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Al hablar de educación como eje del desarrollo, surgen las obligatorias preguntas del siempre bien recordado padre Xavier Gorostiaga: “¿Cuál educación?  ¿Para cuál desarrollo?”.

Para intentar responder estas preguntas, primero intentemos esbozar de cuál desarrollo estamos hablando en Nicaragua para este momento histórico, así nuestra respuesta sobre la educación necesaria estará mejor fundamentada.

Hemos tenido planes de desarrollo, pero pocos consensos multisectoriales sobre su visión y sus estrategias. El país, independiente del gobierno de turno, debe dar muestras de mayor cohesión social para un Plan de Desarrollo Humano. Este puede ser el actual, ampliando su visión, digamos 2012-2030. Sobre esta base, algunas pautas para el desarrollo nacional:

1.     El sano comportamiento de la macro-economía es lección aprendida para respaldar el manejo presupuestario, la estabilidad monetaria, y enfrentar eventuales crisis.

2.     Una estructura económica basada principalmente en el agro, las energías renovables y el turismo, parece ir encontrando perspectivas estables, mediante concertaciones de hecho. Favorece la demanda internacional de nuestros productos básicos, pero es necesario elevar la productividad, darles valor agregado e innovación, solo así podremos crecer al 7% necesario para superar la pobreza, como coinciden los expertos.

3.     El fortalecimiento de la capacidad productiva requiere de mayor ordenamiento de las fuerzas productivas, estimulando la cooperación entre pequeños, medianos y grandes productores y empresarios, articulando redes productivas y comerciales para todos. De esta forma, los sectores mencionados tienen mayores efectos de arrastre sobre otros sectores, incluyendo la educación.

4.    El valor agregado y la innovación requieren de formación y capacitación tecnológica y profesional. Un verdadero reto para programas de educación y empleo es aprovechar el crecimiento y potencial de la población juvenil, como parte del bono demográfico.

5.    Los avances en superación de la pobreza deben fortalecerse con estrategias sostenibles. Empoderar gerencial y técnicamente a las familias pobres y en extrema pobreza, con programas de capacitación para el autoempleo y manejo de negocios.

6.     Prevenir la violencia con campañas sociales y promoción institucional de la participación ciudadana, la equidad de género, un Código de la Niñez y Adolescencia actualizado, y los derechos de las minorías, entre  las prioridades de los derechos humanos que deben formar parte de nuestro código social de vida.

7.     Concertar la reforma fiscal progresiva en favor del empleo, educación, emprendimientos, salud y viviendas.

8.     El deterioro del medio ambiente y sus efectos sobre la producción y la inseguridad de viviendas, requiere de un Plan de Reordenamiento Territorial. Es mucho más costosa la emisión de recursos para la atención a emergencias.

9.     Frenar el crecimiento urbano, fortaleciendo polos de desarrollo con base en prioridades para la inversión, la producción y la comercialización territorial.

10.    Fortalecer bloques internacionales. Nicaragua puede fortalecerse siendo parte de Centroamérica y el ALBA. Pero se debe avanzar hacia la colaboración agro-alimentaria, tecnológica, industrial,  ambiental, turística y seguridad regional.

11. Concertar mecanismos institucionales que promuevan y aseguren el cumplimiento ético y legal de los acuerdos que se logren consensuar.

Educación para el Desarrollo Humano:
Un sistema educativo como eje del Plan de Desarrollo Humano, responderá con formación integral a tales demandas sociales, económicas, culturales, ambientales y políticas, convirtiéndose en motor del crecimiento al 7% para superar la pobreza, y en artífice de una sociedad con capacidades y valores humanos sólidos. Algunas estrategias  claves son:

1. Consenso, coordinación y trabajo articulado sobre prioridades y líneas de acción en educación para el desarrollo, entre el sector público y privado, ONG, sindicatos y organizaciones ciudadanas.

2. Currículum, formación, capacitación y evaluación basados en competencias.
   a. Competencias básicas en todo el sistema educativo. Aprender a comunicarse (lectura comprensiva, habilidades de redacción, dialogar con inteligencia), manejo de operaciones matemáticas y habilidades para la vida (autoestima, asertividad, participación ciudadana, toma de decisiones…). Son competencias que se deben consolidar y profundizar en todos los niveles.
    b. Competencias laborales como estímulo desde la formación inicial, y en Primaria, como apoyo en el hogar. Profundizarlas en Secundaria con formación vocacional y orientación ocupacional hacia carreras técnicas y profesionales, y al mundo laboral.
    c. Las competencias específicas tecnológicas y profesionales deben armonizarse con las demandas económicas y sociales, mediante estudios que propicien un mayor dinamismo económico y calidad humana social.

3. Comisiones técnicas permanentes para acoplar los subsistemas educativos mejorarán las transiciones estudiantiles de un nivel a otro.

4. Mejorar la calidad de vida de los docentes, apuntando gradual y sostenidamente hacia un salario real del 100% de la canasta básica; se posicionará su prestigio social mediante campañas y fortalecimiento de su autoestima.

5. La formación y capacitación docentes responderán al enfoque de competencias. Mantener las escuelas normales actuales; pero concentrar recursos en dos o tres que se conviertan en referentes de excelencia.

6. Asegurar la alimentación nutricional a niños de Preescolar y primeros grados de Primaria. Garantizar al menos los textos básicos para Primaria y Secundaria. Agua, servicios higiénicos y energía eléctrica gradual y firmemente en todos los centros educativos.

7. Avance gradual y firme de la inversión educativa para asignar el 7% del PIB en Educación Básica y Media.

8. La Educación Superior con el 6%, por su competencia podría orientar al menos el 25% de su matrícula hacia carreras de formación técnica superior, y asumir la formación superior de docentes de Primaria.

9. La Educación Tecnológica debe contar gradual y sostenidamente con hasta al menos el 1.5% del PIB y ampliar su oferta de formación.

10. Las fuentes de financiamiento se armonizarán con asignaciones de una reforma fiscal, adecuación de la Ley de Inversiones, impuestos específicos para educación,  asignaciones a la cooperación para el desarrollo, y, sobre todo, con visión de desarrollo y voluntad política.

11. Para la acción multisectorial se recomiendan:
    a) redes de centros educativos coordinados con empresas, instituciones y organizaciones; b) coordinación con programas de responsabilidad social empresarial, proyectos de sociedad civil y capacitación de instituciones sectoriales; c) redes educativas centroamericanas y del ALBA; y d) comunicación social para promover un Estado nacional de educación.