región 2010, además de señalar los grandes problemas y obstáculos que existen y se visualizan en el futuro, también indica algunos posibles caminos que se pueden tomar para comenzar a arreglar la situación actual y evitar que estos riesgos sigan en el futuro acechando a las poblaciones centroamericanas.

Resta solamente, indicar que es un aporte valioso para conocer de primera mano nuestra actual situación, comenzar a la brevedad posible a tomar conciencia de que Centroamérica tiene la oportunidad de trabajar desde cada una de las naciones de forma individual, y luego de forma unificada a través de la integración regional para superar satisfactoriamente las adversidades a las cuales nos vemos enfrentados hoy.

*MSc. en Relaciones Internacionales